CARTAS A DULCINEA
Martes, 21 de Julio de 2026

La noche del domingo vivimos una grandísima «ola» de patriotismo, al menos por las imágenes y el ambiente que se pudieron ver tras la victoria de España al derrotar a Argentina y ser campeones del mundo. Nuestra bandera, casi siempre escondida ¿por vergüenza a que nos tachen de fachas? … anoche lucia por todos sitios, y en rarisima ocasión se pudo ver alguna diferente a la rojigualda… hasta los mas izquierdistas, algunos, la ondeaban… ¿Es que la noche del domingo España se volvió mas patriota? Y a mi me daba alegria por un lado, mucha alegría, y pena por otro porque en todos los paises europeos no es necesario un gran éxito deportivo para que sus habitantes presuman de su bandera,
Y es que sentirse español no debería ser algo que aparezca de repente ni que dependa únicamente de un éxito deportivo…. Es un sentimiento que cada persona vive de forma distinta.
¿Cuándo se siente uno español? Quizá cuando escucha una noticia que afecta al país y la siente como algo propio. Cuando se emociona con los éxitos de deportistas españoles. Cuando vive en el extranjero y descubre cuánto echa de menos su tierra, su lengua o sus costumbres. Cuando contempla la diversidad de paisajes, ciudades y tradiciones que forman España y siente que todo ello también forma parte de su historia.
¿Cómo se siente uno español? A través de pequeños gestos cotidianos: hablando la lengua común, respetando las leyes, valorando el patrimonio cultural, participando en la vida de la comunidad o sintiéndose unido al destino de millones de compatriotas a quienes probablemente nunca conocerá.
Para algunos, sentirse español significa emocionarse al ver la bandera o escuchar el himno. Para otros, significa admirar a Cervantes, Goya o Severo Ochoa; disfrutar de una fiesta popular, de una romería o de una tarde de tapas con amigos. Hay quienes lo viven desde la historia, otros desde la cultura y otros desde los afectos.
En realidad, sentirse español no consiste tanto en proclamarlo como en reconocer que una parte de lo que somos procede de una herencia compartida: una lengua, una memoria, unas costumbres y una forma de entender la vida que se han ido construyendo durante siglos. Porque, al final, uno se siente español cuando al hablar de España no dice “ese país”, sino “mi país”. Y cuando desea, con independencia de sus ideas políticas, que a España le vaya bien, porque sabe que su propio bienestar está unido al de la nación de la que forma parte.
La importancia de sentirse español no está en llevar una bandera, cantar un himno o celebrar una victoria deportiva. Lo importante es sentir que se pertenece a una comunidad con una historia, una cultura, unas costumbres y unos valores compartidos.
Sentirse español sirve para reforzar la identidad personal. Igual que una persona se siente unida a su familia, a su pueblo o a su tierra, también puede sentirse parte de una nación. Ese sentimiento crea vínculos con millones de personas que comparten un pasado común y un proyecto de futuro.
También sirve para fomentar la solidaridad. Cuando existe un sentimiento de pertenencia, resulta más fácil preocuparse por el bienestar de los demás ciudadanos, respetar las leyes, cuidar los bienes públicos y colaborar en momentos difíciles, como ocurrió durante catástrofes naturales, crisis económicas o situaciones de emergencia.
Además, la identidad española permite valorar un patrimonio extraordinario: la lengua, la literatura, el arte, la gastronomía, las tradiciones y la diversidad de regiones que forman el país. Sentirse español no significa renunciar a ser andaluz, gallego, catalán o canario; ambas identidades pueden convivir perfectamente.
Sin embargo, sentirse español solo tiene sentido cuando se traduce en respeto, convivencia y deseo de construir una sociedad mejor. El patriotismo más útil no consiste en creer que España es superior a otros países, sino en trabajar para que sea más justa, más próspera y más unida.
En definitiva, sentirse español sirve para tener raíces, compartir una historia común y asumir la responsabilidad de contribuir al bienestar de la nación. No es una obligación, sino un sentimiento personal que cada ciudadano vive de una manera diferente.
