El Reino Natural… santuario de Pinsapos y cabras Monteses.

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 13 de agosto
Yunquera… o la ilusión de comenzar mi larga carrera de maestro»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Yunquera, parte tercera)

El emblema indiscutible del Parque Nacional Sierra de las Nieves es el pinsapo (Abies pinsapo), una especie de abeto única en el mundo. Se trata de una auténtica reliquia botánica, un superviviente de los bosques de coníferas del Período Terciario que quedaron aislados en las sierras de Málaga y Cádiz tras las glaciaciones. El parque alberga la mayor y mejor conservada superficie de pinsapar del planeta, con cerca de 2.000 hectáreas, lo que convierte a Yunquera en el «paraíso del pinsapo».  

La diversidad geológica y botánica del parque da cobijo a una fauna rica y variada, con especies de gran valor ecológico.
Mamíferos: La especie más icónica y fácil de observar en las zonas rocosas es la cabra montés (Capra pyrenaica), símbolo de estas sierras. En los bosques y matorrales habitan mamíferos más esquivos como el gato montés, la jineta y el jabalí. Además, el parque es un refugio crucial para los quirópteros, con hasta 16 especies de murciélagos catalogadas.  
Aves: Los cielos de la Sierra de las Nieves están dominados por grandes aves rapaces como el águila real, el águila perdicera y el azor. Los bosques albergan una notable comunidad de aves forestales, entre las que destacan el piquituerto y el reyezuelo sencillo, mientras que las cumbres son el hábitat de especies alpinas como el mirlo capiblanco o el acentor alpino, especialmente en invierno. En total, se han identificado alrededor de 110 especies de aves como visitantes regulares del parque.  
Reptiles, Anfibios e Invertebrados: El parque es un punto caliente para la herpetofauna. Entre sus especies más valiosas se encuentran la subespecie endémica de la víbora hocicuda (vipera latastei arundana) y el lagarto ocelado nevadensis (timon nevadensis). También destaca la presencia de la salamandra penibética (salamandra longirostris), otro endemismo. La biodiversidad se extiende al mundo de los invertebrados, con más de 80 especies de mariposas y numerosas polillas endémicas.  

La riqueza biológica del parque conlleva una gran fragilidad. Catorce de sus especies están incluidas en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas, entre ellas el cangrejo de río autóctono (considerado «En Peligro») y el águila perdicera (considerada «Vulnerable»). Para proteger este patrimonio, se llevan a cabo importantes esfuerzos de conservación, como el Plan de Recuperación del Pinsapo, que busca garantizar la pervivencia de estos bosques milenarios.  

La situación del parque ilustra una paradoja inherente a la conservación moderna. Sus activos más valiosos —el pinsapar relíctico y su alta tasa de endemismos— son, por su propia naturaleza, extremadamente sensibles a las alteraciones. La designación como Parque Nacional está diseñada para protegerlos, pero, al mismo tiempo, aumenta exponencialmente su atractivo turístico. El incremento del tránsito de personas, incluso bajo un modelo de ecoturismo bienintencionado, introduce riesgos inevitables como la compactación del suelo, el peligro de incendios o la perturbación de la fauna. Esto genera una tensión fundamental: la principal estrategia para preservar el ecosistema (obtener el máximo reconocimiento y apoyo) es también la que potencia una de las mayores amenazas para él. Por tanto, la gestión futura del turismo en Yunquera y su entorno exigirá un delicado y constante equilibrio entre el acceso público y la preservación estricta.  

Y mi carta hoy habla del «pinsapo», del que es un reflejo mi primera foto. Los pinsapos de Yunquera tienen un origen mucho más antiguo que la edad de los árboles que vemos hoy. Los pinsapares de Yunquera son milenarios en su origen como especie y ecosistema, pero los árboles que vemos hoy son, en su inmensa mayoría, centenarios o de varios siglos de edad, no milenarios. Como curiosidad, el pinsapar de Yunquera alberga el mayor y mejor conservado bosque de pinsapos del mundo, concentrando la mayor parte de la superficie mundial de esta especie. Mi segunda foto es mia, de aquel 1974, cuando comencé a ser maestro allí en Yunquera. Feliz velada de un nuevo «jueves yunquerano». ¿Te espero el próximo jueves con un nuevo capítulo para acercarnos un poquito mas a Yunquera?

Día Internacional de la Juventud.

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 12 de agosto

El Día Internacional de la Juventud, que se celebra cada 12 de agosto, fue instaurado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1999 con el objetivo de situar las problemáticas y el potencial de los jóvenes en el centro de la agenda global. Esta fecha no es solo una celebración de la energía y la creatividad propias de esta etapa de la vida, sino un recordatorio crítico de que los jóvenes no son simplemente el futuro, sino el presente activo de nuestras sociedades. Es una jornada para reivindicar su papel como motores de cambio y para exigir que se les brinden las herramientas necesarias para participar plenamente en la toma de decisiones que afectan a su destino colectivo.

