La colonización del siglo XIX… perfil del colono. La economía

CARTAS A DULCINEA

Jueves, 2 de Julio de 2026
San Pedro de Alcántara… ¡y allí nació el amor!»
(Las raíces y las ramas de mi vida… San Pedro Alcántara, parte quinta)

La colonización del siglo XIX en San Pedro Alcántara y el perfil de los colonos estuvieron muy relacionados con la idea que tenía el Marqués del Duero para poner en marcha la nueva colonia agrícola. Para que el proyecto funcionara necesitaba atraer a familias trabajadoras, acostumbradas al esfuerzo diario y con unos conocimientos básicos sobre las labores del campo. Su intención era crear una comunidad organizada y capaz de sacar el máximo rendimiento a unas tierras que hasta entonces apenas se aprovechaban.

La mayoría de los primeros colonos llegaron desde distintas zonas de España, sobre todo de Castilla, Extremadura y del interior de Andalucía. También se establecieron algunas familias procedentes de Cataluña y varios técnicos extranjeros que aportaron conocimientos especializados para mejorar las explotaciones agrícolas y las obras de la colonia. Entre ellos hubo franceses e ingleses que colaboraron en diferentes tareas relacionadas con la organización y el desarrollo del proyecto.

Gracias a esta mezcla de personas de distintos lugares, San Pedro Alcántara nació con una población más variada de lo habitual para la época. Esto la diferenciaba de otros pueblos cercanos, cuya población procedía casi exclusivamente de la pesca o de las actividades tradicionales de la sierra. Desde sus primeros años, la colonia reunió costumbres, formas de trabajar y experiencias muy diversas.

Con el paso de los años, la composición de la población ha cambiado mucho. Mientras que en el siglo XIX casi todos los habitantes eran españoles, hoy conviven personas procedentes de numerosos países. Además de la población local y del resto de España, existe una importante presencia de residentes europeos, especialmente atraídos por el clima y la calidad de vida de la Costa del Sol. También han llegado personas de América Latina y de distintos países africanos, muchas de ellas vinculadas al sector servicios y a otras actividades económicas de la zona.

El crecimiento de la población fue especialmente importante a partir de la segunda mitad del siglo XX. Desde la década de 1950, el desarrollo turístico transformó por completo la localidad. San Pedro dejó de ser una pequeña comunidad centrada en la agricultura para convertirse en una población cada vez más orientada a los servicios. El aumento de hoteles, comercios, restaurantes y nuevas urbanizaciones atrajo a miles de personas que llegaron en busca de trabajo y mejores oportunidades.

En las últimas décadas, este crecimiento ha continuado de forma constante. Muchas familias han elegido San Pedro Alcántara como lugar de residencia porque ofrece viviendas más asequibles que otras zonas muy exclusivas del municipio, sin renunciar a la cercanía de los principales centros turísticos y de empleo. Actualmente, la mayor parte de la población se concentra en el núcleo urbano de San Pedro, aunque también destacan zonas como Guadalmina, caracterizada por un elevado número de residentes extranjeros y un nivel económico más alto, además de otras áreas residenciales que han ido creciendo con el tiempo.

La distribución actual muestra una clara descentralización demográfica:

  • San Pedro Alcántara (Núcleo): 32.848 habitantes.
  • Guadalmina: 4.544 habitantes (Zona de alta renta y mayoría extranjera).
  • El Salto del Agua: 1.590 habitantes.

La economía de San Pedro Alcántara también ha experimentado una transformación profunda. Durante sus primeros años, la actividad principal giraba alrededor del cultivo de la caña de azúcar y de la producción relacionada con este sector. Sin embargo, con el paso del tiempo este modelo fue perdiendo fuerza hasta desaparecer como motor económico de la localidad.

La situación comenzó a cambiar tras la muerte del Marqués del Duero en 1874. Sin su principal impulsor, la colonia perdió gran parte del apoyo económico y político que había tenido hasta entonces. Las dificultades financieras obligaron a los propietarios a vender las tierras y buscar nuevas formas de explotación. Se intentó diversificar la producción agrícola con cultivos como la remolacha azucarera y la uva moscatel, pero los resultados no fueron suficientes para evitar la crisis del sector.

A comienzos del siglo XX, la industria azucarera atravesó importantes problemas y muchas de las grandes fincas empezaron a dividirse en parcelas más pequeñas. Poco a poco, las tierras fueron vendiéndose para distintos usos, primero agrícolas y más tarde urbanos. Este proceso favoreció la aparición de nuevos barrios y urbanizaciones, contribuyendo al crecimiento que experimentó toda la costa andaluza durante la segunda mitad del siglo XX.

