Una vela a Dios y otra al diablo

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 16 de agosto

Así leemos en el refranero popular, tan acertado siempre en sus aforismos. Josué, presenta al pueblo judío, la radiografía informada de su itinerario espiritual. La experiencia de antaño, la de hoy, la de siempre.

El ser humano lleva inscrito en su ADN la capacidad y necesidad de adoración, alabanza, admiración. La cuestión a dilucidar: ¿A quién y/o qué sirvo? ¿Por quién y/o por qué hinco rodilla?

San Juan en el Apocalipsis, a poco que estemos a tiro nos saca los colores a la cara al denunciar: «No sois ni frío ni caliente» Las medias tintas no valen en ningún escenario, y aún menos en la confesión de fe cristiana. Hay que tomar parte. ¿Cuál es la hoja de ruta? «El pueblo respondió: ¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses! Porque el Señor nuestro Dios es quien nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto» ¿Es ésta la experiencia de mi vida?

Ceñir estrictamente la confesión de fe a un conjunto de normas, dogmas, enseñanzas de manual teológico, puede ser quizá síntoma de cumpli-miento. Es nuclear parirlo desde lo más interior a nosotros mismos. Llegar a afirmar de manera rotunda y convincente que «El Señor es el lote de mi heredad… mi suerte está en tu mano»

Pase lo que pase. Falacia creer que al cristiano todo le ha de rodar bien o todo lo que gestione desde el mundo onírico-emocional va a ser encarnado de facto. ¡Ni muchísimo menos! No es esa la garantía, sino que «hasta de noche seré instruido internamente. Seré saciado de gozo en la presencia del Señor».

Deja que tu niño interior sea tocado por el Señor. El evangelio de hoy nos pone en el brete de confrontar el sufrimiento de nuestro niño interior frente a las prohibiciones que nuestros discípulos interiores y exteriores se impusieron e imponen: castración de espontaneidad, transparencia, creatividad… en aras de lo religiosamente correcto.

Nos urge rescatar a cero coste a nuestro niño interior. Si no lo hacemos, perpetuaremos el amordazarlo en los otros. ¿Cómo hacerlo? Dejándolo ser abrazado por el Señor Jesús. Sólo así el Reino de los Cielos será nuestro aquí y ahora.

Una vela a Dios y otra al diablo. Así reza el refranero popular, con esa crudeza tan certera que suele tener. La expresión describe a quien pretende servir a dos señores al mismo tiempo: ofrece algo al cielo por si acaso, y otro tanto al infierno, por si las cosas se tuercen. Es la estrategia del que no quiere comprometerse del todo, del que guarda una salida trasera por si el camino elegido resulta incómodo.
En el fondo, esta actitud revela una forma de idolatría moderna muy extendida. Vivimos en una cultura que celebra la “espiritualidad a la carta”: un poco de oración cuando hace falta, algo de mindfulness para la ansiedad, una pizca de moral cristiana para quedar bien y, al mismo tiempo, la libertad absoluta para seguir los propios caprichos. Se enciende una vela a Dios los domingos y otra al dios del dinero, del poder, del placer o de la propia imagen durante la semana.

Sin embargo, la fe cristiana no admite medias tintas. Jesús lo dijo con claridad: «Nadie puede servir a dos señores». Y el Apocalipsis lo denuncia con fuerza: «Porque eres tibio, y no eres frío ni caliente, te vomitaré de mi boca». No hay peor engaño que creer que se puede caminar con un pie en cada orilla. Tarde o temprano, la vida pone a cada uno frente a la elección real: ¿a quién sirvo en verdad?

El refrán popular, en su sabiduría antigua, nos advierte contra esa doblez. Quien intenta agradar a todos termina sin pertenecer a nadie. Mejor es elegir con honestidad, aunque cueste. Porque solo quien se decide plenamente por Dios descubre que no necesita velas de reserva: una sola basta cuando el corazón está entero.
Al final, la pregunta que queda resonando es incómoda pero liberadora: ¿cuántas velas estoy encendiendo yo en realidad?

Feliz tarde, muy calurosa y húmeda y velada de este domingo ya 16 de agosto. ¡Y yo creo en eso de «una vela a Dios y otra al diablo!, no, realmente es que es la estrategia del que no quiere comprometerse del todo, del que guarda una salida trasera por si el camino elegido resulta incómodo; y quien intenta agradar a todos termina sin pertenecer a nadie… ¿no crees?…¡las medias tintas no sirven en ningún sitio!

«Asunción»

CARTAS A DULCINEA
Sábado, 15 de agosto

El Día de la Asunción de la Virgen María se celebra cada 15 de agosto y constituye una de las festividades más solemnes y profundamente arraigadas en la tradición católica y en la cultura popular de numerosos países. Esta efeméride conmemora la creencia de que la madre de Jesús, al final de su vida terrenal, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Aunque la devoción se remonta a los primeros siglos del cristianismo bajo el nombre de «Dormición de la Virgen», no fue hasta 1950 cuando el Papa Pío XII proclamó este acontecimiento como un dogma de fe, consolidando así su importancia dentro de la doctrina oficial de la Iglesia.

