«Aquel año que fui maestro en el Colegio «Principe Felipe»… entre risas, escuela y recuerdos que no se borran»

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 26 de marzo de 2026
(Las raíces y las ramas de mi vida… Motril, parte séptima y final)

A veces basta un año para llenar toda una vida de recuerdos. Mi etapa como maestro en Motril fue precisamente eso: un tiempo breve pero intenso, tejido con amistad, juventud y experiencias que aún hoy guardo con cariño. Vivíamos en el piso del hostal La Campana, donde la convivencia con mis amigos Paco, Juan José Esteban y Juan Miguel fue tan natural como alegre. Éramos jóvenes, llenos de ganas de vivir y, según algunos, quizá demasiado juerguistas. Paco acabó marchándose porque su novia decía que el ambiente del piso no era el más tranquilo, pero mientras duró, aquella convivencia fue perfecta. Había reparto de tareas, humor en cada rincón y una complicidad que hacía del día a día algo ligero.

Recuerdo especialmente nuestras salidas al cine: una costumbre que se repetía casi cada semana. Íbamos con la ilusión de ver una buena película, pero el cansancio del trabajo y el calor de la sala acababan venciendo. Los tres, sin excepción, nos quedábamos dormidos antes de que llegara el final. Al terminar la función, el acomodador nos despertaba con paciencia, como si fuésemos parte habitual del decorado. Aquel pequeño ritual se convirtió en uno de esos recuerdos sencillos pero imborrables que hoy arrancan una sonrisa.

En la escuela, mi vida se llenaba de nombres y de rostros. Los niños de Puntalón —Celia, María José, Rosa…— y los que venían desde la Alpujarra me enseñaron más de lo que yo pude enseñarles. Su sencillez, su cariño y sus ganas de aprender hacían que cada día en el aula fuera un regalo. No tardé en sentirme parte de ellos, no solo como maestro, sino también como alguien cercano, implicado en su crecimiento y en sus pequeñas historias cotidianas.

No todo fue fácil, claro. Recuerdo la aventura del comedor escolar, cuando mis compañeros y yo fuimos apartados por protestar. Considerábamos que la comida que se servía no era lo suficientemente sana para los alumnos, y nuestra queja —tan justa como ingenua— nos costó el puesto. Aun así, lo hicimos convencidos de que era lo correcto, y con la serenidad de quien defiende lo que cree.

Uno de los momentos más duros de aquel año fue el viaje de estudios a Palma de Mallorca. Todo iba bien hasta que, en la primera noche, recibí una llamada que partió mi vida en dos: mi padre había fallecido repentinamente de un derrame cerebral. Recuerdo el vértigo de aquella madrugada, la urgencia del regreso: avión hasta Madrid y desde allí, un taxi hasta Huelma. Todo era un torbellino de dolor, incredulidad y silencio. Aquel regreso no fue solo un viaje físico, sino un tránsito íntimo entre la juventud despreocupada y la conciencia de la pérdida.

Aun así, la vida siguió su curso. Volví al colegio, a mis alumnos, a las excursiones con ellos y también con mis compañeros de piso. Recuperar la rutina fue una forma de sanar. Motril seguía ofreciéndome su luz, su brisa del mar y esa mezcla de melancolía y esperanza que solo las ciudades abiertas al horizonte poseen. En la escuela retomé mis actividades teatrales, una pasión que ya había empezado en Torrenueva, convencido de que el teatro era una forma de educar el alma tanto como la mente.

Aquel año en Motril fue un mosaico de emociones: amistad, trabajo, juventud, pérdida, ilusión… todo entretejido con la sencillez de los días compartidos. Hoy, al recordarlo, me doy cuenta de que más allá de las anécdotas y las vivencias, lo que realmente permanece es el aprendizaje humano: la certeza de que cada etapa deja una huella que no se borra, y que incluso los años más breves pueden contener toda una vida.

Feliz velada de jueves, del último jueves dedicado a mi paso como maestro por Motril, en la que lo que he escrito es una pequeña reflexión sobre mi experiencia como maestro y como persona en Motril. Y mis fotos esta noche tenía clarísimo que las dos tenían que estar dedicadas a mis alumnos, una de una de las varias excursiones que hice con ellos y la otra con un grupo de alumnos en un aula. Un abrazo muy fuerte para todos los que están en las fotos y los que no está, que a todos le llevo en un rincón privilegiado del corazón.