Finalmente, la antigua Sociedad Colonia de San Pedro Alcántara desapareció en la década de 1940, poniendo fin a una etapa histórica que había marcado el origen de la localidad. Desde entonces, la economía fue orientándose cada vez más hacia el comercio, la construcción, los servicios y el turismo residencial, actividades que hoy constituyen la base principal de la riqueza y del empleo en San Pedro Alcántara.

Y esta noche, la primera de mis fotos es de lo que alli se conoce como «La Villa». La Villa de San Luis es un edificio histórico situado en el centro de San Pedro y fue construida en el siglo XIX como residencia de una de las familias más importantes de la antigua colonia agrícola fundada por el Marqués del Duero, de la familia Cuadra, propietaria de la colonia agrícola de San Pedro Alcántara tras la etapa del Marqués del Duero. Es un edificio de dos plantas, de color blanco con detalles amarillos, que destaca por su balcón central, sus ventanas simétricas y las palmeras que la rodean. Con el paso de los años dejó de ser una vivienda privada y pasó a tener usos públicos. En la actualidad alberga dependencias municipales y es uno de los edificios más representativos de San Pedro Alcántara. Su buen estado de conservación y su valor histórico hacen que sea un símbolo de la localidad y un recuerdo de sus orígenes agrícolas.
Mi segunda foto es del otro grupo de Segunda Etapa de EGB de la tarde a quienes daba clase y cuyo tutor era mi amigo don Pepe Torres, que aparece a la izquierda de la foto. Tambien aparezco casi en el centro, yo mismo.

¡Bienvenidos al mes de julio!

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 1 de Julio de 2026

Comienza julio, el séptimo mes del año y uno de los más esperados por muchas personas. Es un mes que solemos relacionar con las vacaciones, el descanso, el buen tiempo y los largos días de verano. Tiene 31 días para disfrutar de la familia, los amigos y los momentos al aire libre.

En la antigua Roma, julio se llamaba «Quintilis» porque era el quinto mes de su calendario. Con el paso del tiempo fue cambiando hasta quedar en 31 días. Más tarde recibió el nombre de Julio en honor a Julio César, uno de los personajes más importantes de la historia romana.

A lo largo de los años, julio ha sido escenario de muchos acontecimientos importantes. El 12 de julio del año 100 antes de Cristo nació Julio César. El 14 de julio de 1789 tuvo lugar la toma de la Bastilla, un hecho fundamental en la Revolución Francesa. El 15 de julio de 1606 nació el gran pintor Rembrandt. El 18 de julio de 1936 comenzó la Guerra Civil Española. El 21 de julio de 1969, el astronauta Neil Armstrong se convirtió en la primera persona en caminar sobre la Luna durante la misión Apollo 11 «Moon Landing». También destacan el nacimiento de Simón Bolívar el 24 de julio de 1783 y el de Henry Ford el 30 de julio de 1863.

Julio también nos enseña algunas curiosidades… en los países del hemisferio norte suele ser uno de los meses más calurosos del año y coincide con las vacaciones escolares de verano…en cambio, en el hemisferio sur es tiempo de invierno y vacaciones invernales. La flor asociada a este mes es el «delphinium», una planta conocida por sus vistosas flores y algunos usos tradicionales. La piedra preciosa de julio es el rubí, símbolo de energía, fuerza y vitalidad.

Las personas nacidas en julio pertenecen a los signos de Cáncer o Leo. Tradicionalmente se dice que suelen ser personas cercanas, sociables y con gran capacidad para relacionarse con los demás.
Muchas personas conocidas han llevado el nombre de Julio o Julia. Entre ellas encontramos a Julio César, Julio Verne, Julio Cortázar, Julio Anguita, Julio Iglesias, Julio César Chávez y Julia Roberts.

La sabiduría popular también ha dejado numerosos refranes sobre este mes. Algunos de los más conocidos son: «Julio caliente quema al más valiente», «Aunque raras, muy violentas son por julio las tormentas», «Julio calorero llena bodega y granero» y «En julio, el melón echa color».

Para los amantes de la música, julio guarda también fechas muy señaladas. El 3 de julio de 1971 falleció Jim Morrison. El 4 de julio de 2003 murió Barry White. El 7 de julio de 1940 nació Ringo Starr. El 13 de julio de 1985 se celebró el histórico concierto benéfico Live Aid. También recordamos a Celia Cruz, fallecida el 16 de julio de 2003, y a Amy Winehouse, que murió el 23 de julio de 2011. El 26 de julio de 1943 nació Mick Jagger.

Si te apetece disfrutar de una película o una serie relacionada con este mes, puedes ver producciones como El César, Julie & Julia, C. Chávez, La Isla Misteriosa de Julio Verne o Julio César.

Y así comienza julio, un mes lleno de historia, curiosidades, recuerdos y días para disfrutar del verano. Que tengáis un feliz inicio de mes, una agradable noche de miércoles y que julio venga cargado de buenos momentos para todos.