Desde una perspectiva espiritual, la Asunción simboliza la esperanza en la vida eterna y la promesa de la resurrección para todos los fieles. Se interpreta como el reconocimiento máximo a una figura que, según el relato bíblico y la tradición, aceptó con humildad su misión y acompañó los momentos más cruciales del cristianismo. Por ello, la fiesta no se vive con un tono de duelo o despedida, sino como un triunfo glorioso que celebra la plenitud de la existencia humana unida a la divinidad, convirtiéndose en un puente entre lo terrenal y lo sagrado.

Más allá de su profundo significado religioso, el 15 de agosto es una fecha clave en el calendario social y civil, especialmente en España y Latinoamérica. Al situarse en el ecuador del verano en el hemisferio norte, la festividad coincide con el periodo vacacional por excelencia, lo que ha dado lugar a que cientos de pueblos y ciudades celebren sus fiestas mayores en este día. Es una jornada de reencuentros familiares, verbenas, procesiones y ferias donde lo sagrado y lo profano se entrelazan de forma natural, convirtiendo a la Virgen de la Asunción en la patrona de innumerables localidades que la festejan con alegría y color.

En definitiva, el Día de la Asunción funciona como un punto de unión entre la fe y la identidad cultural de las comunidades. Es un momento de pausa en el año para honrar las raíces y tradiciones que han pasado de generación en generación a través de la devoción mariana. Ya sea desde una convicción religiosa o desde la participación en las celebraciones populares, esta fecha nos invita a reflexionar sobre la trascendencia y la protección, recordándonos la importancia de mantener vivos los vínculos que nos unen a nuestra historia y a nuestros seres queridos.

Feliz tarde y velada del dia de la Asunción, este dia, el mas importante del mes de agosto y uno de los grandes del año, al que yo recuerdo de pequeño que en mi pueblo siempre se le conocía como «el día de la Virgen» y «el dia de la Virgen de Agosto»… un dia en el que media España , pueblos y ciudades, celebran sus fiestas patronales… entre ellas mi mas conocida, las de Motril en honor a la Virgen de la Cabeza.

Mi primera foto es de nuestros cielos, hoy bastante complicados, con amenaza de lluvias, aunque no han caído y muchas alternativas , como se ve en mi primera foto de Carchuna, mi pueblo de adopción y la segunda es una preciosa estampa de mi pueblo natal, de mis orígenes, de Huelma, con su majestuoso castillo presidiéndolo.

CARTAS A DULCINEA
Viernes, 14 de agosto
Ser artizo… cuando la insistencia se convierte en costumbre

En muchos rincones de Andalucía existe una palabra muy popular que todos hemos escuchado alguna vez: artizo. Es una forma sencilla de describir a esa persona que insiste demasiado, que repite las cosas una y otra vez o que parece no darse cuenta de que los demás ya han entendido perfectamente lo que quiere decir. No se trata necesariamente de alguien malo ni de una persona con malas intenciones. Simplemente es alguien que, por su forma de ser, tiende a insistir más de la cuenta.

Seguramente todos conocemos a alguna persona así. Puede ser ese amigo que vuelve a contar la misma historia cada vez que se reúne con el grupo, convencido de que sigue siendo tan divertida como la primera vez. También puede ser el vecino que se detiene a hablar en la puerta cuando uno tiene prisa, o ese familiar que hace la misma pregunta varias veces porque no se conforma con la primera respuesta. Son situaciones cotidianas que forman parte de la vida y que, en mayor o menor medida, todos hemos vivido.

Lo curioso es que la palabra artizo suele utilizarse con distintos tonos. A veces se dice con cariño y una sonrisa. Otras veces se pronuncia con cierta impaciencia. Todo depende de la situación y de la confianza que exista entre las personas. No es raro escuchar frases como: “Anda, no seas artizo” o “Mira que eres artizo”. Son expresiones que forman parte del habla popular y que reflejan muy bien algunas formas de comportamiento que todos reconocemos al instante.

Sin embargo, si somos sinceros, también debemos admitir que nadie está completamente libre de ser artizo alguna vez. Todos hemos insistido en algo que nos parecía importante. Todos hemos repetido una idea porque pensábamos que no nos habían entendido bien. Todos hemos tratado de convencer a alguien de algo cuando ya estaba claro que no iba a cambiar de opinión. En esos momentos, sin darnos cuenta, también nosotros podemos resultar pesados para quienes nos rodean.

La insistencia, además, no siempre es negativa. Gracias a ella muchas personas han conseguido alcanzar metas que parecían imposibles. Los estudiantes que aprueban después de varios intentos, los trabajadores que luchan por mejorar su situación o quienes persiguen un sueño durante años suelen lograrlo porque no se rinden fácilmente. En esos casos, la perseverancia es una virtud admirable.

