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Los mercados nacen en Europa en la Edad Media como fenómeno unido a diversos factores:
La creación de nuevos oficios, distintos a los del labrador (arrieros, comerciantes, artesanos, guerreros, etc.) que obligaban a estas gentes, no productoras de alimentos, a comprar los elementos necesarios para cubrir sus necesidades.
La fundación de nuevas villas y la mejora de los caminos, que fomentó el comercio y abarataron los productos.
La superación del autoabastecimiento y la producción de excedentes, que creó la necesidad de obtener un rendimiento con su comercialización.

Todo ello impulsó la creación de centros de venta e intercambio, los mercados, eligiéndose para ello lugares en los que se reunía la gente.

La importancia que tenían los mercados para la gente del medio rural era de suma importancia pues allí mediasnte el sistema de venta y trueque adquirían los productos que necesitaban.


Las ferias fueron un fenómeno económico surgido durante la Baja Edad Media en Europa Occidental, en una coyuntura expansiva del feudalismo, en la que las ciudades estaban creciendo junto al comercio a larga distancia, la artesanía y las finanzas, es decir: todas las actividades económicas que iban más allá de la economía rural agropecuaria, que aún así constituía la gran mayoría de la producción.
Consistía en una confluencia organizada de numerosos mercaderes en una localidad cuya posición geográfica representara alguna ventaja, que permite establecer tratos comerciales durante varios días y con periodicidad normalmente anual, con motivo de la fiesta local puesta bajo la advocación de un santo patrón. Las autoridades locales (como el ayuntamiento) o de mayor nivel (señor jurisdiccional -laico o religioso-, o el propio rey -cuyas funciones están aumentando en el proceso de constitución de la monarquía autoritaria-) les conceden protección física y una serie de garantías económicas, fundamentalmente la exención o rebaja sustancial de impuestos. Tanto por razones de espacio como por lo que suponía de símbolo fiscal, las ferias se solían celebrar a las puertas de las murallas, en explanadas abiertas que la expansión posterior de las ciudades terminó convirtiendo en plazas cerradas con edificios alrededor (plaza de mercado), muchos de ellos con función comercial estable, y que la continuación de la expansión del plano urbano termina convirtiendo en un punto céntrico de la ciudad.
Estos mercados se acompañaban de espectáculos y diversiones para niños y mayores… son el origen de nuestras ferias actuales que ya han perdido el aspecto comercial y se han quedado reducidas solo a lo lúdico.
Los mercados medievales que recorren muchos de nuestros pueblos y ciudades en los últimos años quieren ser un reflejo de aquellos mercados que tan importantes fueron en su época y pretenden alimentar nuestra vena “nostálgica” que añora el pasado.
Yo creo que se podría mejorar, al menos este que yo he visitado, ambientándolos aún mas en la Edad Media con actividades y personajes propios de la época (malabaristas, cambistas, juegos con fuegos…), a no ser que lo único que se pretenda sea el mercantilismo, dejando al lado el aspecto lúdico y cultural, que es lo que yo pienso tras este paseo.

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