A pesar de ser la generación más conectada y formada de la historia, la juventud actual se enfrenta a desafíos estructurales sin precedentes. La precariedad laboral, el difícil acceso a la vivienda, la crisis de salud mental y el impacto del cambio climático son barreras que limitan el desarrollo de millones de personas en todo el mundo. Este día sirve para denunciar estas desigualdades y para instar a los gobiernos y organizaciones a diseñar políticas públicas que no sean paternalistas, sino que fomenten una autonomía real y empoderen a los jóvenes para liderar la transición hacia un modelo económico y social más justo y sostenible.

La innovación es, sin duda, la marca distintiva de la juventud contemporánea. Desde el activismo medioambiental hasta la creación de soluciones tecnológicas para problemas sociales, los jóvenes están demostrando una capacidad de resiliencia y una visión ética que a menudo supera a la de las generaciones precedentes. El Día Internacional de la Juventud celebra esa audacia para cuestionar lo establecido y esa voluntad de construir puentes allí donde otros ven muros, destacando que su inclusión en los procesos políticos y económicos no es una concesión, sino una necesidad absoluta para el progreso de cualquier nación.

Finalmente, este día nos invita a fomentar el diálogo intergeneracional como una vía para el entendimiento mutuo. No se trata de sustituir una generación por otra, sino de combinar la experiencia de los mayores con el dinamismo y la nueva mirada de los más jóvenes. Celebrar el 12 de agosto significa reconocer que una sociedad que ignora el talento de su juventud es una sociedad condenada al estancamiento. Al apoyar sus sueños y proteger sus derechos, estamos garantizando que la chispa de la renovación siga encendida, permitiendo que las ideas frescas se transformen en realidades que beneficien a toda la humanidad.

Por cierto, y antes de terminar mi carta de hoy… ¿te has enterado de que hoy dia 12 hay un «eclipse»? ¿si? ¡no me digas! …¡menuda paliza de eclipse que nos llevan dando desde hace ya un mes… o mas! ¡Claro, esto al sátrapa Sánchez, le viene de maravilla, porque mientras no se habla de la corrupción y el fango espantoso en su gobierno y en su familia!
Bueno, pues yo, sin eclipse, porque no me gusta ser eclipsado, te deseo una feliz tarde y una feliz velada de miércoles, un miércoles que ya era bochornoso a las 7 de la mañana…¡y lo ha sido toda la noche! ¡Menos mal que está el aire acondicionado para echarnos un capote!

Las cabañuelas: el viejo lenguaje del cielo y de la tierra.

CARTAS A DULCINEA
Martes, 11 de agosto

Hubo un tiempo en el que los hombres y mujeres del campo no tenían mapas del tiempo, ni satélites, ni aplicaciones en el teléfono. Para saber si vendrían lluvias, sequías, fríos o calores, levantaban la vista al cielo y observaban con atención todo lo que ocurría a su alrededor. Así nacieron las cabañuelas, una antigua costumbre que todavía sigue viva en muchos rincones de Andalucía.

Las cabañuelas son una forma tradicional de intentar adivinar el tiempo que hará durante los meses venideros. Quienes las practican observan los primeros días de agosto y se fijan en las nubes, el viento, el calor, la humedad de la mañana, el rocío sobre las plantas o incluso en el comportamiento de los animales. Cada señal tiene un significado y sirve para anunciar cómo podría venir el año.

En los cortijos, en las casas de labor y en las plazas de los pueblos, era frecuente escuchar conversaciones sobre las cabañuelas. Los agricultores las seguían con interés porque de ellas dependían muchas decisiones importantes. Saber si el invierno sería lluvioso o si el verano vendría seco podía ayudar a preparar las tierras, sembrar en el momento adecuado o cuidar mejor del ganado.

Los mayores del pueblo solían ser los grandes conocedores de este saber popular. Con paciencia y experiencia, iban anotando sus observaciones y comparándolas con lo que sucedía después. No aprendieron en libros ni en universidades. Su escuela fue el campo, los amaneceres, las tardes de levante y poniente, y los muchos años vividos mirando al cielo.

Hoy la ciencia dispone de medios muy avanzados para predecir el tiempo con bastante precisión. Sin embargo, las cabañuelas siguen despertando interés porque forman parte de nuestras raíces. Son una herencia que nos recuerda la estrecha relación que siempre existió entre las personas y la naturaleza.

Quizá las cabañuelas no acierten siempre, pero conservan algo muy valioso: la sabiduría sencilla de quienes aprendieron a escuchar el lenguaje de la tierra. En cada nube, en cada ráfaga de viento y en cada amanecer veían señales que les ayudaban a comprender el mundo que los rodeaba. Y aunque los tiempos hayan cambiado, todavía hay quien, al llegar agosto, mira al cielo y se pregunta qué historias estará contando este año.

