CARTAS A DULCINEA
Jueves, 12 de marzo de 2026
(Las raíces y las ramas de mi vida… Motril, parte quinta)

El siglo XIX supuso una transformación radical del paisaje y la sociedad motrileña. Tras la Guerra de la Independencia, que causó graves daños materiales, la ciudad lideró el proceso de industrialización de la provincia de Granada gracias a la aplicación de la tecnología del vapor a la extracción de azúcar. El viejo modelo del «ingenio» o «trapiche» preindustrial, basado en la fuerza animal o hidráulica y en calderas abiertas que consumían ingentes cantidades de madera, fue sustituido por modernas factorías. La introducción de la máquina de vapor permitió aumentar exponencialmente la capacidad de molienda, mientras que las nuevas técnicas de cocción al vacío y el uso de turbinas mejoraron la pureza y el rendimiento del azúcar extraído.
Se pasa….
-de la fuerza motriz animal (en el trapiche) o hidráulica… a la Máquina de vapor.
-de la molienda Rodillos de madera o piedra … a los molinos de hierro fundido.
-de la cocción en calderas de cobre abiertas (tren español) … a los evaporadores al vacío.
– de la separación por prga natural en moldes de barro … a la realizada mediante centrífugas y turbinas.
– del combustible usando leña y bagazo … al carbón mineral y bagazo prensado.
En la década de 1840, familias con capitales procedentes del comercio y la industria textil, como los Larios, desembarcaron en Motril adoptando el modelo de la revolución industrial inglesa. El complejo más emblemático de esta época fue la Fábrica Azucarera Nuestra Señora del Pilar, construida a finales del XIX. Esta planta no solo era un centro de producción, sino una verdadera ciudad industrial que incluía destilerías, talleres, viviendas para los directivos y una casa señorial.
El éxito de estas fábricas impulsó un nuevo desarrollo urbano. La antigua calle de la Muralla se convirtió en la calle de los Catalanes (hoy Martínez Campos), en honor a los comerciantes y técnicos venidos de Cataluña para participar en el boom azucarero. La ciudad creció hacia el sur, acercándose al puerto y creando un eje burgués con edificios como el Teatro Calderón de la Barca, único superviviente de los teatros decimonónicos de la ciudad.
La industrialización trajo prosperidad a la burguesía, pero también una profunda desigualdad y precariedad para el proletariado agrícola y fabril. El sistema de producción azucarero dependía de una masa de jornaleros que vivían al límite de la subsistencia durante los meses de «tiempo muerto» entre zafras.
Las tensiones estallaron definitivamente en abril de 1901. El desencadenante fue la imposición de precios muy bajos por parte del «trust» azucarero —una agrupación de fabricantes que monopolizaba la compra de caña— a los pequeños cosecheros y colonos. La desesperación por el hambre y la falta de trabajo digno llevó a una revuelta popular que culminó con el incendio provocado de la fábrica Nuestra Señora de la Cabeza, propiedad de la poderosa familia Larios. Este suceso tuvo una enorme repercusión nacional. Los instigadores intelectuales, vinculados a la burguesía local enfrentada a los Larios, nunca fueron perseguidos, mientras que los jornaleros que actuaron como «ariete» de la protesta sufrieron la represión y el encarcelamiento. El incendio marcó el fin de una era de paz social ficticia y evidenció la necesidad de reformas estructurales en el campo motrileño.
Y asi llegamos al siglo XX… A pesar de los conflictos sociales, Motril seguía apostando por la modernización. En 1909 se colocó la primera piedra de las obras del Puerto de Motril, una infraestructura vital para abaratar los costes de exportación del azúcar y permitir la llegada de carbón para las fábricas.
La Guerra Civil Española dejó una cicatriz imborrable en la ciudad. En febrero de 1937, tras la caída de Málaga ante las tropas franquistas y el contingente italiano del general Mario Roatta, Motril se convirtió en un nudo de paso para la huida desesperada de miles de civiles hacia Almería, episodio conocido como «La Desbandá». Se estima que entre 150.000 y 300.000 personas huyeron por la carretera N-340 bajo el fuego de los cruceros Canarias, Baleares y Almirante Cervera, y los ataques aéreos de la Legión Cóndor. Motril fue ocupada el 7 de febrero de 1937, pero el frente se estabilizó apenas a unos kilómetros al este, cerca de Calahonda, gracias a la intervención de la XIII Brigada Internacional y unidades como el batallón Tchapaiev, que frenaron el avance sublevado en una feroz resistencia militar.
Durante los años de guerra, el patrimonio religioso también sufrió graves daños. El Santuario de la Virgen de la Cabeza fue incendiado y parcialmente destruido, debiendo ser restaurado profundamente a mediados de siglo.
…y hasta aqui el relato de hoy…¿nos volvemos a ver el próximo jueves con mas historia de Motril? Ya solo desearte una feliz velada de un nuevo jueves dedicados a «mis raices y m is ramas», a mi paso por los distintos lugares por donde he pesado, como maestro y como persona, desde que comencé a moverme. Y esta noche, como no puede ser de otra forma, mis dos fotos están dedicadas a Motril; la primera, una composición alegórica y la segunda una foto tal y como la he capturado.




