Y esta bienvenida al mes de julio la quiero acompañar de dos de mis fotos que ayer hice en una incursión a mi queridísima tierra jienense, la primera del pueblo que separa las provincias de Granada y de Jaén, Campillo de Arenas, junto al Puerto Carretero, un pueblo queda perfectamente enmarcado por el relieve de Sierra Mágina y el inconfundible mar de olivos jienense. La segunda es una muestra del terreno agrestre tambien habitual en Jaén. Situado en la comarca de Sierra Mágina y modelado por el paso del río Guadalbullón, este desfiladero de paredes calizas verticales ha sido históricamente un paso natural estratégico e imprescindible para conectar las tierras de Jaén con las de Granada. Feliz velada de miércoles, con toda la nostalgia de mi tierra añorada. Feliz velada de miércoles.

¿Por qué el oro vale tanto si no sirve para casi nada práctico?

CARTAS A DULCINEA
Martes, 30 de junio de 2026

No puedes comerlo, no puedes construir con él, no te protege del frío. ¿Por qué la humanidad entera decidió que este metal brillante vale más que cualquier otro?

Eliminación por descarte…

  • El dinero necesita ciertas propiedades: durabilidad (no se corroe), divisibilidad (puedes cortarlo), portabilidad (no es demasiado pesado), escasez (hay suficiente pero no demasiado) y reconocibilidad (fácil de identificar). El oro cumple todas. Pocos materiales lo hacen.
  • No se oxida ni se degrada. El oro que tenían los faraones sigue igual 3,000 años después. Esa permanencia lo hizo perfecto como reserva de valor. Tu moneda de oro no se pudre como el trigo ni se corroe como el hierro.
  • Es universalmente reconocible. Su color es único entre los metales. No necesitas un laboratorio para identificarlo. En cualquier cultura, en cualquier época, la gente reconoce el oro.
  • La escasez es perfecta. Hay suficiente oro para que circule como dinero, pero no tanto como para que pierda valor. Todo el oro extraído en la historia cabe en un cubo de 21 metros de lado.
  • La historia creó el consenso. Una vez que suficientes civilizaciones acordaron que el oro era valioso, el acuerdo se auto-reforzó. Si todos creen que vale, vale. Es una profecía auto cumplida que ya dura 5.000 años.

Hoy su valor es mayoritariamente psicológico. El 50% del oro se usa en joyería (estética), el 40% en inversión (reserva de valor) y solo el 10% en industria real (electrónica, medicina). Pagamos miles de dólares por algo cuya utilidad práctica es mínima.

El oro demuestra que el valor no es intrínseco a los objetos. Es un acuerdo colectivo. Y ese acuerdo, una vez establecido, es casi imposible de romper.
(QUORA)

Y es que el oro es tan valorado porque posee una combinación de características que ningún otro elemento tiene: es escaso pero no imposible de encontrar, es químicamente indestructible (no se oxida ni se corroe) y es extremadamente fácil de identificar y moldear. A diferencia del papel moneda, su valor no depende de un gobierno, sino de su propia naturaleza física; al ser imposible de fabricar artificialmente, ha funcionado durante milenios como el lenguaje universal para preservar la riqueza frente al paso del tiempo y las crisis.
El precio del oro no lo decide una sola persona, sino que se fija principalmente en Londres y Nueva York a través de dos mecanismos: el «London Fix», donde grandes bancos acuerdan un precio dos veces al día basándose en la oferta y la demanda física, y el mercado de futuros (COMEX), donde se especula con contratos de papel. Su valor fluctúa según el miedo de los inversores: cuando hay inflación, crisis geopolíticas o cuando el dólar pierde fuerza, el precio sube porque todos corren hacia él como refugio seguro. Es, en esencia, un termómetro de la incertidumbre global.

¿Recuerdas que ayer hablábamos de la importancia de no desperdiciar nuestro tiempo? Pues te sugiero que aprovechemos la última velada del mes de junio, que ya se nos ha ido y llegan los dos meses «por excelencia» de las vacaciones»…¡aprovechémoslos!

«El naufragio silencioso de la inercia»

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 29 de junio de 2026
(Antivalores: La Improductividad)

El problema de dejar pasar los días sin hacer nada útil es mucho más serio de lo que muchas personas creen. Al principio puede parecer algo sin importancia, una simple costumbre de aplazar las cosas o de perder algunas horas sin aprovecharlas. Sin embargo, cuando esta forma de vivir se repite una y otra vez, acaba convirtiéndose en una manera de actuar que poco a poco perjudica a quien la practica. Es parecido a una pequeña grieta en una pared: al principio apenas se nota, pero con el paso del tiempo se hace más grande hasta causar daños importantes. De la misma forma, cuando una persona se acostumbra a no esforzarse, a no perseguir objetivos y a dejar para más tarde todo aquello que debería hacer, termina alejándose de las metas que un día soñó alcanzar.