¿Y cómo se observan las cabañuelas?… En gran parte de España, especialmente en Andalucía y otras zonas rurales, las cabañuelas de agosto se observan durante los primeros 24 días de agosto. La forma más tradicional de contarlas es la siguiente:

Cabañuelas de ida (del 1 al 12 de agosto)
Cada día representa un mes, comenzando por agosto:

  • 1 de agosto = Agosto
  • 2 de agosto = Septiembre
  • 3 de agosto = Octubre
  • 4 de agosto = Noviembre
  • 5 de agosto = Diciembre
  • 6 de agosto = Enero
  • 7 de agosto = Febrero
  • 8 de agosto = Marzo
  • 9 de agosto = Abril
  • 10 de agosto = Mayo
  • 11 de agosto = Junio
  • 12 de agosto = Julio

Cabañuelas retornadas o de vuelta (del 13 al 24 de agosto)
Ahora se cuentan los meses en sentido inverso:

  • 13 de agosto = Julio
  • 14 de agosto = Junio
  • 15 de agosto = Mayo
  • 16 de agosto = Abril
  • 17 de agosto = Marzo
  • 18 de agosto = Febrero
  • 19 de agosto = Enero
  • 20 de agosto = Diciembre
  • 21 de agosto = Noviembre
  • 22 de agosto = Octubre
  • 23 de agosto = Septiembre
  • 24 de agosto = Agosto

Después, el observador compara lo visto en los dos días correspondientes a cada mes y obtiene una previsión general. Por ejemplo, para enero se comparan el 6 de agosto y el 19 de agosto; para marzo, el 8 de agosto y el 17 de agosto.
Los cabañuelistas suelen fijarse en aspectos como el viento, las nubes, la humedad, el rocío, las tormentas, la temperatura e incluso el comportamiento de algunos animales.
Eso sí, aunque las cabañuelas forman parte de una tradición muy arraigada y apreciada, la meteorología moderna considera que no tienen base científica para predecir el tiempo con fiabilidad.
En Andalucía existe además una variante muy popular llamada  “cabañuelas por horas”, donde el día 25 de agosto se divide en franjas horarias que representan los distintos meses. Si te interesa, puedo explicarte paso a paso cómo se hace ese sistema.

¿Conocías todo esto? Pues si no lo conocías ya sabes algo mas… yo si las conozco de siempre y aunque no soy un cabañuelista…¡ojalá lo fuese!, si que las respeto y opino que es una forma muy respetable hacia nuestros antepasados el tenerlas en cuenta, el saber que siempre han estado ahí…¡incluso cuando no había meteorólogos. Feliz día y feliz velada de martes, 11 de agosto, que corresponde a la cabañuela de Junio de 2027.

Y hoy, que he madrugado para ser testigo del amanecer ¡y vaya calor que hacía ya a las 6 de la mañana!, mis dos fotos para m i carta son del amanecer. Feliz tarde y velada de martes. …¡y nunca dejemos de mirar al cielo!.

La semilla venenosa… cuando la intolerancia nos empequeñece.

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 10 de agosto

En un mundo cada vez más diverso y conectado, la intolerancia se presenta como uno de los antivalores más destructivos y silenciosos de nuestra época. No siempre grita ni levanta la mano; muchas veces se disfraza de opinión firme, de “defensa de lo propio” o de simple incomodidad ante lo diferente. Es esa actitud que rechaza, excluye y condena sin dar espacio al diálogo ni al respeto.

La intolerancia nace del miedo. Miedo a perder identidad, a que las ideas propias sean cuestionadas, a convivir con formas de pensar, creer o vivir que no coinciden con las nuestras. Cuando se deja crecer, se transforma en muro: separa familias, divide sociedades, enciende conflictos y justifica incluso la violencia. Desde las redes sociales, donde el “cancelar” se ha vuelto deporte diario, hasta los extremismos políticos y religiosos que niegan la humanidad del otro, la intolerancia actúa como un veneno lento que corroe la convivencia.

Lo más peligroso es que parece justificable. “Solo defiendo mis valores”, se dice. Pero detrás de esa frase suele esconderse la negativa rotunda a reconocer que el otro también tiene derecho a existir y a discrepar. La intolerancia no debate: descalifica. No escucha: sentencia. Y en ese gesto, quien la ejerce se cierra a sí mismo, se empobrece, pierde la oportunidad de crecer, de aprender y de descubrir que la diferencia no siempre es amenaza, sino riqueza.

Sus consecuencias son devastadoras. Sociedades intolerantes generan exclusión, discriminación y, en los casos más graves, persecución y guerra. A nivel personal, quien vive atrapado en la intolerancia carga con un corazón amargado, lleno de rencor y de juicios constantes que terminan aislándolo. Pierde amigos, oportunidades y, sobre todo, pierde la capacidad de ver la belleza que surge precisamente de la pluralidad humana.

