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No, no voy a referirme con este artículo a lo que ha costado el “arreglo” que hayan hecho al tejado del colegio, que ni lo se (al equipo directivo y a mi como director se nos ha marginado del tema desde el principio por parte de la Delegación), ni me interesa ya saberlo. Me voy a referir a otro tipo de costo, al costo MORAL  de algunos de nosotros, concretamente de Carmen Mari (la Jefe de Estudios), de Fernando (el Secretario) y el mío que es el que mejor conozco y del que mejor puedo hablar porque lo estoy sufriendo todavía (esta misma mañana he visitado de nuevo al medico especialista que me está tratando de la depresión que me acarreó la huelga promovida por los padres allá por el mes de mayo). Han pasado muchas cosas, algunas de las cuales no conoceréis y creo que deben ser conocidas por todos; hasta ahora no he podido hablar porque, os lo aseguro, he sentido miedo, verdadero miedo,a las posibles represalias hacia mi persona, pero ya no soy funcionario y NADIE me va a callar la verdad de todo aquello que yo crea que deba saberse, y si lo que digo es mentira, que lo demuestren.

La historia ya sabéis que comenzó hace mas de tres años con una gotera que comenzó a caer en una de las aulas; como parecía que iba a mas empezamos a mandar escritos a la Delegación de Educación primero y a la ELA después ¿la respuesta? NINGUNA A NINGUNO DE MIS ESCRITOS.

En vista de que no callábamos hace ya casi dos cursos nos visitó la Delegada de Educación, Ana Gámez, para ver el problema que teníamos (fue el año en que hubo muchos problemas por las lluvias tan abundantes que provocaron graves daños en nuestra provincia, no lo olvidaré) y acercándose a mi  a una distancia tan cercana que yo la consideré un modo de intimidación me recriminó que si yo me quejaba de mi colegio, con la cantidad de problemas que había en otros sitios. No me callé y le dije que yo creía estar cumpliendo con mi obligación al comunicar por la vía reglamentaria el problema que teníamos y que los padres conocían por sus hijos que lo vivían cuando llovía. Debí parecer un insolente por contestar y además decirle que si teníamos un buen colegio parte de la “culpa” sería nuestra que lo cuidábamos e instábamos a hacerlo a nuestros alumnos. También hubo algún encaramiento del mismo tipo con Fernando (entonces Secretario) y con Conchi (miembro del Consejo Escolar que se encontraba presente, pero que ya le habrían advertido de quien era), porque es cierto que la nueva a ELA la han tenido al margen de toda información al igual que al equipo directivo, pero a la anterior no fue así, me comentaron  que antes de venir al colegio se fue a la ELA, estuvo allí un rato y, efectivamente venia acompañada por el alcalde pedáneo.

Pasó aquel año y los padres del  Consejo Escolar  del colegio, viendo que el deterioro del techado de las clases iba aumentando y eran mas las clases afectadas, deciden hacer un escrito triple: a la Delegación, a la ELA y al Ayuntamiento de Motril: de ninguno reciben respuesta excepto del Ayuntamiento  de Motril que manifiesta que no les corresponde a ellos solucionar tal problema sino a la Delegación y a la ELA.

Vista la falta de respuesta LOS PADRES DEL CONSEJO ESCOLAR  deciden iniciar otras acciones ya que no se les hacía caso (eso fue la semana anterior a la semana Santa) y solicitan el colegio para reunirse con el resto de padres del mismo, reunión a la que yo no asistí porque no era procedente ya que era una reunión de padres y yo no tengo hijos en la Escuela. Una vez terminada me comunican al día siguiente que han decidido promover un día de inasistencia de sus hijos a clase, con la intención de que se les atendiera. Nuestra opinión, la del EQUIPO DIRECTIVO  siempre fue que ese no era el camino porque los que lo pagan son los niños, pero que ellos, como padres y responsables de sus hijos, eran dueños de sus iniciativas.

