Desde la transición medieval y la fractura del poder islámico…hasta la conquista por Pedro de Estopiñán.

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 24 de septiembre
MELILLA… o el despertar de mi espíritu militar
(Las raíces y las ramas de mi vida, parte uno)

La llegada del islam en el siglo VIII transformó radicalmente la geopolítica regional. Melilla se vio envuelta en las luchas dinásticas que caracterizaron la expansión del Califato de Damasco y la posterior fragmentación en el Magreb. En el año 931, la ciudad pasó a depender del Califato de Córdoba bajo el mandato de Abderramán III, quien, reconociendo su valor estratégico frente a las ambiciones de los fatimíes, ordenó una ambiciosa remodelación urbana. Durante este periodo cordobés, se reconstruyeron las murallas defensivas y se erigió una alcazaba interior, mejorando notablemente la seguridad y la infraestructura pública. Melilla contaba en esta época con figuras intelectuales de relieve, como el cadí malikí Abu Yáfar Áhmad Ibn Al-Fath Al-Malili, nombrado por el propio califa.

La caída del califato dio paso a la creación de la Taifa de Melilla (1030-1079), un periodo en el que la ciudad recuperó su independencia y el control sobre el comercio regional y el Cabo de Tres Forcas. Sin embargo, esta autonomía fue efímera ante la presión de los grandes imperios norteafricanos. En 1073, los almorávides liderados por Yúsuf ibn Tašufín conquistaron la plaza, seguidos más tarde por los almohades y finalmente por los benimerines hacia 1272. La inestabilidad política y las constantes guerras entre las ciudades de Fez y Tremecén terminaron por provocar el abandono parcial de la ciudad a finales del siglo XV, dejándola en un estado de ruina que facilitaría el siguiente gran cambio de soberanía.

Pedro de Estopiñán y Melilla.
El punto de inflexión tuvo lugar en 1497, con la expedición de Pedro de Estopiñán. La incorporación definitiva de Melilla a la Corona de Castilla se produjo en un contexto de euforia tras la toma de Granada y la necesidad de asegurar la costa andaluza frente a la piratería berberisca y las incursiones de los piratas turcos y argelinos. El 17 de septiembre de 1497, una armada bajo el mando de Pedro de Estopiñán y Virués, contador del Duque de Medina Sidonia, desembarcó en la ciudad por mandato de los Reyes Católicos. La elección de Estopiñán no fue casual; su perfil técnico y administrativo era idóneo para una misión que requería no solo la ocupación militar, sino la reconstrucción inmediata de una plaza que se encontró prácticamente desierta.

La expedición partió de Sanlúcar de Barrameda cargada con una guarnición inicial de 1.500 hombres y una gran logística que incluía cal, madera y otros materiales de construcción para reparar las murallas. Este acto ha sido interpretado por la doctrina jurídica como una ocupación de res nullius (que es el acto de apoderarse de una cosa que no pertenece a nadie para convertirse en su dueño). «No era de nadie» dado que la ciudad no tenía autoridad efectiva en ese momento. Tras la toma, Estopiñán organizó la defensa y el asentamiento, instalando a la gente en el interior de la fortificación medieval preexistente. Aunque Estopiñán murió pocos años después, en 1505, habiendo sido nombrado ya gobernador de Santo Domingo, su legado en Melilla sentó las bases de una presencia española ininterrumpida de más de cinco siglos.

La fisonomía de Melilla la Vieja es el resultado de siglos de innovaciones en ingeniería militar. A partir del siglo XVI, la ciudad se configuró mediante un sistema de recintos fortificados que debían resistir los constantes asedios del sultanato de Marruecos y las tribus rifeñas. Un hito fundamental en esta evolución fue la reforma acometida en 1716 por el gobernador Pedro Borrás, mariscal de campo de ingenieros, quien aplicó los principios de la escuela española de fortificación de los Países Bajos y las influencias del sistema de Vauban. Borrás transformó los antiguos medios baluartes en baluartes completos de sillería perpetua, destacando los de San Pedro y San José Alto, unidos por una cortina defensiva que cerraba el frente de tierra.