Frente a ella, la tolerancia no es debilidad ni indiferencia. Es una virtud valiente: la decisión consciente de respetar al que piensa distinto, de proteger los derechos de quien no comparte nuestras creencias y de construir puentes aunque cueste esfuerzo. Cultivar tolerancia requiere humildad, empatía y madurez emocional. Significa aceptar que no poseemos la verdad absoluta y que el mundo es más grande que nuestras propias convicciones.

Combatir la intolerancia empieza en lo pequeño: en la conversación familiar donde se permite disentir sin enfado, en el comentario en redes que elegimos no escribir, en la mirada compasiva hacia quien vive de forma diferente. Cada gesto de apertura es un antídoto. Porque una sociedad que aprende a tolerar no solo sobrevive, sino que florece en creatividad, justicia y paz verdadera.

Al final, la intolerancia nos hace más pequeños; la tolerancia nos hace más humanos. Elegir entre una y otra no es solo una cuestión moral: es decidir qué tipo de mundo queremos dejar a quienes vienen después. Que nuestra herencia no sea muros, sino caminos abiertos.

Y el problema es que la intolerancia en nuestro pequeño mundo está aumentando dia a dia de forma exponencial, contribuyendo el gobierno sectario y sucio a que eso suba y suba, porque asi creen que la sociedad es mas fácil de manipular, porque la convierten en una sociedad dividida. Feliz velada del dia, en teoría, mas cálido del año, del dia de San Lorenzo.

Mañana es el día de San Lorenzo

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 9 de agosto

El día de San Lorenzo, que se celebra cada 10 de agosto, conmemora el martirio de uno de los siete diáconos de Roma que, según la tradición cristiana, dio su vida por la fe en el año 258. La figura de este santo está rodeada de un aura de valentía y generosidad, pues se cuenta que, al ser instado por las autoridades romanas a entregar los tesoros de la Iglesia, reunió a los pobres, enfermos y desamparados, presentándolos ante el prefecto como la verdadera riqueza de la institución. Este gesto de desafío y caridad profunda lo convirtió en un símbolo imperecedero de la defensa de los más vulnerables frente a la opresión del poder.

El relato de su martirio es uno de los más conocidos de la hagiografía cristiana, describiendo cómo fue condenado a morir quemado vivo en una parrilla. A pesar del sufrimiento extremo, la leyenda le atribuye una serenidad asombrosa y un sentido del humor legendario, llegando a decir a sus verdugos que ya podían darle la vuelta para que se cocinara por el otro lado. Esta entereza ante el dolor lo ha convertido en el patrón de los bibliotecarios, los cocineros y los curtidores, y su devoción se ha extendido de tal forma que su nombre está ligado a grandes monumentos de la historia, como el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en España, cuya planta imita la forma de la parrilla en su honor.

En el ámbito astronómico, el día de San Lorenzo coincide temporalmente con el pico de las Perseidas, la lluvia de meteoros más famosa del año. Popularmente conocidas como las «Lágrimas de San Lorenzo», estas luces que atraviesan el cielo nocturno de agosto se interpretan en la cultura popular como las chispas de la hoguera o las lágrimas que el santo derramó durante su martirio. Esta coincidencia natural añade una capa de misticismo y belleza a la festividad, invitando a millones de personas a mirar hacia el firmamento para pedir deseos mientras recuerdan la historia de sacrificio y luz que representa el diácono romano.

Celebrar el 10 de agosto supone también conectar con el folklore de numerosas localidades que celebran sus fiestas mayores bajo su patronazgo. Desde procesiones solemnes hasta romerías y verbenas, la fiesta de San Lorenzo marca el pulso del verano en el hemisferio norte, simbolizando el calor del sol y el fuego purificador. Es, en definitiva, un día para reflexionar sobre la importancia de la integridad personal y la solidaridad, recordándonos que los valores más elevados de un ser humano son aquellos que se demuestran a través del servicio a los demás y la resistencia frente a la injusticia.

Siempre se ha dicho que es el dia mas caluroso del año … ¿lo será mañana? Feliz tarde y velada del domingo, de otro domingo de pleno verano, con estas dos fotos, del amanecer y de media mañana, en un domingo el el que el ambiente no ha estado limpio del todo…¿calima? ¿neblinas?… yo no lo sé.

Ser un galguzo… el placer dulce de no resistirse.

CARTAS A DULCINEA
Sábado, 8 de agosto

En el colorido repertorio del habla popular española, especialmente en tierras andaluzas, manchegas y extremeñas, pocas palabras describen con tanto cariño y picardía un vicio tan humano como “ser un galguzo”. Se trata de esa persona irremediablemente golosa, capaz de olfatear un dulce a kilómetros de distancia y de caer rendida ante cualquier chuchería, pastel o caramelo que se cruce en su camino. No es mera afición: es una forma de vida.