Se llevó a cabo la jornada de huelga y bajó ese mismo día nuestro Inspector de educación  a hablar con los padres para intentar hacerles desistir  de su actitud, reunión en la que estuvimos presentes el Sr. Inspector, el equipo directivo y los representantes de los padres en el Consejo Escolar. Después de exponer las razones contrarias a esa medida el Sr. Inspector, ellos no se daban por convencidos y advirtieron que iban a dejar pasar la Semana Santa y una semana más después para que la Delegación les mandara POR ESCRITO  que las obras se iban a hacer y en qué fecha. Asi parecía que quedó todo en vías de solución pero al poco rato de marcharse el Sr. Inspector me llama y me dice que la Delegada no admite chantajes y que si no entran de inmediato a clase no habrá ningún tipo de escrito: la reacción ya la conocéis todos, una mayor indignación y malestar (reacción que me parece la lógica ante la amenaza, porque los padres no tenían miedo a nada ya que sabían que sobre ellos no era posible ninguna sanción ni represalia).

Pasó la Semana santa y las dos semanas siguientes y en vista de que seguían sin respuesta reúnen de nuevo a todos los padres y me comunican a continuación que han decidido iniciar una huelga indefinida hasta que tengan respuesta de la Delegación. Yo, y como era mi obligación lo comuniqué de inmediato a mi Inspector y por supuesto que no obligué a entrar a nadie (no era ese mi cometido, en todo caso sería el de un policía) pero si estuve en la puerta para evitar que a nadie se le privase de su derecho  a entrar QUE SIEMPRE  FUE RESPETADO. Ese primer día asistieron 5 alumnos creo recordar en Secundaria y unos 12 en Infantil. Al día siguiente la inasistencia fue total.

Y aqui comenzó mi calvario personal, el primer día de huelga el número de llamadas que recibí de la Delegación fue incontable, pero hay dos que no podré olvidar jamás: una de una jefa de servicio cuyo nombre ni recuerdo ni quiero recordar que me hizo un interrogatorio “al estilo de los de las películas de delincuentes” (me faltaba el foco porque era por teléfono, pero se me preguntó una y otra vez las mismas preguntas (supongo que esperando que yo cayera en contradicciones y “pillarme”), me enfadé por la insistencia de las preguntas y comencé a notar síntomas de ansiedad; al poco rato me llamó el Sr Inspector Jefe que me dijo  “que si no sería en parte culpa mía la situación por no haber hecho bien las cosas” y me obligó a hacer un escrito a los padres diciendoles que les recordara que no mandar a sus hijos a las clases iba contra del derecho de los niños a la educación; pero que ese escrito, antes de mandarlo a los padres se lo enviase a el para darme su visto bueno, cosa que me pareció a mi humillante, al ser yo consciente de  que jamás intervine  ni alenté esa ni ninguna huelga. Ya mi estado de nervios era desesperante, con aumento de la tensión y de mi azúcar, hasta el punto de que a continuación llamé a mi Inspector a decirle que me encontraba muy mal y que si me ocurría algo serían responsables, que así se lo había manifestado a mi familia al encontrarme en esta situación. Al poco rato llaman de  nuevo de la Delegación y me avisan de que no nos fuéramos del colegio que bajaban a hablar con el equipo directivo la Delegada y el Inspector Jefe. Yo, así se lo hice saber a los padres del Consejo Escolar por si querían estar presentes, porque yo pensaba que tenían todo el derecho. Y así fue, después de las 2 de la tarde llegaron la Delegada, el Inspector Jefe y no recuerdo quienes mas y se reunieron primero con el equipo directivo y con todos mis compañeros que en todo momento me estuvieron apoyando al conocer lo que me dijo la Inspección. En esa reunión la Delegada dijo delante de mis compañeros que esa huelga era “algo más” (que era una huelga con intencionalidad política y que una de las señoras del consejo escolar era la candidata del PP a la alcaldía, a lo que yo le respondí que si ser del PP era un delito. No le dije, aunque así lo pensaba, que quienes quisieron manejar la situación políticamente fueron ella y el alcalde pedáneo que ni conocía la situación “in situ” porque no acudió a ninguna de mis llamadas.