El Foso del Hornabeque se convirtió en el eje divisor de la ciudad fortificada, separando y uniendo los recintos segundo y tercero. A finales del siglo XVII, la presión aumentó con los ataques del sultán Muley Ismaíl, que devastaron fortificaciones exteriores como el Fuerte de San Lorenzo y el de Santiago, resultando en la muerte en combate del gobernador Francisco López Moreno en 1687. Estas tensiones obligaron a una mejora constante de las defensas, construyéndose la Torre de la Media Luna y el Fuerte de San Miguel para proteger la Puerta del Campo. Con el paso de los siglos y la pérdida de la función puramente militar de estas murallas, el espacio se adaptó para viviendas e infraestructuras civiles, aunque hoy se conservan como uno de los conjuntos de poliorcética moderna más importantes del mundo La Polorcética es el arte y la técnica militar de atacar y defender plazas fuertes, ciudades amuralladas o fortificaciones)

Y ya está bien de historia por este jueves, ya con Melilla incorporada a España, en el siglo XV, cuando a Marruecos aún le faltaban cuatro siglos para nacer). Y desde hoy. en cada uno de mis capítulos dedicados a la ciudad de Melilla me voy a referir a algunas de las personas o cosas que dejaron huella en mi, aunque fueron tantas que no va a haber lugar mas que para las mas destacadas; y hoy , para comenzar, no va a ser ninguna persona sino lo que sería para mi mi hogar familiar…¡y menuda gran familia! durante ,mi año de permanencia alli, y es el Cuartel que, por aquel entonces), repartía sus instalaciones entre el interior de la muralla (cuarto de armamento, cuerpo de guardia, cocina, hogar del soldado, instalaciones de los calafates y vivienda del capitán) y el exterior, con un edificio levantado ante la muralla como se puede ver en la primera foto: en la parte baja estaban los aseos y uno de los dormitorios y en la segunda planta las oficinas y el segundo dormitorio. Los aseos eran un solo gran espacio en donde estaban situados los servicios y las duchas, todo sin puertas y sin solución de continuidad. Mi segunda foto es de mi mismo asomado a uno de los balcones de la planta superior a través del cual cada mañana, al despertar, podía ver la gran silueta del Monte Gurugú, un icono de la zona y que a mi se me quedó grabado en mi mente.

Espero que haya tenido algún interés, para ti, que me estás leyendo, esta información que te dejo y que a mi me ha hecho recordar mi año de vecino de Melilla, a la que me siento vinculado y siento como mios sus problemas… en aquellos años la armonía y la convivencia totalmente pacífica eran la tónica. Feliz tarde y velada de segundo jueves «melillense». Si asi lo deseas, te espero el próximo jueves, en el que seguiré con su historia y hablando de esas personas que dejaron en mi una huella indeleble.

“El día en que la luz y la noche se dan la mano”

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 23 de septiembre

Cada año, entre los días 22 y 23 de septiembre, llega el equinoccio de otoño en los países del hemisferio norte. Es un momento especial porque el día y la noche duran casi lo mismo. Durante unas horas, parece que la luz y la oscuridad se reparten el tiempo por igual.

A partir de esa fecha, los días comienzan a ser poco a poco más cortos. El sol sale más tarde, se pone antes y las temperaturas empiezan a bajar. Es la señal de que el verano va quedando atrás y de que el otoño ya está aquí. Mientras tanto, en la otra mitad del mundo, en el hemisferio sur, ocurre justo lo contrario: allí comienza la primavera.