Ser un galguzo implica una entrega casi poética a lo dulce. Es el que abre la despensa a medianoche buscando algo que calme ese antojo eterno, el que en cualquier celebración va directo a la mesa de postres antes que al plato principal, o el que convierte una simple visita al supermercado en una expedición por el pasillo de las golosinas. “¡Qué galguzo eres, no dejas ni las migajas!”, se oye entre risas cuando alguien arrasa con las sobras del cumpleaños.

Esta expresión, derivada del adjetivo “galgo” en su acepción antigua de goloso, lleva un matiz afectuoso y juguetón. No condena, más bien celebra esa debilidad que nos hace tan cercanos. Porque ¿quién no ha sentido alguna vez esa mirada culpable pero feliz al terminarse el último trozo de turrón o al pedir “solo una” galleta que se convirtió en media caja? El galguzo no disimula: abraza su vicio con naturalidad y suele contagiarlo.

En un mundo obsesionado con dietas, calorías y autocontrol, ser un galguzo se convierte en un pequeño acto de rebeldía cotidiana. Recuerda que la vida también se disfruta con los sentidos, que un poco de azúcar puede endulzar un mal día y que, de vez en cuando, vale la pena ceder al capricho. Claro que siempre con moderación, porque el exceso puede pasar factura, pero el equilibrio del galguzo sabio consiste en saber cuándo rendirse al placer sin arrepentirse después.

Lo más bonito de esta expresión es cómo humaniza nuestros pequeños defectos. Todos llevamos dentro un galguzo dormido que despierta ante el olor de un bizcocho recién hecho o el brillo de un chocolate. Es parte de nuestra herencia cultural, de esas tradiciones orales que convierten lo cotidiano en algo entrañable y compartido.
Así que la próxima vez que te sorprendan con la mano en la caja de bombones, asume tu condición con orgullo: eres un galguzo, y en eso reside parte de tu encanto. Porque en un universo a veces demasiado amargo, quienes saben apreciar lo dulce son los que mejor saben saborear la existencia. ¡Que nunca nos falten las galguerías!

Y si, yo reconozco haber sido de siempre y seguir siendo un «galguzo», pero….¡es que está tan bueno lo dulce…! Feliz sábado y feliz velada de fin de semana com estas dos fotos de hoy tan playeras, ¡que es lo que toca!, a pleno día en Calahonda y al atardecer en La Torre!

San Cayetano

CARTAS A DULCINEA
Viernes, 7 de agosto

El día de San Cayetano, celebrado cada 7 de agosto, rinde homenaje a Cayetano de Thiene, un sacerdote italiano del siglo XVI que es venerado como el Santo de la Providencia. Conocido por su entrega absoluta a los más necesitados, este santo fundó la Orden de los Teatinos con el objetivo de renovar el espíritu clerical, centrando su labor en la confianza plena en la ayuda divina. Su lema de vida era que «Dios provee», y por ello se le representa habitualmente con un ramo de espigas o con el niño Jesús en brazos, simbolizando la abundancia que nace de la fe y el cuidado de los desprotegidos.

La figura de San Cayetano es especialmente relevante en el ámbito social y económico, ya que es considerado el patrón del pan y del trabajo. En tiempos de crisis, su devoción se multiplica, convirtiéndose en el refugio de quienes buscan empleo o estabilidad para sus familias. La tradición de ofrecerle espigas de trigo el día de su fiesta simboliza la petición de que en ningún hogar falte el sustento básico. Esta conexión con la dignidad del trabajo lo ha transformado en un símbolo de lucha y esperanza para la clase obrera y para todos aquellos que atraviesan dificultades materiales.

En países como Argentina, la festividad de San Cayetano adquiere una magnitud masiva, donde miles de personas peregrinan a sus santuarios para agradecer los favores recibidos o para pedir por una oportunidad laboral. Esta expresión de fe popular demuestra que la figura del santo trasciende lo estrictamente religioso para convertirse en un fenómeno de identidad y solidaridad comunitaria. La «petición de pan y trabajo» se convierte así en una oración colectiva que recuerda la importancia de la justicia social y el derecho de todo ser humano a ganarse la vida con dignidad.

Celebrar a San Cayetano invita también a reflexionar sobre la generosidad y el desprendimiento. A pesar de haber nacido en una familia noble y rica, Cayetano renunció a sus bienes para servir a los enfermos incurables y a los marginados de su tiempo, fundando incluso bancos populares para proteger a los pobres de la usura. Su legado nos recuerda que la verdadera providencia no es esperar pasivamente un milagro, sino actuar con caridad y responsabilidad hacia los demás, confiando en que, cuando compartimos lo que tenemos, la abundancia siempre encuentra el camino de regreso.