El problema aparece cuando esa perseverancia se traslada a las relaciones con los demás y deja de respetar los límites de cada persona. Hay momentos en los que insistir ya no aporta nada y solo sirve para cansar. Cuando alguien ha dicho claramente que no, seguir presionando rara vez mejora las cosas. Cuando una conversación ha terminado, prolongarla por obligación tampoco suele conducir a nada bueno. Saber detenerse a tiempo es tan importante como saber insistir cuando realmente merece la pena.

Vivimos en una sociedad donde cada vez valoramos más nuestro tiempo y nuestro espacio personal. Por eso, aprender a escuchar es tan importante como aprender a hablar. A veces creemos que la mejor forma de hacernos entender es repetir lo mismo muchas veces, cuando en realidad bastaría con expresarlo una sola vez y confiar en que la otra persona ha comprendido el mensaje. Escuchar las señales, observar las reacciones y respetar el silencio también forman parte de una buena convivencia.

Quizá por eso los mayores siempre han defendido la importancia de la moderación. Durante generaciones se ha repetido una idea muy sencilla: ni tanto ni tan poco. Ese consejo sirve para casi todo en la vida. No es bueno ser indiferente y desentenderse de los demás, pero tampoco lo es estar constantemente encima de ellos. No es bueno callarlo todo, pero tampoco hablar sin parar. El equilibrio suele ser el camino más acertado.

Personalmente, creo que nunca es conveniente ser artizo en exceso. La insistencia continua puede terminar alejando a las personas que más apreciamos. En cambio, la prudencia, la paciencia y el respeto suelen abrir muchas más puertas que la repetición constante. Ser comedido no significa ser frío ni distante; significa saber actuar con medida y entender que cada situación tiene su momento adecuado.

Al fin y al cabo, la verdadera virtud suele encontrarse en el término medio. Es ahí donde nacen las mejores relaciones, las conversaciones más agradables y la convivencia más armoniosa. Podemos defender nuestras ideas, expresar nuestros sentimientos y mostrar interés por los demás sin necesidad de convertirnos en una presencia agobiante.

Así que la próxima vez que alguien nos llame artizos, quizá merezca la pena detenernos un instante y reflexionar. Tal vez tenga razón. O tal vez simplemente estemos mostrando demasiado entusiasmo. En cualquier caso, siempre será útil recordar que la consideración hacia los demás es una de las mejores cualidades que puede tener una persona.

Porque, al final, todos queremos ser escuchados, pero también necesitamos aprender a escuchar. Todos queremos compartir nuestro tiempo con los demás, pero también debemos respetar su espacio. Y todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sido un poco artizos. La diferencia está en saber reconocerlo y encontrar ese punto de equilibrio donde la insistencia deja paso a la sensatez.
Feliz tarde y velada de viernes para todos.

El Reino Natural… santuario de Pinsapos y cabras Monteses.

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 13 de agosto
Yunquera… o la ilusión de comenzar mi larga carrera de maestro»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Yunquera, parte tercera)

El emblema indiscutible del Parque Nacional Sierra de las Nieves es el pinsapo (Abies pinsapo), una especie de abeto única en el mundo. Se trata de una auténtica reliquia botánica, un superviviente de los bosques de coníferas del Período Terciario que quedaron aislados en las sierras de Málaga y Cádiz tras las glaciaciones. El parque alberga la mayor y mejor conservada superficie de pinsapar del planeta, con cerca de 2.000 hectáreas, lo que convierte a Yunquera en el «paraíso del pinsapo».  

La diversidad geológica y botánica del parque da cobijo a una fauna rica y variada, con especies de gran valor ecológico.
Mamíferos: La especie más icónica y fácil de observar en las zonas rocosas es la cabra montés (Capra pyrenaica), símbolo de estas sierras. En los bosques y matorrales habitan mamíferos más esquivos como el gato montés, la jineta y el jabalí. Además, el parque es un refugio crucial para los quirópteros, con hasta 16 especies de murciélagos catalogadas.  
Aves: Los cielos de la Sierra de las Nieves están dominados por grandes aves rapaces como el águila real, el águila perdicera y el azor. Los bosques albergan una notable comunidad de aves forestales, entre las que destacan el piquituerto y el reyezuelo sencillo, mientras que las cumbres son el hábitat de especies alpinas como el mirlo capiblanco o el acentor alpino, especialmente en invierno. En total, se han identificado alrededor de 110 especies de aves como visitantes regulares del parque.  
Reptiles, Anfibios e Invertebrados: El parque es un punto caliente para la herpetofauna. Entre sus especies más valiosas se encuentran la subespecie endémica de la víbora hocicuda (vipera latastei arundana) y el lagarto ocelado nevadensis (timon nevadensis). También destaca la presencia de la salamandra penibética (salamandra longirostris), otro endemismo. La biodiversidad se extiende al mundo de los invertebrados, con más de 80 especies de mariposas y numerosas polillas endémicas.  