La naturaleza nota muy bien este cambio. Los árboles empiezan a transformar su aspecto. Muchas hojas dejan de ser verdes y se vuelven amarillas, doradas, rojizas o marrones. Después, poco a poco, caen al suelo formando hermosas alfombras de colores. También muchos animales cambian sus costumbres. Algunos emprenden largos viajes hacia lugares más cálidos y otros buscan alimento para afrontar los meses más fríos.

El otoño es una estación tranquila. Después de la actividad y el calor del verano, llega un tiempo más sereno. Los campos terminan de dar muchos de sus frutos y los agricultores recogen las cosechas que han cuidado durante todo el año. Por eso, desde hace siglos, muchas personas han visto esta época como un momento para agradecer lo recibido y valorar el trabajo realizado.

Pero el otoño también nos deja una pequeña enseñanza. Los árboles se desprenden de sus hojas sin resistencia, como si supieran que cada estación tiene su momento. De alguna manera, nos recuerdan que a veces también conviene dejar atrás preocupaciones, enfados o cosas que ya no nos sirven.

Quizá por eso el otoño tiene un encanto especial. Sus colores, sus atardeceres más suaves y el frescor de sus mañanas nos invitan a caminar sin prisas, a disfrutar de los pequeños detalles y a prepararnos para los meses que vendrán. Es una estación de cambios, pero también de calma; un tiempo que nos recuerda que la naturaleza sigue su curso y que cada etapa tiene su propia belleza.

Para mi es una de mis estaciones favoritas…¿por su romanticismo? … ¿por sentimental?…¿por sus dias mas cortos? … ¿por que llegan la lluvia y el fresco?, por…. Ha llegado esta madrugada y en un dia, este primero, totalmente lleno de color y tambien con calor, tal y como se ve en mi primera foto, de esta medio dia en nuestra costa. Feliz primera velada de otoño y, a quienes les guste, como a mi, ¡a disfrutar de él!

«10 pequeños cambios en el estilo de vida que aumentan el tiempo de vida de forma natural»

CARTAS A DULCINEA
Martes, 22 de septiembre

Imagina a un hombre que camina con paso firme a los noventa años, con la mente clara y la piel radiante. No posee una fórmula mágica ni se somete a cirugías costosas; simplemente ha dominado el arte de la constancia. Los secretos de longevidad natural para transformar tu salud mediante diez ajustes diarios que garantizan una vida más larga, equilibrada y llena de energía son accesibles para todos. La verdadera fuente de la juventud no está en un laboratorio, sino en la gestión inteligente de tus hábitos cotidianos. Ver ¿Por qué algunas personas no envejecen tan rápido?

1.Establece una rutina de despertar constante
Tu cuerpo prospera gracias a la previsibilidad y la armonía biológica. Despertar a la misma hora todos los días estabiliza tu energía, mejora la digestión y optimiza la recuperación celular con un esfuerzo mínimo. El desorden horario envejece el organismo mucho más rápido que la presión laboral, por lo que la disciplina al levantarse es una inversión fundamental para tu bienestar. Ver El poder de tu mente

2.Prioriza la luz solar sobre el entorno digital
Exponerse a la luz natural antes de mirar cualquier pantalla reinicia tu reloj interno de forma inmediata. Este simple acto mejora la calidad del sueño profundo, agudiza la concentración mental y estabiliza los niveles de energía durante el día. Tan solo diez minutos al aire libre cada mañana superan en beneficios a la mayoría de los suplementos costosos del mercado.

3.Implementa caminatas breves después de las comidas
Un pequeño paseo tras ingerir alimentos favorece una digestión eficiente y mantiene el equilibrio del azúcar en sangre. Este hábito reduce la inflamación sistémica y protege la salud cardiovascular a largo plazo sin desgastar las articulaciones. Realizado diariamente, este sencillo movimiento añade años de vitalidad en silencio a tu existencia.