Yo esa tarde tenía una cita médica en Granada, pedida 3 meses antes, a la que no podía faltar (aunque se me pidió que la aplazara a lo que contesté que no era posible), pero que se quedaba en mi lugar la Jefe de Estudios (ya en la respuesta que me dio la Delegada acerca de Carmen Mari vi la poca simpatía que le tenía también a ella, a la que me calificó de maleducada y a lo que le respondí que estaba muy equivocada). A pesar de eso me quedé después reunido con ellos y con los padres del Consejo Escolar hasta pasadas las 3 y media de la tarde escuchando y aguantando alguna que otra falta a la verdad (la Delegada dijo públicamente que la Delegación había comunicado al equipo directivo sobre el comienzo de las obras y en que consistían). No me atreví a responderle que eso no era cierto una vez mas por miedo a represalias y por mi estado de ansiedad extrema en que me encontraba.

Y lo demás ya lo conocéis, se comprometió a que se arreglaría en verano, lo hizo por escrito y así ha sido. Pero el precio pagado por el equipo directivo ha sido muy alto, yo se las lágrimas de impotencia que me ha costado al ver que yo no podía hacer nada; yo se la inseguridad en mi mismo que me invadió y que me hizo acudir al médico a pedir ayuda: enseguida me dio la BAJA por una “Crisis ansioso depresiva reactiva” y pedí de inmediato cita al psiquiatra porque sabia que me lo iban a exigir; al cuarto día justo de la baja se me llamó de la Inspección Médica de la Delegación a decirme que tenía que presentarme allí al día siguiente (que llamen al cuarto día a nadie no lo recuerdo jamás); les manifesté que me encontraba muy mal, muy inseguro,  incapaz de conducir, sin nadie que me pudiese acompañar … pero se me contesta que o subo a Granada o me dan de alta ellos de inmediato, así es que al día siguiente me busqué la forma y me metí en Granada (Se me olvidaba decirles que en la Delegación cuando ellos salen les pagan viajes y dietas y creo que la inspectora médica debería haber venido a verme a mi casa, pero ante la amenaza subí yo, y con el gasto a mi cuenta, sin gastos de viaje ni dietas.

Me llamaron al cuarto día sin tener para nada en cuenta mi historial laboral: en 35 años de trabajo sólo había faltado a clase una semana por una afonía aguda; casi 5 meses por tres operaciones quirúrgicas con hospitalización hace 3 años (2 hernias gigantes y 1 tumor en la vejiga) y que otras dos operaciones que me hice de dos tumores de piel me las hice aprovechando unas vacaciones de Semana Santa y un “puente” el día de la Cruz para no faltar a clase.

Y para cerrar la historia , a finales de agosto recibo una carta de la Seguridad Social diciéndome que el día 7 de septiembre tenia que ir a Granada para una “evaluación médica” (eso se hace cuando llevas mucho tiempo de baja; en los 5 meses anteriores jamás me llamaron). Pero resulta que a mi me habían dado el alta el 26 de julio y lo mandé CERTIFICADO (porque no me fiaba de la Delegación) el día 27, pero no lo comunicaron a MUFACE ¿casualidad? ¿o mala idea?

Y esto es lo que se refiere a mi, que me he sentido perseguido y acosado hasta el punto de llevarme a la depresión de la que aún me estoy tratando y con un plus añadido cuando pienso ¿así paga la Administración mis 35 años de servicio en los que le he servido y no he escatimado ni horas ni esfuerzos para hacer aquello que me pagaban y otras muchas cosas mas de las que todos sois testigos: grupos de teatro, escuelas de padres, torneos de futbito… ¿No es para sentirse aun mas deprimido?

Yo me he sentido acosado, acusado y perseguido ( y así se lo he manifestado a mis médicos , pero en la 2ª parte de este artículo creo que se demuestra aún más que esa percepción mía de persecución no es imaginación sino realidad porque en esa segunda parte voy a contar lo que ha tenido que aguantar Carmen Mari. Es evidente para nosotros que no les gustaba el equipo directivo existente porque había conseguido demasiadas adhesiones y cohesión de padres y profesores en nuestra comunidad, cuando ¡oh sorpresa! creíamos que ese debería ser el objetivo de cualquier equipo directivo que se precie de serlo. Pues si pretendían cargarse el colegio, han dado el primer paso; esperemos que mis compañeros que nos han sucedido no den lugar a ello. Por el bien de nuestros niños que siempre deben ser nuestro objetivo fundamental.

 

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