CARTAS A DULCINEA
Jueves, 21 de mayo de 2026
«Torrenueva, el despertar de mis inquietudes sociales»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Torrenueva, parte séptima y penúltima)

La recomendación más urgente y estratégica para el futuro de Torrenueva Costa es la redacción y aprobación de un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) propio. Esta fue una de las motivaciones originales del movimiento por la independencia y sigue siendo una necesidad imperiosa. Un PGOU es la herramienta fundamental para que el municipio tome el control de su desarrollo físico, permitiendo guiar el crecimiento de manera ordenada, proteger sus valiosos paisajes costeros de la especulación, definir un modelo residencial equilibrado (combinando viviendas unifamiliares con edificios de altura controlada) y reservar el suelo necesario para futuras infraestructuras y equipamientos públicos. Sin un PGOU, el crecimiento corre el riesgo de ser caótico e insostenible.
Paralelamente, es crucial ejecutar el proyecto de transformación de la travesía de la N-340 en un bulevar cívico (un espacio urbano diseñado para priorizar el tránsito peatonal y fomentar la convivencia ciudadana). Esta actuación, ya proyectada , trasciende la mera mejora de la movilidad. Su objetivo es crear un verdadero eje vertebrador para el municipio, un espacio público de calidad que conecte los diferentes espacios torreños, fomente el comercio local y se convierta en el corazón de la vida social de Torrenueva. Este bulevar simbolizaría la transformación de un lugar de paso en un destino con una identidad urbana definida.
Para superar su principal debilidad —la estacionalidad—, Torrenueva debe consolidar su apuesta por un turismo de experiencias y naturaleza que funcione durante todo el año. La clave es impulsar decididamente proyectos de alto valor añadido como el Mirador de los Acantilados. Este proyecto, concebido como una experiencia de vértigo y un punto de observación paisajística único, debe integrarse en una red de senderos que incluya la Senda Litoral y la Pasarela Colgante de Jolúcar. La combinación de estos tres elementos crearía un producto turístico singular en la costa mediterránea, capaz de atraer visitantes fuera de la temporada estival.
En segundo lugar, el municipio debe fomentar activamente la llegada de nómadas digitales y teletrabajadores. La pandemia demostró que Torrenueva es un lugar atractivo para vivir y trabajar a distancia. Para consolidar esta tendencia, el ayuntamiento debe colaborar con operadores de telecomunicaciones para garantizar una conectividad a internet de alta velocidad y fibra óptica en todo el núcleo urbano. Además, debe promocionar activamente su calidad de vida, seguridad y oferta de ocio como un destino ideal para profesionales que buscan un equilibrio entre trabajo y bienestar.
Finalmente, es necesario potenciar la marca «La Despensa de la Costa Tropical» como eje de una estrategia de diversificación hacia el turismo gastronómico. Esto implica crear un calendario de eventos gastronómicos a lo largo del año (jornadas temáticas, rutas de la tapa, catas de productos locales como vinos, ron o frutas subtropicales) que atraigan a un perfil de turista de mayor poder adquisitivo e interesado en la cultura local.
La autonomía política debe traducirse progresivamente en una autonomía funcional plena. Por ello, se recomienda desarrollar un plan a medio plazo para la creación de un cuerpo de Policía Local propio. Aunque el convenio actual con Motril es una solución pragmática y eficiente , disponer de un servicio propio permitiría una gestión de la seguridad totalmente adaptada a las necesidades específicas de Torrenueva, especialmente durante los picos de población estival, y reforzaría la percepción de un municipio plenamente soberano.
En el ámbito sanitario, el crecimiento demográfico justifica la reivindicación ante las autoridades competentes de la Junta de Andalucía para la conversión del actual consultorio en un Centro de Salud. Un centro con una cartera de servicios más amplia, mayor dotación de personal y horarios extendidos es una necesidad para atender adecuadamente a una población residente que ya supera los 3,000 habitantes y que se multiplica en verano.
El mayor éxito de Torrenueva no será únicamente su crecimiento económico o demográfico, sino su capacidad para mantener viva la llama del compromiso ciudadano que hizo posible su nacimiento, ya que el municipio es el resultado directo de un poderoso movimiento vecinal en los años 80. Olvidar este origen sería perder su alma. Por ello, es fundamental institucionalizar la participación ciudadana más allá de las elecciones periódicas.
Se propone la creación de mecanismos formales como los Consejos Vecinales, donde los residentes puedan debatir los problemas de su entorno y elevar propuestas al consistorio. Asimismo, la implementación de presupuestos participativos, aunque sea para proyectos de menor escala, permitiría a los ciudadanos decidir directamente sobre una parte de la inversión municipal. Estas herramientas asegurarían que el espíritu de colaboración y reivindicación que dio origen al municipio siga siendo una fuerza activa en su gobernabilidad diaria. De esta forma, Torrenueva no solo honraría su propia historia, sino que se consolidaría como un ejemplo de que la verdadera ciudadanía, como aspiraba el movimiento vecinal, se ejerce «más allá del voto».
Y con estas dos fotos pongo fin a mi penúltimo «jueves torreño», ya que la próxima semana será el último dedicado a mi querida e inolvidable Torrenueva, un último capítulo que, precisamente, estará dedicado a dar mi propia opinión sobre mi paso por Torrenueva, sobre ese año que me cambió y ayudó a despertar en mi mis inquietudes sociales… si no te lo quieres perder, ya sabes que mi última cita para hablar de La Torre será el jueves, 28 de mayo. Y hoy, mi primera foto es una foto (que yo he coloreado para mejorarla) de ese importante 1986, cuando en nuestra luccha por La Torre, nos encerramos en el Ayuntamiento de Motril, en el Salón de Plenos de entonces. Muchos lo recordarán…. allí estuvimos Federico, la Nona, Juan de Dios, Antonio… y muchos mas, aparte de yo mismo, que aparezco en la derecha de la foto con mi gran barba negra. La segunda foto es del día veraniego que hoy hemos tenido, una foto de la mar a media mañana, con 24º de temperatura y sin viento, en la playa, frente al Camping Don Cactus. Feliz velada de «jueves torreño».




