El amanecer de las ideas… por qué los últimos sueños son los más brillantes.

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 25 de marzo de 2026

A medida que la noche avanza y las sombras comienzan a retroceder frente a la luz del alba, el cerebro no se apaga, sino que alcanza su clímax creativo. Los últimos sueños de la mañana, esos que ocurren en las horas previas al despertar, poseen una textura distinta a los del resto de la noche. Mientras que los primeros ciclos del sueño están dedicados a la restauración física y a la «limpieza» de toxinas —una labor casi mecánica de mantenimiento—, las últimas fases REM son el escenario de una sofisticada arquitectura de ideas. En estas horas finales, el cerebro ya ha descansado lo suficiente y se permite el lujo de jugar, de combinar conceptos imposibles y de proyectar escenarios que, en la vigilia, llamaríamos genialidad.

La neurociencia explica que, conforme nos acercamos al despertar, los periodos de sueño REM se vuelven más largos y densos. En este estado, la química cerebral es única: los niveles de cortisol comienzan a subir para prepararnos para la acción, mientras que las áreas de la lógica permanecen aún en suspenso. Esta combinación crea un «derroche de esperanza» biológico, un espacio donde la mente no se siente limitada por las leyes de la realidad ni por el miedo al fracaso. Es por esto que los sueños del amanecer suelen ser más coloridos, narrativos y, a menudo, portadores de soluciones a problemas que nos angustiaron el día anterior; es el cerebro ensayando el éxito antes de que se abra el telón de la rutina.

Cuidar esas últimas horas de descanso es, por tanto, proteger nuestra capacidad de innovación y optimismo. Cuando cortamos el sueño con un despertador estridente en mitad de esta fase creativa, no solo perdemos descanso, sino que interrumpimos un proceso de síntesis vital. Permitir que el despertar sea gradual es como dejar que una pintura se seque antes de tocarla; nos permite rescatar del olvido esas visiones esperanzadoras que la mente ha tejido para nosotros. Al final, los sueños de la mañana son el puente que une nuestra profundidad inconsciente con la energía del nuevo día, recordándonos que cada amanecer traemos con nosotros un tesoro de posibilidades recién horneadas en el teatro de la noche.

Feliz velada de este miércoles que ya si que se va pareciendo mas a la primavera.

Impacto del café en tu salud

CARTAS A DULCINEA
Martes, 24 de marzo de 2026

El consumo diario de café puede tener diversos efectos en nuestra salud, tanto positivos como potencialmente negativos. La cafeína, el principal componente activo del café, es un estimulante del sistema nervioso central que puede influir en múltiples aspectos de nuestro organismo. Ver El poder de tu mente

En cuanto a los beneficios, el café es una fuente rica en antioxidantes, que pueden ayudar a proteger las células contra el daño oxidativo. Además, el consumo moderado de café se ha asociado con un menor riesgo de desarrollar ciertas enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2, algunas formas de cáncer y enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson. La cafeína también puede mejorar el rendimiento cognitivo a corto plazo, aumentando la atención, la concentración y la alerta mental.

Sin embargo, el consumo excesivo de café puede tener efectos negativos en la salud. Puede causar insomnio, ansiedad y nerviosismo, especialmente en personas sensibles a la cafeína. También puede aumentar temporalmente la presión arterial y, en algunos casos, provocar palpitaciones o arritmias cardíacas. El consumo de café en exceso o cerca de la hora de dormir puede alterar los patrones de sueño, lo que a largo plazo puede tener consecuencias negativas para la salud general.

Es importante tener en cuenta que la respuesta individual al café puede variar significativamente. Mientras que algunas personas pueden tolerar varias tazas al día sin efectos adversos, otras pueden experimentar síntomas negativos incluso con pequeñas cantidades. Además, el café puede interactuar con ciertos medicamentos y condiciones de salud, por lo que es recomendable consultar con un profesional de la salud en caso de dudas.

En general, el consumo moderado de café (hasta 3-4 tazas al día para la mayoría de los adultos sanos) se considera seguro y puede incluso ofrecer algunos beneficios para la salud. Sin embargo, como con cualquier sustancia, la clave está en la moderación y en prestar atención a cómo responde nuestro cuerpo al consumo de café.