La falta de interés por mejorar no aparece de golpe. Normalmente comienza con pequeños descuidos, con tareas que se dejan para mañana o con decisiones que se evitan porque requieren esfuerzo. Poco a poco, la persona se acostumbra a vivir sin compromisos y sin ilusiones. Los días empiezan a parecer todos iguales y desaparecen las ganas de aprender, de crecer o de intentar cosas nuevas. Cuando esto ocurre, el carácter también cambia. La persona puede volverse más indiferente, más conformista y menos preocupada por las consecuencias de sus actos. Ya no le importa demasiado si está aprovechando bien su tiempo o si está dejando pasar oportunidades que quizá no volverán.

Muchas veces se intenta justificar esta situación diciendo que todo el mundo necesita descansar. Y es cierto que el descanso es necesario. Nadie puede trabajar o esforzarse sin parar. El problema aparece cuando el descanso deja de ser un momento para recuperar fuerzas y se convierte en una forma permanente de evitar responsabilidades. Entonces ya no se trata de descansar, sino de acostumbrarse a no hacer nada. La diferencia puede parecer pequeña, pero en realidad es muy importante. Descansar ayuda a seguir avanzando; la pereza constante, en cambio, impide dar cualquier paso hacia delante.

Cuando una persona deja de aprovechar sus capacidades, estas terminan debilitándose. Las habilidades mejoran cuando se usan y se practican, pero se van perdiendo cuando permanecen olvidadas. Esto ocurre en los estudios, en el trabajo, en los deportes, en los oficios y en casi cualquier actividad de la vida. Alguien que no se esfuerza por aprender acaba sabiendo menos. Quien no intenta mejorar en su trabajo acaba quedándose atrás. Y quien nunca se propone nuevos retos termina conformándose con una vida mucho más pequeña de lo que podría haber sido.

Además, esta actitud no afecta únicamente a quien la tiene. En una familia, en un grupo de amigos o en un trabajo, las acciones de una persona suelen influir en los demás. Cuando alguien no cumple con su parte, otros tienen que hacer un esfuerzo extra para compensarlo. Por eso la falta de responsabilidad puede convertirse en una carga para todos los que están alrededor. Los proyectos avanzan más despacio, aparecen problemas que podrían haberse evitado y se crea un ambiente de desánimo que termina perjudicando al conjunto del grupo.

La pereza suele actuar de manera silenciosa. Rara vez se presenta como algo claramente negativo. Al contrario, muchas veces aparece disfrazada de comodidad, de excusas o de promesas para el día siguiente. Nos dice que todavía hay tiempo, que podemos empezar mañana o que un pequeño retraso no tendrá consecuencias. Sin embargo, cuando esas excusas se repiten una y otra vez, los días se convierten en semanas y las semanas en años. Entonces muchas personas descubren demasiado tarde que han dejado escapar oportunidades importantes por no actuar cuando debían hacerlo.

El tiempo es uno de los bienes más valiosos que tenemos porque nunca vuelve. El dinero perdido puede recuperarse, los errores pueden corregirse y muchas dificultades pueden superarse. Pero una hora que ha pasado ya no puede recuperarse jamás. Por eso resulta tan importante aprender a valorar cada día y utilizarlo de la mejor manera posible. No significa estar ocupados cada minuto ni vivir con prisas constantes, sino procurar que nuestro tiempo tenga algún sentido y nos acerque poco a poco a una vida mejor.

Superar la pereza y el desinterés requiere esfuerzo, pero es algo que cualquier persona puede intentar. No hace falta realizar grandes cambios de un día para otro. Muchas veces basta con empezar por pequeñas acciones, cumplir objetivos sencillos y recuperar poco a poco el hábito de hacer las cosas bien. Cada tarea terminada, por pequeña que sea, ayuda a fortalecer la confianza y las ganas de seguir avanzando. Con el tiempo, esos pequeños pasos pueden convertirse en logros importantes.

Ser una persona útil no significa trabajar sin descanso ni vivir agotado. Significa emplear nuestras capacidades de forma responsable, buscar mejoras para nosotros mismos y aportar algo positivo a quienes nos rodean. El verdadero bienestar no nace de la comodidad permanente, sino de la satisfacción que produce ver que nuestros esfuerzos han servido para algo. Cuando comprendemos esto, dejamos de ser simples espectadores de nuestra propia vida y nos convertimos en protagonistas de nuestro futuro. Solo así podemos construir una existencia con metas, con propósito y con motivos reales para sentirnos orgullosos de lo que hacemos cada día.

