CARTAS A DULCINEA
Jueves, 6 de agosto
Yunquera… o la ilusión de comenzar mi larga carrera de maestro»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Yunquera, parte segunda)

La historia de Yunquera se remonta a la antigüedad. Su propio nombre deriva del término latino Iuncaria, que significa «prado de juncos» o «lugar abundante en juncos», una clara alusión a la fertilidad y la riqueza hídrica de su emplazamiento. Aunque no se conservan grandes vestigios arqueológicos, su posición en un paso de montaña estratégico sugiere que fue un lugar de tránsito obligado para las legiones romanas en sus desplazamientos entre Malaca (Málaga) y Acinipo (cerca de Ronda).
Durante la larga dominación de Al-Andalus, Yunquera fue conocida como «Izn-Alfaro». Este período dejó una huella indeleble en el municipio. La influencia árabe es palpable en el trazado urbano de su casco antiguo, con calles estrechas y sinuosas que conservan un encanto medieval, diseñadas para la defensa y para crear corrientes de aire fresco. También se consolidaron técnicas agrícolas, como los sistemas de regadío mediante acequias y el cultivo de la vid, que han perdurado hasta nuestros días. En esta época, la villa contaba con un castillo y una mezquita como centros de poder militar y religioso.
La conquista cristiana a finales del siglo XV supuso una transformación radical para la villa. En un acto de superposición simbólica y religiosa, la mezquita fue demolida y sobre sus cimientos se erigió, en 1505, la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación. Este cambio no solo fue arquitectónico, sino también social. Los registros de la época indican que, en el momento de la conquista, la población de Yunquera era de aproximadamente 150 cabezas de familia, lo que se estima en unos 600 habitantes, cuya estructura social se vio completamente alterada por la guerra y la posterior repoblación.
El episodio más dramático y definitorio de la historia moderna de Yunquera tuvo lugar durante la Guerra de la Independencia contra la ocupación napoleónica. La villa se convirtió en un importante foco de resistencia patriota. Esta valentía tuvo un coste terrible: el 14 de septiembre de 1811, las tropas francesas atacaron, saquearon e incendiaron el pueblo, destruyendo numerosas viviendas y causando la muerte de muchos de sus habitantes. A pesar de la devastación, los yunqueranos reconstruyeron la villa y mantuvieron viva la resistencia. Su importancia estratégica fue tal que en 1812 albergó el «Gobierno Provisional de Málaga, su Hoya y Costa», consolidándose como un centro de organización civil y militar. La Torre Vigía, construida en este período, se erige hoy como el principal monumento conmemorativo de esta época de sacrificio y resiliencia.
La comunidad de Yunquera ha demostrado una notable capacidad para gestionar su memoria histórica. En lugar de permitir que el trauma de 1811 se desvanezca en el olvido, lo ha transformado en un pilar de su identidad contemporánea. La celebración anual de «Yunquera Guerrillera», una fiel recreación histórica de aquellos acontecimientos, es mucho más que un festival. Es un acto colectivo que honra la memoria de los antepasados, forja una fuerte identidad local basada en la resiliencia y, al mismo tiempo, crea un producto cultural único que atrae al turismo y distingue a Yunquera de otros pueblos de la comarca. De esta manera, el pueblo ha logrado convertir un momento de devastación histórica en un motor de orgullo cívico y de desarrollo económico en el presente.
Y mis fotos, que hoy son de mi querida Yunquera, la primera es su momento actual, en una noche limpia, totalmente estrellada, como símbolo del momento actual de su largo historia, de ese «tapiz de historia» que la cubre, una historia que se imparte en su escuela, con los niños mayores. La segunda imagen es del Grupo Escolar, la escuela de los mayores de Segunda Etapa de EGB, ese grupo fotografiado pro mi los poquitos meses que estuve alli, es en sa escuela en donde sus alumnos deberían aprender la historia de su precioso pueblo y contenplar ese precioso «tapiz histórico» de YUNQUERA. Feliz día y feliz velada de jueves, de un nuevo jueves yunquerano…¡y quedan 5 más, los 5 próximos jueves! ¡te espero!




