Y hoy mis fotos son las de otro día de primavera pero que mas bien vuelve a parecer otoño por lo fresquito de las temperaturas debido al viento de levante que ha soplado bien durante todo el dia; mi primera foto es de este medio día en La Torre y la segunda del atardecer, hace un rato, en La Perla.

El altar de la entrega… cuando el amor se escribe con renuncia

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 23 de marzo de 2026

«El sacrificio es, en su esencia más pura, la manifestación suprema de la libertad humana y la prueba de fuego de cualquier afecto verdadero. No se trata simplemente de una pérdida o de una privación penosa, sino del acto deliberado de desplazar el propio bienestar del centro del universo para colocar en ese lugar sagrado el bien de otro ser. Anteponer el prójimo a uno mismo, especialmente cuando el costo personal es elevado, rompe la lógica del intercambio mercantil que domina el mundo moderno; es una declaración de que existen valores, promesas y personas cuya dignidad supera cualquier cálculo de conveniencia.
El precio a pagar —ya sea tiempo, sueños, comodidad o incluso la propia seguridad— no es una carga que se arrastra con amargura, sino la inversión más noble que un alma puede realizar. En ese gesto de entrega, las personas no se debilitan, sino que se agigantan, pues solo aquel que es capaz de renunciar a lo que más quiere por el bien de quien más ama, demuestra poseer un corazón que ha vencido a la tiranía del ego. Al final, el sacrificio es el lenguaje más elocuente del amor: una gramática de hechos que no necesita palabras para demostrar que la vida solo adquiere su peso máximo cuando se está dispuesto a aligerar la carga de los demás a costa de los propios hombros.

Y te dejo un pequeño cuento para seguir reflexionando sobre este tema y que se titula «El guardián de la luz amarga»

«En aquel pueblo costero azotado por las tormentas, existía un viejo faro cuya lámpara era la única guía para los pescadores que regresaban en la noche.
Durante una tempestad sin precedentes, un rayo destruyó el mecanismo que mantenía encendida la llama. El farero, un hombre que apenas tenía fuerzas para caminar, sabía que su hijo estaba en uno de esos barcos perdidos en la oscuridad.
El único combustible que quedaba en el depósito se había derramado y la madera estaba húmeda. Sin pensarlo dos veces, el anciano comenzó a alimentar el fuego con sus propios muebles, luego con sus libros y finalmente con sus recuerdos más preciados en papel.
Cuando el calor fue insuficiente para mantener la intensidad necesaria, el hombre utilizó sus propias manos para avivar las brasas y sostener un reflector manual, sufriendo quemaduras profundas por el calor extremo durante horas.
Al amanecer, los barcos llegaron a puerto sanos y salvos, guiados por ese destello agónico pero constante. Cuando el hijo corrió al faro para abrazar a su padre, lo encontró exhausto y herido, pero con una paz infinita en los ojos.
El anciano no lamentó sus manos perdidas ni su casa vacía, pues entendió que el sacrificio no es un castigo, sino el puente que permite que aquellos que amamos crucen el abismo hacia la vida».

Eso es amor verdadero, eso es sacrificio…eso es entrega, un VALOR que cada vez es mas escaso, sustituido por el egoísmo, las ansias de poseer, el deseo de no sufrir por nada ni por nadie… ¿acaso crees que esta sociedad va por buen camino?

Y ya con mis buenas noches, mis dos fotos de hoy, la primera de este medio dia en Granada, donde las nubes cubrían casi por completo los cielos, ¡y a mi me cogió alli!. Feliz velada de un nuevo dia de primavera, que hoy se ha notado mas…¿tal vez por la ausencia de viento frio?

«Pequeñeces»

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 22 de marzo de 2026

«Pequeñas piedras pueden construir grandes montañas..
Pequeños pasos pueden cubrir muchas millas…
Pequeños gestos de amor y ternura pueden hacer al mundo feliz…

Un pequeño abrazo puede secar muchas lágrimas..
Una pequeña palabra, amor, puede colmarnos de felicidad…
Una pequeña oración, puede obtener un milagro de Dios

Una pequeña sonrisa, puede transformar el mundo…
Son esas pequeñas cosas las que construyen nuestro mundo…
Cuando pienso en ellas, cálidas imágenes vienen a mi mente.

