CARTAS A DULCINEA
Domingo, 3 de mayo de 2026

El calendario nos regala este año una coincidencia cargada de simbolismo: el inicio del mes de las flores se funde con el homenaje más universal. En España, el Día de la Madre no tiene una fecha fija grabada en el santoral, sino que se mueve con el ritmo del primer domingo de mayo. En este 2026, esa cita cae precisamente el domingo 3 de mayo, convirtiéndose en el epicentro de un fin de semana donde el agradecimiento toma las calles y los hogares.
Históricamente, la celebración en España no siempre fue primaveral. Durante décadas, el homenaje a la maternidad estaba unido de forma indisoluble a la fe católica, celebrándose cada 8 de diciembre coincidiendo con la festividad de la Inmaculada Concepción. No fue hasta el año 1965 cuando las autoridades eclesiásticas y civiles decidieron separar ambas festividades, trasladando el Día de la Madre al primer domingo de mayo para alinearse con el carácter de renovación y vida que representa este mes.
La elección de mayo no fue casualidad, ya que es el mes consagrado tradicionalmente a la Virgen María. Al trasladar la fecha, se buscó fusionar la devoción religiosa con el ciclo de la naturaleza, vinculando la figura materna con el florecimiento y la vitalidad de la primavera. Desde entonces, España celebra este día de una forma distinta a otros países vecinos —como el Reino Unido, que lo celebra en marzo, o Estados Unidos, que elige el segundo domingo de mayo—, manteniendo una identidad propia en su calendario festivo.
Este domingo 3 de mayo, la importancia de la fecha trasciende el simple gesto del regalo. Se trata de un reconocimiento al pilar fundamental de la estructura social y emocional del país; una pausa necesaria para honrar a quienes, con su entrega silenciosa o su guía constante, han moldeado generaciones. En un mundo que se acelera, este domingo se presenta como el refugio perfecto para recordar que el origen de nuestra historia personal siempre tiene un nombre de mujer.
Y hoy, como cada 3 de mayo, tambien celebramos el Día de la Cruz, que transforma las calles de Andalucía en un museo efímero de color, aroma y tradición, alcanzando su máxima expresión en ciudades como Granada. Esta festividad, que hunde sus raíces en la antigua conmemoración del hallazgo de la Santa Cruz, ha evolucionado hasta convertirse en una explosión de identidad popular donde lo sagrado y lo profano se abrazan bajo el sol de la primavera. No se trata solo de un evento religioso, sino de una manifestación artística donde los barrios compiten por erigir la cruz más hermosa, adornándola con flores, mantones de Manila, cacharros de cobre y elementos de la labranza que evocan el pasado rural de la región.
En Granada, la fiesta adquiere una dimensión casi mística, especialmente en los barrios del Albaicín y el Realejo, donde el empedrado se llena de altares que son verdaderas obras de ingeniería floral. El aire se impregna del olor a clavel y se mezcla con el sonido de las sevillanas y el tintineo de las guitarras, creando una atmósfera de júbilo que une a vecinos y visitantes. Uno de los elementos más curiosos y distintivos de las cruces granadinas es la presencia del «pero» (una manzana) con una tijera clavada; este símbolo cargado de ingenio sirve para advertir a los críticos que no deben «ponerle peros» o defectos al altar, protegiendo así el esfuerzo y la ilusión de quienes lo han levantado.
La importancia de esta fecha para el pueblo andaluz reside en su capacidad para fortalecer los lazos comunitarios a través del trabajo compartido y la fiesta en la calle. Durante esta jornada, las plazas se convierten en salas de baile improvisadas y los patios cordobeses o granadinos abren sus puertas para mostrar el orgullo de su herencia. El Día de la Cruz es, en definitiva, el recordatorio anual de que Andalucía sabe celebrar la vida a través de la belleza, convirtiendo un símbolo de sacrificio en un monumento a la alegría, la convivencia y el esplendor de su propia historia.
Y de mis fotos de esta noche, la primera es de un recuerdo de la Cruz de Mayo que hicimos en mi pequeño jardín hace 3 años, en 2023, con mis nietos posando para mi. Una cruz humilde pero creo que no tanto comparada con otras «oficiales» y que se supone que son importantes. Feliz velada del día de la Cruz y mi felicitación a todas las madres, en especial a las mas cercanas a mi círculo…Angeles, Mariángeles, Inma, mi hermana Maricarmen y un beso muy especial para el cielo, a mi madre y a la madre de Angeles.




















