CARTAS A DULCINEA
Viernes, 7 de agosto

El día de San Cayetano, celebrado cada 7 de agosto, rinde homenaje a Cayetano de Thiene, un sacerdote italiano del siglo XVI que es venerado como el Santo de la Providencia. Conocido por su entrega absoluta a los más necesitados, este santo fundó la Orden de los Teatinos con el objetivo de renovar el espíritu clerical, centrando su labor en la confianza plena en la ayuda divina. Su lema de vida era que «Dios provee», y por ello se le representa habitualmente con un ramo de espigas o con el niño Jesús en brazos, simbolizando la abundancia que nace de la fe y el cuidado de los desprotegidos.
La figura de San Cayetano es especialmente relevante en el ámbito social y económico, ya que es considerado el patrón del pan y del trabajo. En tiempos de crisis, su devoción se multiplica, convirtiéndose en el refugio de quienes buscan empleo o estabilidad para sus familias. La tradición de ofrecerle espigas de trigo el día de su fiesta simboliza la petición de que en ningún hogar falte el sustento básico. Esta conexión con la dignidad del trabajo lo ha transformado en un símbolo de lucha y esperanza para la clase obrera y para todos aquellos que atraviesan dificultades materiales.
En países como Argentina, la festividad de San Cayetano adquiere una magnitud masiva, donde miles de personas peregrinan a sus santuarios para agradecer los favores recibidos o para pedir por una oportunidad laboral. Esta expresión de fe popular demuestra que la figura del santo trasciende lo estrictamente religioso para convertirse en un fenómeno de identidad y solidaridad comunitaria. La «petición de pan y trabajo» se convierte así en una oración colectiva que recuerda la importancia de la justicia social y el derecho de todo ser humano a ganarse la vida con dignidad.
Celebrar a San Cayetano invita también a reflexionar sobre la generosidad y el desprendimiento. A pesar de haber nacido en una familia noble y rica, Cayetano renunció a sus bienes para servir a los enfermos incurables y a los marginados de su tiempo, fundando incluso bancos populares para proteger a los pobres de la usura. Su legado nos recuerda que la verdadera providencia no es esperar pasivamente un milagro, sino actuar con caridad y responsabilidad hacia los demás, confiando en que, cuando compartimos lo que tenemos, la abundancia siempre encuentra el camino de regreso.
La relación entre San Cayetano y la Costa Tropical granadina encuentra su máximo exponente en la localidad de Motril, donde este santo es una de las figuras devocionales más queridas y arraigadas. Su festividad cada 7 de agosto no es solo un acto religioso, sino un evento social que marca el pulso del verano motrileño, uniendo la tradición agrícola de la vega con la identidad de sus barrios. La imagen del santo, custodiada en su propia ermita, se convierte en el centro de una de las procesiones más multitudinarias de la comarca, atrayendo a fieles de toda la provincia que acuden a pedir por el pan y el trabajo.
El vínculo de Motril con San Cayetano se remonta a siglos atrás, consolidándose como un protector fundamental para una población que históricamente ha dependido de los ciclos de la tierra y la dureza de la zafra. En la Costa Tropical, la devoción al «Padre de la Providencia» se vive con una intensidad particular: es costumbre que los fieles porten espigas de trigo que luego guardan en sus casas como símbolo de que el sustento no faltará durante el año. Este gesto une la teología del santo con la realidad de una zona donde la agricultura, desde la antigua caña de azúcar hasta los actuales frutos subtropicales, sigue siendo el motor de muchas familias.
La procesión por las calles de Motril es un espectáculo de fervor popular que desafía el calor de agosto. El desfile procesional, acompañado por música y el estallido de cohetes, recorre los barrios donde los vecinos engalanan sus balcones para recibir al santo. Es un momento de cohesión comunitaria donde se mezclan las promesas personales con el agradecimiento colectivo. La cercanía del mar y el aroma a salitre de la costa le dan a esta celebración un carácter mediterráneo único, diferenciándola de las celebraciones de interior y dotándola de una luz y un ambiente festivo muy especial.
En definitiva, San Cayetano en la Costa Tropical representa el equilibrio entre la fe y la supervivencia. Al celebrarlo, los granadinos de la costa no solo honran a un santo italiano del siglo XVI, sino que reafirman sus propios valores de esfuerzo, solidaridad y confianza en el futuro. Es una tradición que pasa de generación en generación, asegurando que, a pesar de los cambios en los tiempos y las economías, la figura del santo siga siendo el faro de esperanza para quienes buscan dignidad en el trabajo y abundancia en la mesa bajo el sol de Granada.
¿Sabías todo esto de San Cayetano, un santo arraigado en esta costa nuestra y a cuya ermita acuden cada año en romería miles de personas? Yo no he estado nunca pero de siempre he oido y oigo a mucha gente de por aquí hablar de ir a al romería de San Cayetano…se va andando. Feliz dia, pues, de San Cayetano y feliz velada de un viernes que ha vuelto a amanecer totalmente limpio, como se ve en mis fotos.




