La relación entre San Cayetano y la Costa Tropical granadina encuentra su máximo exponente en la localidad de Motril, donde este santo es una de las figuras devocionales más queridas y arraigadas. Su festividad cada 7 de agosto no es solo un acto religioso, sino un evento social que marca el pulso del verano motrileño, uniendo la tradición agrícola de la vega con la identidad de sus barrios. La imagen del santo, custodiada en su propia ermita, se convierte en el centro de una de las procesiones más multitudinarias de la comarca, atrayendo a fieles de toda la provincia que acuden a pedir por el pan y el trabajo.

El vínculo de Motril con San Cayetano se remonta a siglos atrás, consolidándose como un protector fundamental para una población que históricamente ha dependido de los ciclos de la tierra y la dureza de la zafra. En la Costa Tropical, la devoción al «Padre de la Providencia» se vive con una intensidad particular: es costumbre que los fieles porten espigas de trigo que luego guardan en sus casas como símbolo de que el sustento no faltará durante el año. Este gesto une la teología del santo con la realidad de una zona donde la agricultura, desde la antigua caña de azúcar hasta los actuales frutos subtropicales, sigue siendo el motor de muchas familias.

La procesión por las calles de Motril es un espectáculo de fervor popular que desafía el calor de agosto. El desfile procesional, acompañado por música y el estallido de cohetes, recorre los barrios donde los vecinos engalanan sus balcones para recibir al santo. Es un momento de cohesión comunitaria donde se mezclan las promesas personales con el agradecimiento colectivo. La cercanía del mar y el aroma a salitre de la costa le dan a esta celebración un carácter mediterráneo único, diferenciándola de las celebraciones de interior y dotándola de una luz y un ambiente festivo muy especial.

En definitiva, San Cayetano en la Costa Tropical representa el equilibrio entre la fe y la supervivencia. Al celebrarlo, los granadinos de la costa no solo honran a un santo italiano del siglo XVI, sino que reafirman sus propios valores de esfuerzo, solidaridad y confianza en el futuro. Es una tradición que pasa de generación en generación, asegurando que, a pesar de los cambios en los tiempos y las economías, la figura del santo siga siendo el faro de esperanza para quienes buscan dignidad en el trabajo y abundancia en la mesa bajo el sol de Granada.

¿Sabías todo esto de San Cayetano, un santo arraigado en esta costa nuestra y a cuya ermita acuden cada año en romería miles de personas? Yo no he estado nunca pero de siempre he oido y oigo a mucha gente de por aquí hablar de ir a al romería de San Cayetano…se va andando. Feliz dia, pues, de San Cayetano y feliz velada de un viernes que ha vuelto a amanecer totalmente limpio, como se ve en mis fotos.

Un tapiz de historia…de los juncos romanos a las cenizas napoleónicas

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 6 de agosto
Yunquera… o la ilusión de comenzar mi larga carrera de maestro»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Yunquera, parte segunda)

La historia de Yunquera se remonta a la antigüedad. Su propio nombre deriva del término latino Iuncaria, que significa «prado de juncos» o «lugar abundante en juncos», una clara alusión a la fertilidad y la riqueza hídrica de su emplazamiento. Aunque no se conservan grandes vestigios arqueológicos, su posición en un paso de montaña estratégico sugiere que fue un lugar de tránsito obligado para las legiones romanas en sus desplazamientos entre Malaca (Málaga) y Acinipo (cerca de Ronda).  

Durante la larga dominación de Al-Andalus, Yunquera fue conocida como «Izn-Alfaro». Este período dejó una huella indeleble en el municipio. La influencia árabe es palpable en el trazado urbano de su casco antiguo, con calles estrechas y sinuosas que conservan un encanto medieval, diseñadas para la defensa y para crear corrientes de aire fresco. También se consolidaron técnicas agrícolas, como los sistemas de regadío mediante acequias y el cultivo de la vid, que han perdurado hasta nuestros días. En esta época, la villa contaba con un castillo y una mezquita como centros de poder militar y religioso.  

La conquista cristiana a finales del siglo XV supuso una transformación radical para la villa. En un acto de superposición simbólica y religiosa, la mezquita fue demolida y sobre sus cimientos se erigió, en 1505, la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación. Este cambio no solo fue arquitectónico, sino también social. Los registros de la época indican que, en el momento de la conquista, la población de Yunquera era de aproximadamente 150 cabezas de familia, lo que se estima en unos 600 habitantes, cuya estructura social se vio completamente alterada por la guerra y la posterior repoblación.  

El episodio más dramático y definitorio de la historia moderna de Yunquera tuvo lugar durante la Guerra de la Independencia contra la ocupación napoleónica. La villa se convirtió en un importante foco de resistencia patriota. Esta valentía tuvo un coste terrible: el 14 de septiembre de 1811, las tropas francesas atacaron, saquearon e incendiaron el pueblo, destruyendo numerosas viviendas y causando la muerte de muchos de sus habitantes. A pesar de la devastación, los yunqueranos reconstruyeron la villa y mantuvieron viva la resistencia. Su importancia estratégica fue tal que en 1812 albergó el «Gobierno Provisional de Málaga, su Hoya y Costa», consolidándose como un centro de organización civil y militar. La Torre Vigía, construida en este período, se erige hoy como el principal monumento conmemorativo de esta época de sacrificio y resiliencia.  