Jamás deberíamos olvidar que el tiempo que dejamos pasar sin aprovecharlo, PERDIENDOLO, ese ya jamás vuelve, ese lo hemos perdido parra siempre… ¿somos acaso realmente conscientes de ello? ¡y mas si recordamos eso de que «el tiempo es oro».

«El que planta un árbol, planta una esperanza.»… los pilares verdes que sostienen el cielo.

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 28 de junio de 2026
(en el día Mundial del Árbol)

El Día Mundial del Árbol no es una fecha cualquiera en el calendario, sino un aviso muy importante para que recordemos que no podríamos vivir sin ellos. Los árboles no están ahí solo para hacer que el paisaje se vea bonito; son como fábricas naturales que trabajan todo el día sin descansar para limpiar el aire que respiramos y para refrescar la Tierra, que hoy en día está cada vez más caliente.
Con sus raíces agarradas con fuerza al suelo y sus hojas mirando al sol, los árboles consiguen que la naturaleza funcione bien, dando casa a muchísimos animales y cuidando la tierra para que no se convierta en un desierto seco donde no crezca nada.

Cuando llega este día especial, debemos pararnos a pensar en todo lo bueno que los bosques nos dan sin pedir nada a cambio. Son los verdaderos pulmones del planeta porque limpian la contaminación y la transforman en oxígeno y vida, algo tan difícil y perfecto que ninguna máquina inventada por el hombre ha sido capaz de hacer igual.
Respetar a los árboles es aprender a tener paciencia y a aguantar en los malos momentos, algo que a los humanos se nos suele olvidar porque siempre queremos todo rápido. La sombra que hoy nos tapa del sol existe porque alguien, hace muchos años, plantó una semilla y la cuidó; por eso, ahora nos toca a nosotros proteger los árboles para que no desaparezcan por culpa del fuego o de tantas construcciones de cemento.

Más allá de los números, de las noticias sobre los bosques que se queman y de las leyes de los gobiernos, este día sirve para que volvamos a sentir cariño por la naturaleza. Debemos recordar que si los bosques y los montes enferman, nosotros también enfermaremos.
Un solo árbol es el hogar de miles de seres vivos y nos regala cosas tan necesarias como el agua, las frutas, la madera y la tranquilidad, cosas que a veces no valoramos hasta que el paisaje se vuelve gris y nos cuesta respirar. Salvar los árboles no es hacerle un favor a la naturaleza por lástima, sino cuidarnos a nosotros mismos y asegurar que el mundo siga siendo un lugar seguro y lleno de esperanza para todos.

Y hoy, dia impresionante ya de playas abarrotás, como en pleno verano, primer domingo de vacaciones para muchos… y la paz y relax del atardecer en mi segunda foto en la que se ve Almuñécar al fondo. Feliz velada de domingo

«A buenas horas, mangas verdes»…el auxilio estéril de los que llegan tarde

CARTAS A DULCINEA
Viernes, 26 de junio de 2026

El refrán «a buenas horas, mangas verdes» es un dicho popular muy antiguo que sirve para criticar con ironía a quienes llegan tarde a ayudar. Esta frase viene de hace muchos años, cuando unos policías antiguos siempre llegaban tarde a los problemas. El dicho no se usa solo para hablar de un simple retraso, sino para explicar que una ayuda ya no sirve para nada si llega cuando el problema se ha solucionado solo o cuando el daño ya es total. Cuando alguien aparece a socorrerte después de que has tenido que pasar tú solo por lo peor, en lugar de darle las gracias, te dan ganas de reír por no llorar ante tanta tardanza.

Si una solución llega cuando el problema ya ha terminado, ese favor pierde todo su valor y se convierte en una muestra de pereza o de mala organización. No sirve de nada tener la capacidad de ayudar o llevar el uniforme adecuado si no se llega a tiempo. El verdadero valor de la ayuda está en darla justo cuando se necesita. Por ejemplo, regalar un paraguas cuando ya ha salido el sol no sirve para nada, y solo demuestra que esa persona no estuvo allí cuando estaba cayendo la tormenta. Ser eficaz no es solo tener la fuerza o el dinero para arreglar algo, sino saber estar presente en el momento exacto en que la otra persona lo está pasando mal.

Ser responsables significa entender que el tiempo es lo más importante cuando alguien nos necesita, y que si siempre llegamos tarde, la gente dejará de confiar en nosotros y en las instituciones. Los que llegan con las manos vacías cuando el fuego ya se ha apagado pueden tener buenas intenciones, pero su retraso solo hace que se burlen de ellos quienes tuvieron que salvarse por su cuenta. Al final, este refrán nos enseña que es vital actuar rápido y nos recuerda que, para llevarnos bien entre todos, un pequeño detalle a tiempo vale muchísimo más que un gran esfuerzo cuando ya es demasiado tarde y no queda nada por salvar.

