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Yo creo que, al igual que una muy gran mayoría de españoles, acabo de ser testigo del debate electoral entre Rubalcaba y Rajoy. Todos decimos siempre que acabamos hartos de política en las campañas electorales (y muchas veces con motivo, porque se nos meten hasta en los anuncios), pero yo creo que esta noche ha despertado tanta expectación como lo puede hacer un clásico del fútbol como es una final entre el Madrid y el Barcelona.

Y ahí, hemos estado, como siempre “las famosas dos Españas”, la España que parece siempre ansiosa de estar enfrentada a la otra parte, la España que esta deseosa de “echar en cara” al contrario sus defectos, viendo de ella misma solo sus virtudes.

Me imagino el tema de conversación mañana en todos los círculos: ¿y tú quien crees que ganó el debate? por supuesto que ahí también estarán las dos Españas: nadie habrá perdido, según él, ¡pues qué bien! ¡todos contentos! ¿no?

Yo, como digo, he visto el debate completo al mismo tiempo que “chateaba” sobre el mismo en las redes sociales con buenos amigos, y lo que yo he visto ha sido dos candidatos, de los cuales uno no se sabía si era el periodista o el candidato, porque se ha pasado el debate interpelando y preguntando al otro candidato, y en el otro rincón, el otro candidato, sereno, tranquilo, guardando la compostura, es verdad que algunas veces “arriesgando muy poco” (tampoco le hacía falta) pero que ha sido un ejemplo de saber estar, tal vez dado en parte por la confianza que le dan las encuestas y la percepción de la realidad y ¡cómo no! porque es un hombre educado y que sabe estar, eso ya lo ha demostrado en multitud de ocasiones, además de conciliador y no confrontador. (ojo, esto no quiere decir que yo opine que Rubalcaba no sea un hombre educado ni preparado y creo que menos confrontador que su compañero Zapatero, aunque todo se pega)

Para mi, que he ido cambiando de canales en televisión para tratar de oír comentarios diversos que reforzaran o debilitaran mis propias deducciones, he visto a un candidato Rubalcaba, demasiado nervioso, como consciente de que tiene por delante una misión “casi imposible” y, en mi opinión, lo ha transmitido así a todo el que no lo ha visto con la “pasión” partidista correspondiente, ese puñado de millones de votantes que no son ni de uno ni de otro partido y que cambian su voto según la situación del país o de su ciudad o de su comunidad en ese momento (seguro que los afiliados al PSOE lo han visto de otra manera, como seguro y claro ganador, pero cada uno tiene su propia percepción y….)

Y he visto a un Mariano Rajoy seguro de si mismo, nada de arrogante, que parecía en muchos momentos el único “entrevistado” frente a dos periodistas” y que ha sabido perfectamente “nadar y guardar la ropa” como en nuestros pueblos se dice. El no tiene necesidad de desvelar su programa con todo lujo de detalle hasta que llegue la hora de la verdad y el oponente parece que mas que a defender su programa ha ido a atacar al del Partido Popular, e incluso a “interpretar al contrario” (Rajoy), dándose las respuestas el mismo a las preguntas que le hacía y no escuchando si quiera las que Rajoy le daba.

No sabemos qué pasará el 20 de noviembre (que tiene tarea la mala idea tenida por el responsable de la elección de la fecha, que habrá sido Zapatero para rematar su faena (coincidiendo con la muerte de Franco y Jose Antonio), yo creo que nadie cree que ha sido por casualidad. Pero bueno, como decía, yo no se qué pasará el 20 de noviembre porque la única encuesta que vale es la de ese día ( y no es bueno confiarse con las encuestas ni preocuparse demasiado por ellas), pero sea cual sea el resultado lo que si estoy plenamente convencido es de que deberían ponerse de acuerdo los dos partidos mayoritarios (escuchando también a las minorías hasta lo que sea posible y conveniente) para intentar aunar fuerzas y sacarnos de este bache tan inmenso en el que nos han metido. España está muy mal y muchos hace tiempo que lo venimos viendo; el mundo occidental está mal, Europa está mal… pero España está peor y lo que necesita urgentemente es soluciones a sus problemas, soluciones que no van a venir sacando a la gente a la calle, agitando a las masas y hundiéndonos cada día mas como está pasando en Grecia. Los dos grandes partidos, Partido Popular y Partido Socialista están obligados a entenderse y a colaborar uno con  el otro para sacarnos de esta profunda crisis y que pronto se comience a crear empleo; de no ser así… que Dios  nos coja confesados (a los creyentes, claro, a los demás, no sé) y al que no quiera colaborar en esa tarea común, España le pasará factura… y los españoles también. Pero eso será el 20 de noviembre, hoy acabamos de ser testigos una vez más, de que ahí, en al calle, están las dos Españas.

También parece evidente y no creo que haya quien lo dude que durante las dos últimas legislaturas Zapatero con sus gobiernos ha ahondado en esa división de las dos Españas, alimentando odios y rencores, resucitando viejas contiendas ya olvidadas sobre temas superados durante la transición y, en muchas ocasiones legislando solo para una parte de los españoles, los afines a su “progresía”, utilizando contra el contrario todas las armas (no podemos olvidar los famosos “cordones sanitarios”, divisiones y alejamientos entre españoles por sus ideas a los que han contribuido grupos afnes a Zapatero (los artistas de la “Ceja”, por ejemplo y la nueva plataforma de “intelectuales” aparecida ahora). Yo creo que ese ha sido uno de los graves errores de Zapatero y urge, por el bien de España, en esta gravísima situación en la que se encuentra, que se olvide de divisiones, que deje de empujar cada media hacia un lado distinto, hacia “el contrario”, e intentemos aunar esfuerzos y empujar todos en la misma dirección para conseguir sacarla de este atolladero, de este abismo, por el bien de todos, por el bien y el futuro de las nuevas generaciones, a los que se lo estamos poniendo muy difícil, y esa única dirección se llama ESPAÑA, en singular y con mayúsculas, no la de las divisiones, sino la de la unidad. Nunca mejor dicho que ahora: “la unión hace la fuerza” y la fuerza es lo único que nos puede sacar adelante. ¿Lo conseguiremos con el gobierno que salga de las urnas el 20 de Noviembre? Confiemos en que si, ayudado por todos sin excepciones y sin aislamientos.

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