La comunidad de Yunquera ha demostrado una notable capacidad para gestionar su memoria histórica. En lugar de permitir que el trauma de 1811 se desvanezca en el olvido, lo ha transformado en un pilar de su identidad contemporánea. La celebración anual de «Yunquera Guerrillera», una fiel recreación histórica de aquellos acontecimientos, es mucho más que un festival. Es un acto colectivo que honra la memoria de los antepasados, forja una fuerte identidad local basada en la resiliencia y, al mismo tiempo, crea un producto cultural único que atrae al turismo y distingue a Yunquera de otros pueblos de la comarca. De esta manera, el pueblo ha logrado convertir un momento de devastación histórica en un motor de orgullo cívico y de desarrollo económico en el presente.  

Y mis fotos, que hoy son de mi querida Yunquera, la primera es su momento actual, en una noche limpia, totalmente estrellada, como símbolo del momento actual de su largo historia, de ese «tapiz de historia» que la cubre, una historia que se imparte en su escuela, con los niños mayores. La segunda imagen es del Grupo Escolar, la escuela de los mayores de Segunda Etapa de EGB, ese grupo fotografiado pro mi los poquitos meses que estuve alli, es en sa escuela en donde sus alumnos deberían aprender la historia de su precioso pueblo y contenplar ese precioso «tapiz histórico» de YUNQUERA. Feliz día y feliz velada de jueves, de un nuevo jueves yunquerano…¡y quedan 5 más, los 5 próximos jueves! ¡te espero!

Fue un 5 de agosto…. Niebla blanca en agosto: el milagro que dibujó una basílica

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 5 de agosto

En el corazón ardiente del verano romano, cuando el sol quema las piedras antiguas y el aire tiembla de calor, ocurrió una vez un prodigio que desafió la lógica de las estaciones. La noche del 4 al 5 de agosto del año 358, según la tradición más querida de la Ciudad Eterna, la Virgen María se apareció en sueños a dos hombres piadosos: el papa Liberio y un rico patricio llamado Juan, junto con su esposa. Les pidió que construyeran una iglesia en su honor en el lugar exacto donde caería nieve al día siguiente.

Al amanecer, contra todo pronóstico meteorológico y en pleno mes más caluroso, un manto blanco cubrió la cima del monte Esquilino. La nieve, fresca y sorprendente, marcó con precisión el contorno donde debía alzarse el templo. Aquella visión compartida y aquel prodigio invernal en verano dieron origen a la Basílica de Santa María la Mayor, el santuario mariano más antiguo de Occidente y una de las cuatro basílicas papales de Roma.

Más que una leyenda hermosa, el milagro de la nieve se convirtió en símbolo de la intercesión maternal de María. El patricio Juan y su esposa, sin herederos, habían decidido entregar sus bienes a la Virgen; ella respondió con una señal inequívoca. El papa Liberio, obediente, mandó construir allí mismo la iglesia que hoy, diecisiete siglos después, sigue recibiendo a peregrinos de todo el mundo. Su interior guarda tesoros inigualables: mosaicos del siglo V, el relicario del pesebre de Belén y la venerada imagen de la Salus Populi Romani, ante la cual tantos pontífices han orado.

Cada 5 de agosto, Roma revive el prodigio con devoción y alegría. Dentro de la basílica, durante la misa solemne, una cascada de pétalos blancos desciende desde la bóveda, imitando la nevada milagrosa y llenando el templo de una blancura etérea. Fuera, en la plaza, se escenifica la historia con música, luces y una recreación artificial de la nieve que transforma el asfalto en un paisaje onírico. Es un recordatorio anual de que la fe puede hacer posible lo imposible, incluso en el agosto más sofocante.

Este milagro no habla solo de un acontecimiento lejano; invita a contemplar cómo la gracia divina irrumpe en lo cotidiano. En un mundo que exige pruebas y certezas, Santa María la Mayor sigue en pie como testimonio de una nevada que nadie esperaba y que nadie ha olvidado. Sus muros guardan la memoria de una Madre que guía, que señala caminos y que, con ternura, dibuja en la tierra los planes del cielo.

Hoy, quien visita la basílica puede sentir todavía el eco de aquella nieve. Porque los milagros verdaderos no se agotan en el pasado: se renuevan cada vez que un corazón se abre a la sorpresa de lo divino. En Santa María la Mayor, la Virgen de las Nieves continúa susurrando que, incluso en los veranos más duros de la vida, puede caer una blancura que todo lo purifica y todo lo renueva.