Y yo procuro no llegar tarde ningún dia…las 7 de la mañana y las 9,30 de la noche son las horas que yo mismo me he marcado para mis buenos dias y para mi carta a Dulcinea…¡y de siempre he sido un amante de la puntualidad, Para todo, para mis obligaciones y para otras cosas que no son obligaciones pero que yo me comprometo conmigo mismo! Feliz velada de viernes con estos dos amaneceres propios del tiempo en que ya estamos, casi pleno verano, aunque las temperaturas nos han dado un pequeño respiro estos dos últimos dias.

La evolución industrial de San Pedro Alcántara… del azúcar al alcohol.

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 25 de junio de 2026
San Pedro de Alcántara… ¡y allí nació el amor!»
(Las raíces y las ramas de mi vida… San Pedro Alcántara, parte cuarta)

La historia de cómo creció San Pedro Alcántara está muy unida a sus fábricas, al paso del azúcar al alcohol y a la necesidad de enseñar a trabajar la tierra con las nuevas máquinas. Para que todo este proyecto diera dinero, era fundamental que la caña de azúcar se preparara y se transformara allí mismo, sin tener que llevarla lejos. Por eso se construyeron unas instalaciones enormes y modernas, como nunca antes se habían visto en toda la zona de la costa, cambiando para siempre el paisaje y la vida de la comarca.

Mucho antes de que se fundara el pueblo como tal, ya existía un antiguo molino para exprimir la caña, construido en 1823 por un hombre llamado Juan Bautista Lesseps. Pero fue el Marqués del Duero quien lo cambió por completo y lo mejoró de arriba abajo.
A finales de ese mismo siglo, aquel viejo edificio se convirtió en una Granja-Modelo, que funcionaba como una escuela del campo. Fue una idea totalmente nueva en la época, ya que allí se enseñaba a los trabajadores y a los capataces las mejores técnicas para sembrar la caña de azúcar y la remolacha, además de cómo usar las máquinas modernas.
Gracias a esta escuela, los hombres del pueblo aprendieron un oficio y estuvieron preparados para llevar adelante todo el trabajo de las tierras y de las fábricas.

El gran cambio llegó en 1871, cuando se abrió la gran fábrica conocida como el Ingenio de San Pedro de Alcántara. Se hizo un edificio tan grande para poder juntar en un mismo sitio toda la producción de azúcar y de licores. Al tener la fábrica al lado de los cultivos, ya no hacía falta gastar tanto dinero en camiones o transportes para llevar la caña hasta las fábricas de Málaga capital.
Dentro de este gran complejo industrial había dos partes principales muy bien preparadas. Por un lado estaba la fábrica de azúcar, que usaba los aparatos más avanzados de aquel tiempo para exprimir y limpiar el azúcar. Por otro lado estaba la alcoholera, una destilería que aprovechaba los restos que quedaban de la caña para hacer alcohol y aguardiente, además de contar con unas bodegas donde se guardaba un vino moscatel buenísimo que se vendía muy bien en las tiendas.

Esta gran fábrica estuvo funcionando a pleno rendimiento hasta el año 1915. En esa época, las cosas en el mundo cambiaron, empezó a venderse mucho el azúcar que venía de la remolacha y ya no era rentable seguir con el negocio, por lo que tuvieron que cerrar las puertas.

Hoy en día, todos esos viejos edificios no se han perdido, sino que se han arreglado y transformado en centros culturales para que los vecinos del pueblo puedan visitarlos. De esta manera, se mantiene vivo el recuerdo de aquellos tiempos en los que San Pedro de Alcántara vivía del trabajo de sus fábricas y de la tierra.

Por su parte, la llegada de personas de otros lugares y la mezcla de vecinos también cambió mucho la vida del pueblo, pasando de ser una pequeña colonia de agricultores a convertirse en un sitio abierto donde vive gente de todas partes. La población de San Pedro de Alcántara siempre ha crecido a base de distintas oleadas de familias que venían buscando trabajo, según lo que hiciera falta en cada momento de la historia.

Y hoy he cumplido otro de mis jueves dedicados a las ramas y las raíces de mi vida en un «viaje hacia atrás», desde el momento actual a mis comienzos como persona. Hoy un nuevo capítulo de las raíces y ramas que dejé, en estos jueves últimos, en San Pedro (y ya van cuatro), que no son pocas.