4.Reduce el ritmo y disfruta de la alimentación
Comer con prisas somete al sistema digestivo a una tensión innecesaria y provoca fatiga crónica. Al tomarte tu tiempo, mejoras la absorción de nutrientes esenciales y permites una regulación hormonal adecuada. La longevidad favorece a los sistemas orgánicos tranquilos frente a los procesos apresurados que agotan las reservas de vitalidad del cuerpo.

5.Entrena con una intensidad moderada e inteligente
El objetivo del ejercicio debe ser fortalecer tu estructura, no llevarte al agotamiento absoluto. Las sesiones cortas de pesas preservan la masa muscular, aumentan la densidad ósea y refuerzan la confianza personal. El sobre entrenamiento crónico actúa como un acelerador del envejecimiento, por lo que la moderación es la clave del éxito.

6.Protege tu descanso nocturno sin excepciones
El sueño es el taller donde ocurre la reparación profunda de tejidos y la limpieza cerebral. Sin un descanso de calidad, incluso el estilo de vida más saludable termina por desmoronarse inevitablemente. La salud futura se construye siempre la noche anterior, asegurando que el organismo tenga el tiempo necesario para regenerarse por completo.

7.Disminuye la estimulación sensorial constante
El ruido digital y el desplazamiento interminable en redes sociales mantienen tu sistema nervioso en un estado de alerta perjudicial. Los periodos de tranquilidad absoluta restauran la claridad mental y el enfoque necesario para la vida diaria. Los individuos que cultivan la calma interna envejecen de forma notablemente más lenta que aquellos sumergidos en el caos.

8.Mantén una hidratación fluida y permanente
La deshidratación silenciosa afecta negativamente a las articulaciones, la piel y las funciones cognitivas superiores. Es mucho más efectivo tomar pequeños sorbos de agua frecuentemente que grandes cantidades de forma ocasional. Este hábito sencillo genera rendimientos desproporcionados en tu apariencia física y en tu rendimiento intelectual diario.

9.Define un propósito claro para cada jornada
Tener una razón poderosa para levantarse cada mañana fortalece la salud mental y la resiliencia ante la adversidad. Este enfoque psicológico es un pilar maestro de la longevidad, ya que la voluntad de vivir influye directamente en los marcadores biológicos. El sentido de vida proporciona una estructura que sostiene el cuerpo y la mente a través de las décadas.

10.Elimina lo innecesario antes de añadir nuevos hábitos
A veces, ganar años de vida consiste en restar cargas en lugar de sumar complejos sistemas de biohacking. Identificar los malos hábitos, como las noches largas o el exceso de estimulación, permite liberar al cuerpo de fricciones innecesarias. Al aplicar esta planificación vital, generas un espacio de crecimiento donde la salud puede florecer de manera orgánica. Ver Lo que nunca te enseñaron

Y tú, ¿qué opinas? Mi opinión es que no hay soluciones milagrosas, y menso una sola para cada problema, pero que si tenemos en cuenta todas, seguro que vamos a tener beneficios en nuestra vida y posiblemente se alargue… ¿qué cuesta intentarlo?

¡Y, según el calendario astronómico, hoy es el último día del verano!. Esta noche, alrededor de las 2 de la madrugada tiene lugar el equinoccio de otoño, fenómeno astronómico en el que el Sol se alinea exactamente sobre el ecuador terrestre, lo que provoca que el día y la noche tengan una duración prácticamente igual en todo el mundo… ¿lo sabías? Y… ¿eso significa que ya se acaba el calor? ¡por supuesto que no, y el mismo calor que hemos pasado hoy (doy fe de que bastante, que yo he llegado a casa tras mi caminata (hoy por las sombras de las calles de Carchuna), lo he hecho con mi camiseta deportiva totalmente empapada en sudor… y como muchos saben, a final de septiembre se produce el «veranillo de los membrillos», asi es que calor aún nos queda…¡¡¡paciencia!!!…¡¡¡y aire acondicionado!!! Feliz velada del último dia del verano astronómico.