Yo he tenido el privilegio de estar en esa basílica, con mi mujer, y me dejó impresionado…¡te la recomiendo, al igual que te recomiendo Roma en general… es todo un monumento!.

Feliz dia y feliz velada del miércoles, dia de la Virgen de las Nieves, con mis dos fotos de este nuevo dia muy limpio de verano auténtico pero que hoy he querido que estén dedicadas a la protagonista de mi carta de esta noche, la Bailica de Santa María la Mayor de Roma, una vista nocturna exterior y otra interior, de la misa del sábado de Gloria de 2028 a la asistimos en vivo alli Angeles y yo en nuestra visita a Roma.

¿Qué hábitos entorpecen tu cerebro?

CARTAS A DULCINEA
Martes, 4 de agosto

Antes de pensar en ejercicios para mantener la mente activa, conviene conocer qué hábitos pueden perjudicar al cerebro. La buena noticia es que la mayoría de ellos pueden corregirse y, cuando se hace, el cerebro suele responder de forma muy positiva.

Uno de los peores enemigos es dormir poco. Mientras dormimos, el cerebro descansa, organiza los recuerdos y elimina sustancias de desecho acumuladas durante el día. Cuando el sueño es insuficiente de forma habitual, la memoria empeora, cuesta más concentrarse y pensar con claridad se vuelve más difícil.

Otro problema muy común es el sedentarismo. Pasar muchas horas sentado y moverse poco afecta tanto al cuerpo como a la mente. Caminar a diario, hacer ejercicio moderado o simplemente mantenerse activo ayuda a que el cerebro reciba mejor oxígeno y nutrientes, favoreciendo la memoria y la agilidad mental.

El estrés continuo también pasa factura. Vivir siempre preocupado, con prisas o bajo presión puede afectar a la memoria, la atención y la capacidad para tomar decisiones. Buscar momentos de tranquilidad y descanso es tan importante para el cerebro como para el resto del organismo.

La alimentación tiene igualmente un papel fundamental. Una dieta basada en productos muy procesados, exceso de azúcar y comida poco saludable puede perjudicar el funcionamiento cerebral. En cambio, una alimentación variada, rica en frutas, verduras, pescado, frutos secos y otros alimentos naturales ayuda a mantener la mente en mejores condiciones.

El abuso del alcohol y el tabaco también resulta perjudicial. Ambos pueden acelerar el deterioro de las funciones cerebrales y aumentar el riesgo de problemas de salud que afectan directamente al cerebro.

La soledad y el aislamiento tampoco son buenos compañeros. Conversar, compartir experiencias, relacionarse con otras personas y participar en actividades sociales mantiene activa una gran parte de nuestra capacidad mental y emocional.

Otro hábito cada vez más frecuente es intentar hacer varias cosas a la vez. Saltar constantemente de una tarea a otra reduce la concentración y aumenta los errores. El cerebro trabaja mejor cuando puede dedicar atención a una sola actividad.

El uso excesivo de pantallas, especialmente antes de dormir, puede alterar el descanso y favorecer una atención cada vez más dispersa. Además, pasar demasiadas horas conectado deja menos tiempo para actividades más enriquecedoras.

Beber poca agua también influye. Una hidratación insuficiente puede provocar cansancio, falta de atención y peor rendimiento mental. Algo tan sencillo como beber agua con regularidad ayuda más de lo que parece.

Igualmente importante es mantener el cerebro en funcionamiento. Aprender cosas nuevas, leer, conversar, resolver problemas, practicar aficiones o estudiar un idioma son formas excelentes de mantener la mente despierta y flexible.

Por último, conviene evitar la saturación constante de información. Nuestro cerebro necesita momentos de calma para reflexionar, ordenar ideas y asimilar lo aprendido. Estar siempre recibiendo estímulos puede acabar produciendo más confusión que conocimiento.

En resumen, los hábitos que más perjudican al cerebro suelen ser dormir poco, moverse poco, vivir con estrés constante, alimentarse mal, abusar del alcohol o el tabaco, aislarse socialmente, pasar demasiadas horas ante las pantallas, no hidratarse bien y dejar de aprender cosas nuevas. Cuidar estos aspectos ayuda a conservar una mente más activa, clara y saludable durante muchos años.(Juan Martinez-QUORA)

Muchas veces luchar contra la comodidad no es fácil y nos dejamos llevar por el instinto, que suele ser hacer lo mas cómodo y mas nos parece interesar. Yo reconozco que cada día me cuesta mas madrugar, aún conociendo sus muchas ventajas, pero me cuesta, aunque después de hacerlo me alegro. Hoy ha sido uno de esos dias que, por ahorrarme calor del día salí a caminara antes de las 7 de la mañana, para a las 10 ya estar en casa, y de esa caminata de hoy son mis dos fotos que acompañan a la carta. Te deseo un feliz día, una feliz tarde y mas aún feliz velada del martes.