Y con mi explicación de los orígenes industriales de San Pedro Alcántara, mis dos fotos, dedicadas esta noche a San Pedro… la primera una perspectiva desde la playa con la Sierra Blanca de Marbella al fondo y la segunda una muy entrañable para mi…. con mis inolvidables alumnos, de los que fui tutor, de 6º de EGB…¡todos esos! ¿pocos?. Y con ellos tambien mi compañero tutor de 7º, Pepe Torres, una gran persona que nunca he olvidado aunque apenas he vuelto a ver. El próximo jueves, mas cosas sobre San Pedro, por si está interesado en ellas. Feliz velada de jueves.

El baile de las sombras cortas bajo el trono del mediodía.

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 24 de junio de 2026
(Fiesta del Sol)

Cuando el astro rey alcanza su cenit y parece detenerse en la cúpula del firmamento, el mundo se rinde a la Fiesta del Sol, una celebración que hunde sus raíces en el asombro primario de las civilizaciones ante el ciclo cósmico. No es solo un cambio de estación o un hito astronómico, sino la renovación de un pacto milenario entre la tierra y la luz, un instante sagrado donde la oscuridad retrocede a su mínima expresión y la vida se manifiesta con una intensidad casi abrumadora. Desde las cumbres andinas hasta los monumentos megalíticos de Europa, el solsticio convoca a la humanidad para agradecer el calor que madura las mieses y la claridad que ahuyenta los temores antiguos, transformando el paisaje en un altar de luz dorada.

El aire se llena de un magnetismo especial durante estas jornadas de vigilia, donde el fuego de las hogueras terrestres busca dialogar con el fuego eterno del espacio, creando un puente de chispas y deseos que asciende hacia la noche más corta. Es el tiempo del Inti Raymi y de las noches de San Juan, ritos que, aunque distantes en la geografía, comparten la misma esencia: la purificación a través de la llama y la celebración de la abundancia que el sol garantiza con su regreso triunfal. En este festival de la luz, el tiempo parece suspenderse, permitiendo que lo místico y lo cotidiano se fundan bajo un cielo que se niega a oscurecer, invitando al cuerpo a la danza y al espíritu a la renovación de sus propósitos más luminosos.

Sentir la Fiesta del Sol es reconocer que somos hijos de una estrella, seres cuya biología y cultura laten al ritmo de sus solsticios y equinoccios, encontrando en su paso soberano la medida de nuestra propia existencia. Al celebrarlo, no solo festejamos la llegada del verano o la victoria del día sobre la noche, sino nuestra capacidad de asombro ante la arquitectura del universo que nos cobija. Es, en última instancia, una invitación a salir al encuentro de la luz, a dejar que el calor penetre en los huesos y a recordar que, tras cada ciclo de sombra, el sol siempre vuelve a reclamar su trono con la promesa de un nuevo amanecer lleno de posibilidades infinitas.

Y es que noche vivimos la noche de San Juan, una noche en la que el ritual se revive cada año…es una fiesta mágica para dar la bienvenida al verano. El ritual frente al mar es muy sencillo y está lleno de tradición.
A medianoche, la gente se reúne en la playa alrededor de grandes hogueras. El ritual principal consiste en saltar sobre el fuego varias veces para espantar las malas energías y atraer la buena suerte (eso con las grandísimas hogueras de Carchuna y Calahonda es imposible porque no hay quien pueda saltarlas tan grandes).
Justo después, es costumbre meterse en el mar para lavarse la cara o darse un baño completo. Se dice que el agua esa noche está bendecida y tiene el poder de curar, limpiar el alma y conceder deseos. También es muy común escribir en un papel las cosas malas que quieres olvidar para quemarlas en el fuego, o escribir tus deseos más grandes para lanzarlos al agua. En resumen, es una noche para quemar lo viejo, limpiarse con el mar y empezar el verano con energía renovada y mucha ilusión. … ¿Y tú que de estas cosas has hecho?…que muchos vamos sencillamente a mirar y disfrutar de la fiesta.

Feliz dia de San Juan, con mis dos fotos de hoy, la primera de anoche, en la hora mágica de las hogueras y el mar que se prolongó hasta muy altas horas y la segunda de las playas desiertas esta mañana por el trasnochar de anoche.

¿Las zanahorias son Buenas?

CARTAS A DULCINEA
Martes, 23 de junio de 2026

El otro día una persona me hizo una pregunta muy interesante. Quería saber si era bueno comer zanahorias crudas. Yo le respondí enseguida que sí, porque conozco algunas personas que llevan muchísimos años comiendo una todos los días y confiesan que les sienta de maravilla. Son un alimento estupendo y comerlas directamente sin cocinar es una de las mejores formas de aprovechar todo lo bueno que tienen dentro.
Cuando las cocemos en el fuego, parte de sus propiedades se pierden en el agua, así que tomarlas crudas, ya sea a bocados, en ensaladas o ralladas, es una costumbre sana y perfecta para cualquier momento del día.

