TIEMPO DE OTOÑO

Oct
2011
23

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Hoy amanecía un día que parecía prometer la vuelta al  largo verano, despejado y despuntando el sol , pero poco a poco se ha ido cubriendo hasta dejarnos un tiempo otoñal, con lluvia y viento, esa tan ansiada lluvia ya por muchos que limpie nuestra atmósfera y lleve a la tierra su preciado liquido.

Asi estaba el Llano hoy a las 11  de la mañana, y qué mejor que acompañar estas imágenes con un poema de Juan Ramón Jiménez… o con la canción de Serrat.

Es un tiempo que nos invita a la vida familiar, en torno a la mesa de camilla, mientras la lluvia cae tras los cristales de la ventana y el viento mueve las hojas de los arboles hasta hacerlas caer en un sueño eterno… Es otoño.

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados,
sobre los campos, llueve.

Pintaron de gris el cielo
y el suelo
se fue abrigando con hojas,
se fue vistiendo de otoño.
La tarde que se adormece
parece
un niño que el viento mece
con su balada en otoño.

Una balada en otoño,
un canto triste de melancolía,
que nace al morir el día.
Una balada en otoño,
a veces como un murmullo,
y a veces como un lamento
y a veces viento.

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados
sobre los campos, llueve.

Te podría contar
que esta quemándose mi último leño en el hogar,
que soy muy pobre hoy,
que por una sonrisa doy
todo lo que soy,
porque estoy solo
y tengo miedo.

Si tú fueras capaz
de ver los ojos tristes de una lámpara y hablar
con esa porcelana que descubrí ayer
y que por un momento se ha vuelto mujer.

Entonces, olvidando
mi mañana y tu pasado
volverías a mi lado.

Se va la tarde y me deja
la queja
que mañana será vieja
de una balada en otoño.

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados…

Juan Manuel Serrat (Balada de otoño)



Esparce octubre, al blando movimiento

del sur, las hojas áureas y las rojas,

y, en la caída clara de sus hojas,

se lleva al infinito el pensamiento.

Qué noble paz en este alejamiento
de

todo; oh prado bello que deshojas

tus flores; oh agua fría ya, que mojas

con tu cristal estremecido el viento!

¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,

en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,

echado en el verdor de una colina!

En una decadencia de hermosura,

la vida se desnuda, y resplandece
la

excelsitud de su verdad divina.

Juan Ramón Jiménez (Otoño)


 

 

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