La riqueza biológica del parque conlleva una gran fragilidad. Catorce de sus especies están incluidas en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas, entre ellas el cangrejo de río autóctono (considerado «En Peligro») y el águila perdicera (considerada «Vulnerable»). Para proteger este patrimonio, se llevan a cabo importantes esfuerzos de conservación, como el Plan de Recuperación del Pinsapo, que busca garantizar la pervivencia de estos bosques milenarios.  

La situación del parque ilustra una paradoja inherente a la conservación moderna. Sus activos más valiosos —el pinsapar relíctico y su alta tasa de endemismos— son, por su propia naturaleza, extremadamente sensibles a las alteraciones. La designación como Parque Nacional está diseñada para protegerlos, pero, al mismo tiempo, aumenta exponencialmente su atractivo turístico. El incremento del tránsito de personas, incluso bajo un modelo de ecoturismo bienintencionado, introduce riesgos inevitables como la compactación del suelo, el peligro de incendios o la perturbación de la fauna. Esto genera una tensión fundamental: la principal estrategia para preservar el ecosistema (obtener el máximo reconocimiento y apoyo) es también la que potencia una de las mayores amenazas para él. Por tanto, la gestión futura del turismo en Yunquera y su entorno exigirá un delicado y constante equilibrio entre el acceso público y la preservación estricta.  

Y mi carta hoy habla del «pinsapo», del que es un reflejo mi primera foto. Los pinsapos de Yunquera tienen un origen mucho más antiguo que la edad de los árboles que vemos hoy. Los pinsapares de Yunquera son milenarios en su origen como especie y ecosistema, pero los árboles que vemos hoy son, en su inmensa mayoría, centenarios o de varios siglos de edad, no milenarios. Como curiosidad, el pinsapar de Yunquera alberga el mayor y mejor conservado bosque de pinsapos del mundo, concentrando la mayor parte de la superficie mundial de esta especie. Mi segunda foto es mia, de aquel 1974, cuando comencé a ser maestro allí en Yunquera. Feliz velada de un nuevo «jueves yunquerano». ¿Te espero el próximo jueves con un nuevo capítulo para acercarnos un poquito mas a Yunquera?

Día Internacional de la Juventud.

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 12 de agosto

El Día Internacional de la Juventud, que se celebra cada 12 de agosto, fue instaurado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1999 con el objetivo de situar las problemáticas y el potencial de los jóvenes en el centro de la agenda global. Esta fecha no es solo una celebración de la energía y la creatividad propias de esta etapa de la vida, sino un recordatorio crítico de que los jóvenes no son simplemente el futuro, sino el presente activo de nuestras sociedades. Es una jornada para reivindicar su papel como motores de cambio y para exigir que se les brinden las herramientas necesarias para participar plenamente en la toma de decisiones que afectan a su destino colectivo.

A pesar de ser la generación más conectada y formada de la historia, la juventud actual se enfrenta a desafíos estructurales sin precedentes. La precariedad laboral, el difícil acceso a la vivienda, la crisis de salud mental y el impacto del cambio climático son barreras que limitan el desarrollo de millones de personas en todo el mundo. Este día sirve para denunciar estas desigualdades y para instar a los gobiernos y organizaciones a diseñar políticas públicas que no sean paternalistas, sino que fomenten una autonomía real y empoderen a los jóvenes para liderar la transición hacia un modelo económico y social más justo y sostenible.

La innovación es, sin duda, la marca distintiva de la juventud contemporánea. Desde el activismo medioambiental hasta la creación de soluciones tecnológicas para problemas sociales, los jóvenes están demostrando una capacidad de resiliencia y una visión ética que a menudo supera a la de las generaciones precedentes. El Día Internacional de la Juventud celebra esa audacia para cuestionar lo establecido y esa voluntad de construir puentes allí donde otros ven muros, destacando que su inclusión en los procesos políticos y económicos no es una concesión, sino una necesidad absoluta para el progreso de cualquier nación.

Finalmente, este día nos invita a fomentar el diálogo intergeneracional como una vía para el entendimiento mutuo. No se trata de sustituir una generación por otra, sino de combinar la experiencia de los mayores con el dinamismo y la nueva mirada de los más jóvenes. Celebrar el 12 de agosto significa reconocer que una sociedad que ignora el talento de su juventud es una sociedad condenada al estancamiento. Al apoyar sus sueños y proteger sus derechos, estamos garantizando que la chispa de la renovación siga encendida, permitiendo que las ideas frescas se transformen en realidades que beneficien a toda la humanidad.

Por cierto, y antes de terminar mi carta de hoy… ¿te has enterado de que hoy dia 12 hay un «eclipse»? ¿si? ¡no me digas! …¡menuda paliza de eclipse que nos llevan dando desde hace ya un mes… o mas! ¡Claro, esto al sátrapa Sánchez, le viene de maravilla, porque mientras no se habla de la corrupción y el fango espantoso en su gobierno y en su familia!
Bueno, pues yo, sin eclipse, porque no me gusta ser eclipsado, te deseo una feliz tarde y una feliz velada de miércoles, un miércoles que ya era bochornoso a las 7 de la mañana…¡y lo ha sido toda la noche! ¡Menos mal que está el aire acondicionado para echarnos un capote!