Pienso en los momentos que compartimos en la red intercambiando mensajes que nos alegran el espíritu…
No importa quien los escribió…
Lo más importante es que esos textos llegan…
Gracias por compartir esta hermosa amistad…

Hay gestos, palabras y pasos que aparentemente pueden ser considerados pequeños, pero que en realidad pueden tener una gran trascendencia.
Gracias por esas pequeñas cosas…»
(Web católico de Javier)

Esta reflexión ensalza el poder de lo sencillo, recordándonos que la grandeza no reside en acciones heroicas aisladas, sino en la acumulación de gestos cotidianos hechos con amor. ¿Y qué nos enseña?….Pues que las grandes obras no se miden por su tamaño, sino por la profundidad del amor y la constancia de los pequeños detalles que las construyen.

La vida es un camino donde lo principal no se mide por el oro acumulado, sino por la luz que guardamos en el alma. Para no perdernos en la ambición, debemos aprender la serenidad de quien confía en que todo suceso —sea aparente gracia o desgracia— es solo una pieza del plan de Dios que aún no alcanzamos a comprender. En esa espera confiada, descubrimos que la verdadera grandeza no está en lo espectacular, sino en la fidelidad a lo pequeño: en la palabra amable, la oración humilde y el gesto de amor cotidiano. Al final, cuando se cierre la puerta de este mundo, no llevaremos con nosotros lo que las manos agarraron con ansiedad, sino las «pequeñas piedras» de afecto y fe que, paso a paso, construyeron nuestra eternidad.

Feliz velada de domingo, ya adentrándonos en la primavera, ¡que es lo que toca!

El ritual de la renovación… el arte sagrado de «hacer sábado.

CARTAS A DULCINEA
Sábado, 21 de marzo de 2026

La expresión «hacer sábado» trasciende la mera limpieza doméstica para convertirse en un rito de purificación y orden que pone fin al caos acumulado durante la semana. No se trata simplemente de pasar una bayeta o barrer el suelo; es una ceremonia de renovación donde el hogar, y por extensión la mente de quien lo habita, se despoja de las capas de polvo y desorden que el ajetreo diario ha ido depositando. Al «hacer sábado», abrimos las ventanas de par en par, permitiendo que el aire fresco expulse el estancamiento y que la luz reclame su espacio, recordándonos que el entorno en el que vivimos es el reflejo más fiel de nuestro paisaje interior.

Este hábito tiene raíces profundas que mezclan la higiene con la espiritualidad, una herencia de tiempos donde el descanso dominical exigía una preparación previa de pureza y decoro. En el acto de mover muebles, sacudir alfombras y organizar cajones, hay una intención casi terapéutica de tomar las riendas de nuestra realidad inmediata. Es el momento en que decidimos qué se queda y qué debe irse, un ejercicio de discernimiento que nos ayuda a soltar lo viejo para dejar sitio a lo nuevo. El hogar, tras un buen «sábado», no solo brilla más, sino que se siente más ligero, como si las paredes mismas respiraran aliviadas tras haber sido liberadas de su carga.

Sin embargo, lo más valioso de «hacer sábado» es la satisfacción silenciosa que deja tras de sí. Existe una paz profunda en el olor a limpio, en la visión de una estantería ordenada y en el orden recuperado que nos permite transitar el domingo con una disposición distinta. Al cuidar nuestro refugio, nos estamos cuidando a nosotros mismos; estamos declarando que nuestra paz es prioritaria y que merecemos habitar un espacio de armonía. Es, en última instancia, un acto de amor propio disfrazado de tarea cotidiana, un recordatorio de que para que la vida fluya con claridad, a veces es necesario detenerse, arremangarse y limpiar a fondo los rincones de nuestra existencia.

Y nosotros… ¿hacemos sábado» cada fin de semana para limpiar nuestra mente, para reordenarla y comenzar la nueva semana con ella totalmente limpia y lista para escribir una nueva página de la semana que llega? ¿decidimos el fin de semana que, de nuestros recuerdos de nuestras vivencias se queda conn nosotros y qué dejamos marchar para que no nos perturbe…? yo creo que es muy bueno que lo intentemos hacer si aún no lo hacemos. Feliz velada de sábado, un sábado de primavera ya que ha vuelto a ser meteorológicamente mas invernal u otoñal que primaveral.

La coreografía del sol… el secreto tras el inicio cambiante de la vida.