Estas hortalizas son una auténtica mina de salud para nuestro cuerpo porque están llenas de vitaminas y defensas. Al comerlas, le estamos dando a nuestro organismo un escudo natural que nos ayuda a estar más fuertes contra las enfermedades y a mantenernos jóvenes por fuera y por dentro. Además, son famosas con toda la razón del mundo por lo bien que le sientan a los ojos.
Tienen una sustancia que ayuda a que nuestra vista se mantenga en buena forma, permitiéndonos ver mucho mejor cuando hay poca luz y protegiendo nuestros ojos a medida que vamos cumpliendo años.
Por si fuera poco, son unas aliadas buenísimas para que todo nuestro cuerpo funcione como un reloj. Tienen mucha fibra, lo que ayuda a que las digestiones sean ligeras, a ir bien al baño y a olvidarnos del estreñimiento.
También cuidan de nuestro corazón de forma silenciosa, ya que ayudan a limpiar las arterias y a mantener a raya el colesterol malo, ese que tanto vigilan los médicos. Al final, comer zanahorias se nota incluso en el espejo, porque la piel se vuelve más fuerte, luminosa y se defiende mucho mejor del paso del tiempo y del sol.

Eso sí, siempre suelo dar un pequeño consejo para los que se animen a comerlas crudas. Como es una verdura tirando a dura, hace falta tener unos dientes y unas muelas fuertes para masticarla bien a bocados. Si la dentadura no acompaña o preferimos no forzarla, no hay ningún problema porque se pueden preparar de otra manera muy fácil. Basta con cortarlas en tiras muy finitas con un cuchillo o pasarlas por el rallador. De esa forma quedan muy tiernas, se mastican sin ningún esfuerzo y siguen estando riquísimas. Así es como me las preparo yo a diario y da gusto comerlas.

Por cierto, no quiero despedirme hoy sin recordar que esta noche celebramos la mágica noche de San Juan. Mañana, con más calma, escribiré sobre todo lo que nos deja esta celebración en mi carta del día de San Juan. Que pasen todos una feliz velada de martes y que disfruten mucho de esta noche tan especial.

La sombra huérfana de un eco prestado.

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 22 de junio de 2026
(Anti valores: La Imitación. )

Los anti valores atentan contra las creencias importantes sobre las que se funda la vida en sociedad, por ejemplo, contra el respeto, la honestidad, la tolerancia, la responsabilidad, la lealtad, la solidaridad y la armonía.

La imitación es la actitud de copiar a otros y de hacer ver lo producido como propio. Contrario a la originalidad.

La imitación, cuando deja de ser una herramienta de aprendizaje infantil para convertirse en una forma de vida, se transforma en un anti valor que anula la esencia misma de la identidad. Es un proceso de renuncia silenciosa donde el individuo decide habitar la piel de otro, prefiriendo la seguridad de un molde probado a la incertidumbre de su propia autenticidad.
En este ejercicio de mimetismo, de copia, de imitación, la persona no solo copia gestos, gustos o discursos, sino que termina por extraviar su propia voz en un laberinto de espejos, convirtiéndose en una versión descolorida de un original que nunca podrá alcanzar.

Este vicio del espíritu nace a menudo de una profunda inseguridad y del miedo al rechazo, bajo la falsa premisa de que lo ajeno es intrínsecamente más valioso o digno de admiración que lo propio.
Al imitar, se traiciona la singularidad que nos hace humanos, asumiendo un papel que no nos corresponde y perpetuando una mediocridad que se conforma con el rastro de otros en lugar de abrir nuevos caminos.
Es una estafa personal que consume una energía inmensa en mantener una fachada prestada, una máscara que, con el tiempo, termina por asfixiar el talento y la intuición que aguardan en el interior sin ser nunca reclamados.

La verdadera tragedia de la imitación sistemática es la homogeneización del pensamiento y la cultura, creando sociedades de reflejos donde la innovación y la diferencia son vistas con sospecha.
Cuando el valor se deposita en la semejanza y no en la distinción, el progreso se detiene, pues nadie se atreve a desafiar el canon establecido por los modelos a seguir. Solo cuando el ser humano se atreve a despojarse de los ropajes ajenos y acepta la vulnerabilidad de su propia verdad, puede empezar a crear algo genuino, devolviendo al mundo la pieza única del rompecabezas que solo él, y nadie más, estaba llamado a entregar.

¡No copiemos nunca a nadie, por bueno y envidiable que nos parezca porque, siempre siempre, seremos nosotros mismos nuestra mejor versión

Feliz velada de lunes, un lunes en que la calima se adivina en el horizonte, y mas en horas tempranas y en el que nuestras playas ya están empezando a mostrar su mejor imagen… la de la arena ocupada por los veraneantes y en la que las sombrillas han surgido de pronto como setas en primavera.