Las cabañuelas: el viejo lenguaje del cielo y de la tierra.

CARTAS A DULCINEA
Martes, 11 de agosto

Hubo un tiempo en el que los hombres y mujeres del campo no tenían mapas del tiempo, ni satélites, ni aplicaciones en el teléfono. Para saber si vendrían lluvias, sequías, fríos o calores, levantaban la vista al cielo y observaban con atención todo lo que ocurría a su alrededor. Así nacieron las cabañuelas, una antigua costumbre que todavía sigue viva en muchos rincones de Andalucía.

Las cabañuelas son una forma tradicional de intentar adivinar el tiempo que hará durante los meses venideros. Quienes las practican observan los primeros días de agosto y se fijan en las nubes, el viento, el calor, la humedad de la mañana, el rocío sobre las plantas o incluso en el comportamiento de los animales. Cada señal tiene un significado y sirve para anunciar cómo podría venir el año.

En los cortijos, en las casas de labor y en las plazas de los pueblos, era frecuente escuchar conversaciones sobre las cabañuelas. Los agricultores las seguían con interés porque de ellas dependían muchas decisiones importantes. Saber si el invierno sería lluvioso o si el verano vendría seco podía ayudar a preparar las tierras, sembrar en el momento adecuado o cuidar mejor del ganado.

Los mayores del pueblo solían ser los grandes conocedores de este saber popular. Con paciencia y experiencia, iban anotando sus observaciones y comparándolas con lo que sucedía después. No aprendieron en libros ni en universidades. Su escuela fue el campo, los amaneceres, las tardes de levante y poniente, y los muchos años vividos mirando al cielo.

Hoy la ciencia dispone de medios muy avanzados para predecir el tiempo con bastante precisión. Sin embargo, las cabañuelas siguen despertando interés porque forman parte de nuestras raíces. Son una herencia que nos recuerda la estrecha relación que siempre existió entre las personas y la naturaleza.

Quizá las cabañuelas no acierten siempre, pero conservan algo muy valioso: la sabiduría sencilla de quienes aprendieron a escuchar el lenguaje de la tierra. En cada nube, en cada ráfaga de viento y en cada amanecer veían señales que les ayudaban a comprender el mundo que los rodeaba. Y aunque los tiempos hayan cambiado, todavía hay quien, al llegar agosto, mira al cielo y se pregunta qué historias estará contando este año.

¿Y cómo se observan las cabañuelas?… En gran parte de España, especialmente en Andalucía y otras zonas rurales, las cabañuelas de agosto se observan durante los primeros 24 días de agosto. La forma más tradicional de contarlas es la siguiente:

Cabañuelas de ida (del 1 al 12 de agosto)
Cada día representa un mes, comenzando por agosto:

  • 1 de agosto = Agosto
  • 2 de agosto = Septiembre
  • 3 de agosto = Octubre
  • 4 de agosto = Noviembre
  • 5 de agosto = Diciembre
  • 6 de agosto = Enero
  • 7 de agosto = Febrero
  • 8 de agosto = Marzo
  • 9 de agosto = Abril
  • 10 de agosto = Mayo
  • 11 de agosto = Junio
  • 12 de agosto = Julio

Cabañuelas retornadas o de vuelta (del 13 al 24 de agosto)
Ahora se cuentan los meses en sentido inverso:

  • 13 de agosto = Julio
  • 14 de agosto = Junio
  • 15 de agosto = Mayo
  • 16 de agosto = Abril
  • 17 de agosto = Marzo
  • 18 de agosto = Febrero
  • 19 de agosto = Enero
  • 20 de agosto = Diciembre
  • 21 de agosto = Noviembre
  • 22 de agosto = Octubre
  • 23 de agosto = Septiembre
  • 24 de agosto = Agosto

Después, el observador compara lo visto en los dos días correspondientes a cada mes y obtiene una previsión general. Por ejemplo, para enero se comparan el 6 de agosto y el 19 de agosto; para marzo, el 8 de agosto y el 17 de agosto.
Los cabañuelistas suelen fijarse en aspectos como el viento, las nubes, la humedad, el rocío, las tormentas, la temperatura e incluso el comportamiento de algunos animales.
Eso sí, aunque las cabañuelas forman parte de una tradición muy arraigada y apreciada, la meteorología moderna considera que no tienen base científica para predecir el tiempo con fiabilidad.
En Andalucía existe además una variante muy popular llamada  “cabañuelas por horas”, donde el día 25 de agosto se divide en franjas horarias que representan los distintos meses. Si te interesa, puedo explicarte paso a paso cómo se hace ese sistema.