CARTAS A DULCINEA
Viernes, 20 de marzo de 2026

A las 15, 46 horas de este 20 de marzo hemos entrado en la primavera, aunque por el tiempo no lo pueda parecer en muchos sitios…vientos, frio. Y esa que… «El equinoccio de primavera es el instante exacto en que la Tierra recupera su equilibrio perdido, un breve y mágico paréntesis cósmico donde el día y la noche se reparten el tiempo con absoluta justicia. Tras el largo sueño del invierno, este evento astronómico no es solo un cambio en el calendario, sino un grito de victoria de la vida sobre el letargo. Es el momento en que el eje del planeta se inclina lo justo para que el sol bese el ecuador, enviando una señal eléctrica a las raíces, a las alas y a nuestra propia sangre: el ciclo del frío ha terminado y la luz, finalmente, comienza a ganar la partida.

Esta fecha ha sido, desde el origen de las civilizaciones, el verdadero año nuevo del alma. Es el tiempo de la siembra, no solo en la tierra, sino en nuestras intenciones más profundas. Al igual que los brotes rompen la dureza del suelo, el equinoccio nos invita a romper nuestras propias inercias y a permitir que las ideas que hemos estado gestando en la oscuridad de los meses fríos salgan a la superficie. Hay una energía renovadora que lo inunda todo; las aves regresan, las flores despliegan su geometría oculta y el aire se llena de una promesa de expansión que nos empuja a abrir las ventanas y sacudirnos el polvo de la introspección invernal.

La primavera no pide permiso, se impone con la fuerza de lo inevitable. En este equilibrio de fuerzas que es el equinoccio, se nos recuerda que nosotros también formamos parte de ese ritmo estacional. Es el momento ideal para armonizar nuestro caos interno y buscar ese punto medio entre lo que hemos sido y lo que deseamos llegar a ser. La naturaleza nos enseña que nada florece todo el año, pero que el renacimiento es una ley sagrada; tras la poda y el silencio, siempre llega el estallido de color y la oportunidad de volver a empezar con una energía más vibrante y luminosa.

Celebrar el equinoccio es, en última instancia, un acto de fe en la regeneración. Es aceptar que la oscuridad fue necesaria para descansar, pero que ahora toca estirar los brazos hacia el sol y dejarse contagiar por el entusiasmo de la tierra que despierta. Al observar cómo los días se alargan y la vida recupera sus colores, recuperamos también la certeza de que, sin importar cuán duro haya sido el invierno personal de cada uno, la primavera siempre encuentra el camino de regreso para recordarnos que estamos vivos y que es tiempo de florecer.

La primavera no es un periodo de duración estática, sino un intervalo dinámico que refleja la imperfección de nuestros sistemas de medición frente a la coreografía celeste. Entender estos cambios no solo nos conecta con el rigor de la astronomía, sino que nos recuerda que vivimos en un sistema planetario en constante ajuste, donde la luz y la sombra se reparten de forma equitativa solo por un breve y fascinante instante anual antes de que el ciclo continúe su curso hacia el calor estival.

¿Y cómo se definiría mediante una alegoría el nacimiento de la Primavera?…. En el corazón de la Tierra, donde los últimos ecos del invierno aún se aferraban a las rocas y los sueños de hielo se desvanecían lentamente, nació una luz. No era una luz cegadora, sino un suave resplandor esmeralda que emanaba de una semilla latente, el corazón de la Primavera. Los Espíritus del Invierno, con sus túnicas de escarcha y aliento helado, intentaron sofocarla, pero el resplandor crecía, alimentado por la esperanza que dormía en las profundidades.
De la semilla brotó un tallo delicado, y en su punta, un capullo. Este capullo era una esfera de cristal, y dentro, la Primavera, una joven doncella de cabellos de hebras doradas y piel pálida, dormía. Los Lamentos del Viento, los últimos suspiros del Invierno, susurraron a su alrededor, intentando arrastrarla de nuevo al frío abrazo del letargo.
Pero entonces, un Rayo de Sol, el primer heraldo del equinoccio, perforó las nubes. Era un hilo de oro puro que se enredó alrededor del capullo, infundiéndole calor y vida. La doncella abrió los ojos, que eran del color de los primeros brotes, y una sonrisa floreció en sus labios.
Con cada aliento de la Primavera, el cristal que la envolvía se transformaba en rocío, cayendo sobre la tierra como lágrimas de renacimiento. Donde caían, las flores brotaban, sus pétalos, cada uno un símbolo de una promesa cumplida. Los narcisos representaban el ego del invierno que se desvanecía, las violetas, la humildad de la nueva vida, y los tulipanes, la declaración de un amor incondicional por la existencia.