Que una persona utilice habitualmente la bandera de España no la convierte en “facha”, igual que llevar la bandera de Francia no convierte a alguien en ultraderechista francés, ni llevar la de Italia o Portugal implica una ideología concreta.
Lo que ocurre en España es que, por razones históricas, especialmente por la utilización de ciertos símbolos nacionales durante la dictadura de Franco, algunas personas han asociado durante décadas la exhibición de la bandera española con posiciones políticas conservadoras o nacionalistas. Sin embargo, la Constitución de 1978 convirtió la bandera rojigualda en el símbolo de todos los españoles, independientemente de su ideología.
De hecho, sentirse orgulloso de España o mostrar su bandera puede responder a motivaciones muy distintas: amor por el país, afición deportiva, respeto por la historia nacional, pertenencia cultural o simplemente aprecio por los símbolos comunes. Ninguna de esas razones implica necesariamente una posición política determinada.
Al mismo tiempo, también es cierto que algunas personas utilizan la bandera como símbolo partidista o ideológico, lo que puede reforzar determinados estereotipos. Pero no es razonable juzgar a alguien únicamente por exhibir una bandera nacional. En una democracia madura, la bandera debería ser un símbolo compartido por ciudadanos de izquierdas, de derechas y de centro; por creyentes y no creyentes; por jóvenes y mayores. La bandera representa al país, no a una ideología concreta.
Por tanto, llamar “facha” a una persona simplemente por usar la bandera española es una generalización que no se corresponde con la realidad. Lo sensato es valorar a cada persona por sus ideas, sus actos y su comportamiento, no únicamente por un símbolo nacional que pertenece a todos los ciudadanos.
En países como Francia, Portugal, Italia o Dinamarca es habitual ver la bandera nacional en edificios públicos, balcones, eventos deportivos o celebraciones populares sin que ello genere demasiada polémica. Se considera, normalmente, un símbolo común de todos los ciudadanos.
España tiene una historia más compleja por la profunda división que siguió a la Guerra Civil y que polarizó profundamente la sociedad. Y aunque por muchos «la bandera» de España ha sido cuestionada y devaluada, también es cierto que millones de españoles respetamos profundamente la bandera, aunque algunos la exhibamos orgullosos y otros no la exhiban. El respeto no siempre se manifiesta colgándola en un balcón; también puede expresarse a través del cumplimiento de las leyes, el cuidado del patrimonio común o el compromiso con el país.
Lo que sí parece diferente respecto a otros países europeos es que en España los símbolos nacionales han estado más presentes en el debate político. Mientras que un francés puede mostrar su bandera sin que nadie se pregunte si es de izquierdas o de derechas, en España todavía hay sectores que interpretan ese gesto desde una óptica ideológica.
Aun así, la tendencia parece estar evolucionando. Las celebraciones deportivas de las selecciones nacionales, como los éxitos en fútbol o baloncesto, han contribuido a que muchas personas vuelvan a ver la bandera como un símbolo compartido y no exclusivamente político.
Quizá el ideal sería que la bandera española fuese percibida como ocurre en la mayoría de las democracias europeas: un símbolo de todos, independientemente de las ideas de cada uno. Respetar una bandera no obliga a pensar igual ni a apoyar a un gobierno concreto; simplemente significa reconocer un patrimonio común que pertenece a todos los ciudadanos.
Feliz tarde noche del martes, de un mates de nuevo en el que el tema de conversación es el calor. Y la calima, como ves en mi segunda foto, sigue tambien intensa sobre nosotros y van….! La primera fotocomposición hace referencia a lo que es REALMENTE EL PATRIOTISMO, que no se puede reducir a la alegría por una victoria deportiva sino que nos debe unir a todos en lo que de verdad «hace Patria» y necesita nuestra Patria, España, mas aún con los gobernantes que tenemos que pretenden dividirnos como país, cuando la Patria la hace la unión…sí, igual de un idos que la noche en que ganamos el mundial.




