¿Conocías todo esto? Pues si no lo conocías ya sabes algo mas… yo si las conozco de siempre y aunque no soy un cabañuelista…¡ojalá lo fuese!, si que las respeto y opino que es una forma muy respetable hacia nuestros antepasados el tenerlas en cuenta, el saber que siempre han estado ahí…¡incluso cuando no había meteorólogos. Feliz día y feliz velada de martes, 11 de agosto, que corresponde a la cabañuela de Junio de 2027.

Y hoy, que he madrugado para ser testigo del amanecer ¡y vaya calor que hacía ya a las 6 de la mañana!, mis dos fotos para m i carta son del amanecer. Feliz tarde y velada de martes. …¡y nunca dejemos de mirar al cielo!.

La semilla venenosa… cuando la intolerancia nos empequeñece.

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 10 de agosto

En un mundo cada vez más diverso y conectado, la intolerancia se presenta como uno de los antivalores más destructivos y silenciosos de nuestra época. No siempre grita ni levanta la mano; muchas veces se disfraza de opinión firme, de “defensa de lo propio” o de simple incomodidad ante lo diferente. Es esa actitud que rechaza, excluye y condena sin dar espacio al diálogo ni al respeto.

La intolerancia nace del miedo. Miedo a perder identidad, a que las ideas propias sean cuestionadas, a convivir con formas de pensar, creer o vivir que no coinciden con las nuestras. Cuando se deja crecer, se transforma en muro: separa familias, divide sociedades, enciende conflictos y justifica incluso la violencia. Desde las redes sociales, donde el “cancelar” se ha vuelto deporte diario, hasta los extremismos políticos y religiosos que niegan la humanidad del otro, la intolerancia actúa como un veneno lento que corroe la convivencia.

Lo más peligroso es que parece justificable. “Solo defiendo mis valores”, se dice. Pero detrás de esa frase suele esconderse la negativa rotunda a reconocer que el otro también tiene derecho a existir y a discrepar. La intolerancia no debate: descalifica. No escucha: sentencia. Y en ese gesto, quien la ejerce se cierra a sí mismo, se empobrece, pierde la oportunidad de crecer, de aprender y de descubrir que la diferencia no siempre es amenaza, sino riqueza.

Sus consecuencias son devastadoras. Sociedades intolerantes generan exclusión, discriminación y, en los casos más graves, persecución y guerra. A nivel personal, quien vive atrapado en la intolerancia carga con un corazón amargado, lleno de rencor y de juicios constantes que terminan aislándolo. Pierde amigos, oportunidades y, sobre todo, pierde la capacidad de ver la belleza que surge precisamente de la pluralidad humana.

Frente a ella, la tolerancia no es debilidad ni indiferencia. Es una virtud valiente: la decisión consciente de respetar al que piensa distinto, de proteger los derechos de quien no comparte nuestras creencias y de construir puentes aunque cueste esfuerzo. Cultivar tolerancia requiere humildad, empatía y madurez emocional. Significa aceptar que no poseemos la verdad absoluta y que el mundo es más grande que nuestras propias convicciones.

Combatir la intolerancia empieza en lo pequeño: en la conversación familiar donde se permite disentir sin enfado, en el comentario en redes que elegimos no escribir, en la mirada compasiva hacia quien vive de forma diferente. Cada gesto de apertura es un antídoto. Porque una sociedad que aprende a tolerar no solo sobrevive, sino que florece en creatividad, justicia y paz verdadera.

Al final, la intolerancia nos hace más pequeños; la tolerancia nos hace más humanos. Elegir entre una y otra no es solo una cuestión moral: es decidir qué tipo de mundo queremos dejar a quienes vienen después. Que nuestra herencia no sea muros, sino caminos abiertos.

Y el problema es que la intolerancia en nuestro pequeño mundo está aumentando dia a dia de forma exponencial, contribuyendo el gobierno sectario y sucio a que eso suba y suba, porque asi creen que la sociedad es mas fácil de manipular, porque la convierten en una sociedad dividida. Feliz velada del dia, en teoría, mas cálido del año, del dia de San Lorenzo.

Mañana es el día de San Lorenzo

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 9 de agosto

El día de San Lorenzo, que se celebra cada 10 de agosto, conmemora el martirio de uno de los siete diáconos de Roma que, según la tradición cristiana, dio su vida por la fe en el año 258. La figura de este santo está rodeada de un aura de valentía y generosidad, pues se cuenta que, al ser instado por las autoridades romanas a entregar los tesoros de la Iglesia, reunió a los pobres, enfermos y desamparados, presentándolos ante el prefecto como la verdadera riqueza de la institución. Este gesto de desafío y caridad profunda lo convirtió en un símbolo imperecedero de la defensa de los más vulnerables frente a la opresión del poder.