Su risa, suave como el murmullo de un arroyo, despertó a los pájaros, que comenzaron a tejer melodías en el aire. Sus pasos, ligeros como el aleteo de una mariposa, dejaban un rastro de verde esmeralda y flores silvestres. Las abejas, las mensajeras del polen, zumbaban a su alrededor, llevando consigo el néctar de la vida.
Finalmente, cuando el último vestigio del invierno se disolvió en el abrazo cálido de la Primavera, la doncella se irguió en toda su gloria. No llevaba coronas de oro ni joyas resplandecientes, sino una corona de hojas tiernas y flores recién abiertas, un símbolo de su conexión inquebrantable con la tierra. En sus manos sostenía un cuerno de la abundancia, del que caían frutos y semillas, la promesa de la cosecha futura.
Y así, la Primavera no solo había nacido, sino que se había manifestado, trayendo consigo no solo el fin del frío, sino la renovación de la esperanza, la promesa de la vida y el ciclo eterno de la existencia.

Mi primera foto de esta noche es precisamente una imagen plasmada de esa alegoría sobre su nacimiento. Mi segunda foto es una muestra del tiempo aún invernal que nos acompaña estos últimos dias, con fuertes vientos y una mar muy embravecida. Y ya sólo desearte una feliz velada de viernes, de la primera velada de primavera.

Motril: La economía agraria

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 19 de marzo de 2026
«Motril , entre el azúcar y la sal»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Motril, parte sexta)

El gran cambio de la economía… el fin de la caña y el auge de los cultivos subtropicales…
Tras la posguerra, la industria azucarera motrileña vivió un último periodo de esplendor antes de su colapso definitivo. El sistema de cuotas de la Unión Europea y la irrupción del azúcar de remolacha —mucho más rentable de cultivar en las tierras del interior— sellaron el destino de la caña en la costa granadina.

A partir de los años 70 y 80, Motril protagonizó una de las transformaciones agrarias más exitosas de Europa. La construcción de nuevas infraestructuras de riego permitió llevar agua a tierras situadas a mayor altitud (entre las cotas 50 y 200), donde el clima libre de heladas permitía el cultivo de frutas exóticas.
La chirimoya, el aguacate y el mango se convirtieron en el nuevo motor económico de la ciudad. Este cambio no fue solo botánico, sino social. En 1973, un grupo de agricultores fundó la Cooperativa Granada La Palma, con el objetivo de gestionar de forma colectiva la comercialización y exportación de estos productos, alcanzando niveles de competitividad internacional que hoy sitúan a la zona como líder mundial en producción de chirimoya.

Los principales cultivos en cada época fueron…
Siglos X – XVIII Caña de Azúcar (Preindustrial) , con una estructura feudal-mudéjar y burguesía rentista.

Siglo XIX Caña de Azúcar (Industrial); es cuando surge el proletariado industrial y burguesía financiera.

Siglo XX (1970 hasta Hoy) Frutos Subtropicales con la hegemonía del modelo cooperativo y exportación global.

Siglo XXI La logística y el Turismo Cultural , convirtiéndose en Ciudad de servicios y nexo de unión con el Magreb.

Motril en el Siglo XXI: Logística y Patrimonio
En la actualidad, Motril se define por su doble vertiente como puerto estratégico y guardián de un patrimonio industrial único. El Puerto de Motril se ha consolidado como la principal ventana de la provincia de Granada al mundo, con un crecimiento en el tráfico de mercancías superior al 7% anual en los últimos ejercicios.
Gracias a su agilidad operativa y a su Zona de Actividades Logísticas (ZAL), el puerto funciona como un enlace vital entre Andalucía y el Magreb. No solo es un motor para las exportaciones mineras y agroalimentarias, sino que también ejerce de principal suministrador de pescado fresco para el sureste español a través de su moderna lonja y muelles pesqueros.

Paralelamente al desarrollo logístico, Motril ha apostado por la puesta en valor de su historia. El Museo Preindustrial de la Caña de Azúcar, construido sobre los restos arqueológicos del Ingenio de la Palma del siglo XVI, es una institución pionera en Europa que permite comprender los tres siglos de esplendor productivo preindustrial.
Por otro lado, la rehabilitación de la Fábrica del Pilar busca convertir este monumental complejo del siglo XIX en un centro de investigación y turismo industrial de referencia. Estos espacios no solo preservan maquinaria y edificios, sino que rescatan la memoria de las generaciones de motrileños cuyas vidas estuvieron marcadas por el ritmo de la zafra y el humo de las chimeneas.

Así pues, y concluyendo, la historia de Motril es una lección de supervivencia y reinvención constante. Pocas ciudades han sabido transitar con tanto éxito por cambios de paradigmas tan radicales: desde la sofisticación andalusí hasta la dureza de la frontera pirata; desde el estallido de la revolución del vapor hasta la traumática experiencia de la guerra civil; y finalmente, desde el ocaso de un monocultivo milenario como la caña hasta el éxito global de la agricultura subtropical y la logística portuaria.

La identidad motrileña está forjada en la mezcla de la sal marina, el dulce de la melaza y el sudor del trabajo en la vega. Su futuro, ligado inexorablemente al desarrollo del puerto y a la sostenibilidad de su agricultura, se apoya en una base histórica sólida que ha demostrado que, ante cada crisis, Motril siempre encuentra un nuevo «oro» —ya sea blanco, negro o verde— con el que seguir escribiendo su crónica a orillas del Mediterráneo.

Y hasta aqui el ligero esbozo de lo que fue, es y podría ser nuestra querida tierra Motrileña. Ya mi comentario de la próxima semana tendrá como tema central mi experiencia en Motril como maestro del Colegio Principe Felipe y las amistades que alli forjé y consolidé, aunque les llevo conmigo allá donde el destino me sigue llevando.

Y aunque hoy una de mis fotos deberia estar dedicada al mal estado de la mar en nuestras costas, la dejo para mañana porque hoy quiero que mis dos fotos estén dedicadas como un merecido homenajen a Motril, la primera una alegoría sobre unan de mis fotos y la segunda una foto mia tal cual. Feliz velada de jueves… dia de San José y, comercialmente, «dia del Padre»

«¿Qué vitamina me falta en el cuerpo si no puedo dormir?»

CARTAS A DULCINEA
Martes, 17 de marzo de 2026

Si tienes dificultad para dormir por las noches, seguramente te falte esta vitamina. El insomnio es un problema bastante común en la población mundial y suele estar más presente en las personas adultas, debido a que en su mayoría, están expuestos a una mayor cantidad de estrés. Los médicos recomiendan que una persona adulta debe dormir entre 7 y 8 horas diarias para poder funcionar correctamente a lo largo del día. Sin embargo, si no logra conciliar el sueño durante la noche, es probable que tenga deficiencia de vitamina D.

La vitamina D es una vitamina liposoluble que se puede ingerir a través de los alimentos o sintetizar en el cuerpo con la ayuda de la luz solar, según explica el sitio Apollo Hospitals. El mismo medio explica que distintos estudios arrojaron que la deficiencia de la vitamina D está relacionada con un mayor riesgo de trastornos como insomnio, alteración del sueño y apnea del sueño. Por lo que si no puede dormir en la noche, será recomendable consumir alimentos que sean ricos en esta vitamina.

¿Por qué podemos sufrir deficiencia de vitamina D?
-Exposición limitada a la luz solar: El cuerpo produce vitamina D mientras está expuesto a la luz solar. Si suele estar mucho tiempo en entornos cerrados y no sale a respirar aire libre, es probable que tenga deficiencia de vitamina D.
-Su dieta no tiene suficiente vitamina D: Los expertos aconsejan que incluya una cantidad generosa de fuentes de origen animal, como leche, huevos y carne, para garantizar una ingesta suficiente de vitamina D.
-Obesidad: Los pacientes obesos o con un índice de masa corporal superior a 30 tienen una absorción reducida de vitamina D por parte del organismo. Las células grasas la absorben de la sangre, por lo que los niveles en el cerebro y el resto del cuerpo son deficientes.
-Edad: A medida que una persona va envejeciendo, el cuerpo no puede convertir la vitamina D en su forma activa, lo que aumenta el riesgo de deficiencia de vitamina D.
-Trastornos digestivos: Algunas enfermedades como la celiaquía, la enfermedad de Crohn o la fibrosis quística, reducen la capacidad del intestino para absorber la cantidad adecuada de alimentos.
-Enfermedad renal: Los riñones ayudan a convertir la vitamina D en su forma activa. Por esta razón, las enfermedades renales reducen esta conversión y contribuyen a la deficiencia de vitamina D.
Asi es que no nos olvidemos de mirar por nuestra salud…¡que es algo muy muy importante!