El relato de su martirio es uno de los más conocidos de la hagiografía cristiana, describiendo cómo fue condenado a morir quemado vivo en una parrilla. A pesar del sufrimiento extremo, la leyenda le atribuye una serenidad asombrosa y un sentido del humor legendario, llegando a decir a sus verdugos que ya podían darle la vuelta para que se cocinara por el otro lado. Esta entereza ante el dolor lo ha convertido en el patrón de los bibliotecarios, los cocineros y los curtidores, y su devoción se ha extendido de tal forma que su nombre está ligado a grandes monumentos de la historia, como el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en España, cuya planta imita la forma de la parrilla en su honor.

En el ámbito astronómico, el día de San Lorenzo coincide temporalmente con el pico de las Perseidas, la lluvia de meteoros más famosa del año. Popularmente conocidas como las «Lágrimas de San Lorenzo», estas luces que atraviesan el cielo nocturno de agosto se interpretan en la cultura popular como las chispas de la hoguera o las lágrimas que el santo derramó durante su martirio. Esta coincidencia natural añade una capa de misticismo y belleza a la festividad, invitando a millones de personas a mirar hacia el firmamento para pedir deseos mientras recuerdan la historia de sacrificio y luz que representa el diácono romano.

Celebrar el 10 de agosto supone también conectar con el folklore de numerosas localidades que celebran sus fiestas mayores bajo su patronazgo. Desde procesiones solemnes hasta romerías y verbenas, la fiesta de San Lorenzo marca el pulso del verano en el hemisferio norte, simbolizando el calor del sol y el fuego purificador. Es, en definitiva, un día para reflexionar sobre la importancia de la integridad personal y la solidaridad, recordándonos que los valores más elevados de un ser humano son aquellos que se demuestran a través del servicio a los demás y la resistencia frente a la injusticia.

Siempre se ha dicho que es el dia mas caluroso del año … ¿lo será mañana? Feliz tarde y velada del domingo, de otro domingo de pleno verano, con estas dos fotos, del amanecer y de media mañana, en un domingo el el que el ambiente no ha estado limpio del todo…¿calima? ¿neblinas?… yo no lo sé.

Ser un galguzo… el placer dulce de no resistirse.

CARTAS A DULCINEA
Sábado, 8 de agosto

En el colorido repertorio del habla popular española, especialmente en tierras andaluzas, manchegas y extremeñas, pocas palabras describen con tanto cariño y picardía un vicio tan humano como “ser un galguzo”. Se trata de esa persona irremediablemente golosa, capaz de olfatear un dulce a kilómetros de distancia y de caer rendida ante cualquier chuchería, pastel o caramelo que se cruce en su camino. No es mera afición: es una forma de vida.

Ser un galguzo implica una entrega casi poética a lo dulce. Es el que abre la despensa a medianoche buscando algo que calme ese antojo eterno, el que en cualquier celebración va directo a la mesa de postres antes que al plato principal, o el que convierte una simple visita al supermercado en una expedición por el pasillo de las golosinas. “¡Qué galguzo eres, no dejas ni las migajas!”, se oye entre risas cuando alguien arrasa con las sobras del cumpleaños.

Esta expresión, derivada del adjetivo “galgo” en su acepción antigua de goloso, lleva un matiz afectuoso y juguetón. No condena, más bien celebra esa debilidad que nos hace tan cercanos. Porque ¿quién no ha sentido alguna vez esa mirada culpable pero feliz al terminarse el último trozo de turrón o al pedir “solo una” galleta que se convirtió en media caja? El galguzo no disimula: abraza su vicio con naturalidad y suele contagiarlo.

En un mundo obsesionado con dietas, calorías y autocontrol, ser un galguzo se convierte en un pequeño acto de rebeldía cotidiana. Recuerda que la vida también se disfruta con los sentidos, que un poco de azúcar puede endulzar un mal día y que, de vez en cuando, vale la pena ceder al capricho. Claro que siempre con moderación, porque el exceso puede pasar factura, pero el equilibrio del galguzo sabio consiste en saber cuándo rendirse al placer sin arrepentirse después.

Lo más bonito de esta expresión es cómo humaniza nuestros pequeños defectos. Todos llevamos dentro un galguzo dormido que despierta ante el olor de un bizcocho recién hecho o el brillo de un chocolate. Es parte de nuestra herencia cultural, de esas tradiciones orales que convierten lo cotidiano en algo entrañable y compartido.
Así que la próxima vez que te sorprendan con la mano en la caja de bombones, asume tu condición con orgullo: eres un galguzo, y en eso reside parte de tu encanto. Porque en un universo a veces demasiado amargo, quienes saben apreciar lo dulce son los que mejor saben saborear la existencia. ¡Que nunca nos falten las galguerías!

Y si, yo reconozco haber sido de siempre y seguir siendo un «galguzo», pero….¡es que está tan bueno lo dulce…! Feliz sábado y feliz velada de fin de semana com estas dos fotos de hoy tan playeras, ¡que es lo que toca!, a pleno día en Calahonda y al atardecer en La Torre!