Si tus niveles de vitamina D están por debajo de lo necesario, es probable que experimentes…
-Insomnio o dificultad para conciliar el sueño.
-Sueño de corta duración (dormir menos de 6 horas).
-Apnea del sueño: Algunos estudios sugieren que la deficiencia de vitamina D aumenta el riesgo de trastornos respiratorios durante la noche.
-Sudoración nocturna y cansancio excesivo al despertar.

Feliz velada de este martes ya 17 de marzo, a un saltillo pequeño de la primavera.

«El privilegio de elegir:…cuando la voluntad disuelve la renuncia»

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 16 de marzo de 2026

La palabra renuncia suele evocar una sombra de amargura, el eco de algo que se nos ha arrebatado o de un deseo que hemos tenido que sofocar a la fuerza. Sin embargo, cuando media la libertad plena, el concepto cambia por completo de naturaleza. Si existe una libre elección, lo que a ojos del mundo parece una pérdida es, en realidad, un ejercicio de soberanía personal; es la decisión consciente de soltar lo que es bueno para abrazar lo que consideramos mejor.

Vivir con propósito implica entender que el tiempo y la energía son recursos finitos. Quien elige un camino con convicción no está perdiendo las rutas que deja atrás, sino que está ganando la profundidad de la senda elegida. En este sentido, la renuncia se convierte en un concepto vacío, pues la voluntad no siente el peso de lo que abandona, sino el impulso de lo que persigue. Es la diferencia entre el cautivo que es privado de su libertad y el asceta que elige el silencio: el primero sufre una carencia, el segundo disfruta de una conquista.

La verdadera libertad no consiste en acumular todas las opciones posibles, sino en tener la capacidad de descartar lo accesorio para proteger lo esencial. Cuando una madre se desvela por su hijo o un profesional sacrifica su ocio por un proyecto en el que cree, no hay una renuncia real si su corazón está puesto en el resultado. La libertad de elegir transforma el «tengo que» en un «quiero», y en ese sutil cambio gramatical desaparece el sacrificio y nace la plenitud.

Al final, no somos lo que retenemos, sino lo que somos capaces de elegir con el alma entera. Si hay libertad, no hay resta, sino una simplificación liberadora. Solo cuando elegimos por miedo o por presión externa sentimos el dolor de la pérdida; pero cuando elegimos por amor o por valores, lo que dejamos en la orilla no es una renuncia, sino el lastre necesario para que nuestro barco pueda, por fin, navegar hacia su verdadero destino.

Mira, diciéndolo muy claramente… uno solo puede decir que algo es suyo cuando le ha nacido de dentro hacerlo, sin que nadie le empuje. A veces vamos por la vida como si fuéramos en un autobús donde otros conducen: hacemos lo que dicen los vecinos, lo que manda la costumbre o lo que toca para no quedar mal. Pero todo eso no nos pertenece de verdad, porque no lo hemos «cocinado» nosotros.

La verdadera dueña de su vida es la persona que, aunque se equivoque, puede decir: «Esto lo decidí yo». Cuando eliges con libertad, te haces responsable de lo bueno y de lo malo, y eso es lo que te da autoridad sobre tu propia historia. Si haces las cosas por miedo o porque «así son las cosas», al final sientes que tu vida no es tuya, sino un traje prestado que te queda apretado. En cambio, cuando te plantas y escoges tu camino —aunque sea el más difícil—, ahí es cuando realmente eres el jefe de tu destino. Al final del día, lo único que nos llevamos a la tumba es lo que elegimos de corazón.

Y a cuatro dias ya sólo de la primavera, hoy el dia ha sido casi primaveral, como muestran mis fotos… cielos totalmente limpios de nubes y, eso si, un dia algo fresquito por el viento que soplaba mas bien flojo, de levante, del este. Feliz velada de lunes