San Cayetano

CARTAS A DULCINEA
Viernes, 7 de agosto

El día de San Cayetano, celebrado cada 7 de agosto, rinde homenaje a Cayetano de Thiene, un sacerdote italiano del siglo XVI que es venerado como el Santo de la Providencia. Conocido por su entrega absoluta a los más necesitados, este santo fundó la Orden de los Teatinos con el objetivo de renovar el espíritu clerical, centrando su labor en la confianza plena en la ayuda divina. Su lema de vida era que «Dios provee», y por ello se le representa habitualmente con un ramo de espigas o con el niño Jesús en brazos, simbolizando la abundancia que nace de la fe y el cuidado de los desprotegidos.

La figura de San Cayetano es especialmente relevante en el ámbito social y económico, ya que es considerado el patrón del pan y del trabajo. En tiempos de crisis, su devoción se multiplica, convirtiéndose en el refugio de quienes buscan empleo o estabilidad para sus familias. La tradición de ofrecerle espigas de trigo el día de su fiesta simboliza la petición de que en ningún hogar falte el sustento básico. Esta conexión con la dignidad del trabajo lo ha transformado en un símbolo de lucha y esperanza para la clase obrera y para todos aquellos que atraviesan dificultades materiales.

En países como Argentina, la festividad de San Cayetano adquiere una magnitud masiva, donde miles de personas peregrinan a sus santuarios para agradecer los favores recibidos o para pedir por una oportunidad laboral. Esta expresión de fe popular demuestra que la figura del santo trasciende lo estrictamente religioso para convertirse en un fenómeno de identidad y solidaridad comunitaria. La «petición de pan y trabajo» se convierte así en una oración colectiva que recuerda la importancia de la justicia social y el derecho de todo ser humano a ganarse la vida con dignidad.

Celebrar a San Cayetano invita también a reflexionar sobre la generosidad y el desprendimiento. A pesar de haber nacido en una familia noble y rica, Cayetano renunció a sus bienes para servir a los enfermos incurables y a los marginados de su tiempo, fundando incluso bancos populares para proteger a los pobres de la usura. Su legado nos recuerda que la verdadera providencia no es esperar pasivamente un milagro, sino actuar con caridad y responsabilidad hacia los demás, confiando en que, cuando compartimos lo que tenemos, la abundancia siempre encuentra el camino de regreso.

La relación entre San Cayetano y la Costa Tropical granadina encuentra su máximo exponente en la localidad de Motril, donde este santo es una de las figuras devocionales más queridas y arraigadas. Su festividad cada 7 de agosto no es solo un acto religioso, sino un evento social que marca el pulso del verano motrileño, uniendo la tradición agrícola de la vega con la identidad de sus barrios. La imagen del santo, custodiada en su propia ermita, se convierte en el centro de una de las procesiones más multitudinarias de la comarca, atrayendo a fieles de toda la provincia que acuden a pedir por el pan y el trabajo.

El vínculo de Motril con San Cayetano se remonta a siglos atrás, consolidándose como un protector fundamental para una población que históricamente ha dependido de los ciclos de la tierra y la dureza de la zafra. En la Costa Tropical, la devoción al «Padre de la Providencia» se vive con una intensidad particular: es costumbre que los fieles porten espigas de trigo que luego guardan en sus casas como símbolo de que el sustento no faltará durante el año. Este gesto une la teología del santo con la realidad de una zona donde la agricultura, desde la antigua caña de azúcar hasta los actuales frutos subtropicales, sigue siendo el motor de muchas familias.

La procesión por las calles de Motril es un espectáculo de fervor popular que desafía el calor de agosto. El desfile procesional, acompañado por música y el estallido de cohetes, recorre los barrios donde los vecinos engalanan sus balcones para recibir al santo. Es un momento de cohesión comunitaria donde se mezclan las promesas personales con el agradecimiento colectivo. La cercanía del mar y el aroma a salitre de la costa le dan a esta celebración un carácter mediterráneo único, diferenciándola de las celebraciones de interior y dotándola de una luz y un ambiente festivo muy especial.

En definitiva, San Cayetano en la Costa Tropical representa el equilibrio entre la fe y la supervivencia. Al celebrarlo, los granadinos de la costa no solo honran a un santo italiano del siglo XVI, sino que reafirman sus propios valores de esfuerzo, solidaridad y confianza en el futuro. Es una tradición que pasa de generación en generación, asegurando que, a pesar de los cambios en los tiempos y las economías, la figura del santo siga siendo el faro de esperanza para quienes buscan dignidad en el trabajo y abundancia en la mesa bajo el sol de Granada.

¿Sabías todo esto de San Cayetano, un santo arraigado en esta costa nuestra y a cuya ermita acuden cada año en romería miles de personas? Yo no he estado nunca pero de siempre he oido y oigo a mucha gente de por aquí hablar de ir a al romería de San Cayetano…se va andando. Feliz dia, pues, de San Cayetano y feliz velada de un viernes que ha vuelto a amanecer totalmente limpio, como se ve en mis fotos.