Día Internacional de la Paz

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 21 de septiembre

El Día Internacional de la Paz, celebrado cada 21 de septiembre, representa un compromiso global de las Naciones Unidas para fortalecer los ideales de paz tanto entre las naciones como entre los pueblos de todo el mundo. Esta jornada no se limita a ser una pausa simbólica en los conflictos armados, sino que busca ser un recordatorio de que la paz es un proceso activo que requiere la construcción de sociedades donde todas las personas sientan que pueden desarrollarse y prosperar en igualdad de condiciones.

La verdadera paz va mucho más allá de la simple ausencia de guerra; implica la presencia de justicia, el respeto absoluto a los derechos humanos y la protección del medio ambiente. En la actualidad, este día pone un énfasis especial en cómo las desigualdades económicas y la crisis climática actúan como catalizadores de la violencia, recordándonos que no puede haber estabilidad duradera si no abordamos primero las raíces de la injusticia social y la intolerancia que fracturan nuestras comunidades.

El símbolo más reconocido de esta efeméride es la Campana de la Paz, donada por Japón, que se encuentra en la sede de la ONU en Nueva York y que suena cada año para marcar el inicio de las celebraciones. Este eco metálico es un llamado a la reflexión para que los gobiernos inviertan más recursos en diplomacia, educación y salud en lugar de armamento, promoviendo una cultura de diálogo que permita resolver las diferencias mediante la palabra y el entendimiento mutuo.

A nivel individual, este día nos invita a practicar la no violencia en nuestras interacciones cotidianas y a cultivar la empatía hacia quienes piensan diferente. Celebrar el Día Internacional de la Paz es reconocer que, en un planeta interconectado, el bienestar de una región depende del equilibrio de las demás, y que solo a través de la cooperación solidaria podremos legar a las futuras generaciones un mundo donde la concordia no sea un ideal lejano, sino una realidad cotidiana y tangible.

Y a dos dias del comienzo oficial del otoño, hoy hemos vivido un nuevo y radiante dia de verano como se aprecia en mi segunda foto, de esta misma mañana, en la Urbanización «Perla de Andalucía». Feliz velada de lunes

«Pensar por uno mismo»

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 20 de septiembre
(en el Día Mundial del Librepensamiento)

Cada 20 de septiembre se celebra el Día Mundial del Librepensamiento. Es un día dedicado a algo que parece muy sencillo, pero que tiene una enorme importancia: el derecho de cada persona a pensar por sí misma.
El librepensamiento significa no aceptar una idea solamente porque alguien nos diga que es verdad. Significa escuchar, preguntar, reflexionar y después sacar nuestras propias conclusiones. No se trata de llevar la contraria a todo ni de creer que siempre tenemos razón. Se trata, sencillamente, de tener la libertad de pensar con nuestra propia cabeza.
Esta fecha está relacionada con un hecho ocurrido en Roma en 1870, cuando las tropas de Giuseppe Garibaldi entraron en la ciudad. Aquel acontecimiento puso fin al poder político que durante siglos había tenido el papa sobre una parte de Italia y ayudó a separar la religión de la vida política.

Pero pensar libremente no significa estar en contra de la religión. Una persona puede ser creyente y, al mismo tiempo, pensar libremente. También puede no tener ninguna creencia religiosa y hacerlo. Lo importante es que cada persona pueda elegir sus ideas sin que nadie se las imponga.
Vivimos en un tiempo en el que recibimos continuamente mucha información. La televisión, los periódicos, internet y las redes sociales nos cuentan cada día miles de cosas. Algunas son ciertas y otras pueden ser falsas o estar contadas de una manera interesada.
Por eso es tan importante aprender a detenernos y preguntarnos: ¿será verdad lo que estoy escuchando? No deberíamos creer algo solamente porque lo repiten muchas personas, porque lo diga alguien famoso o porque aparezca muchas veces en internet.

Pensar por uno mismo también significa saber escuchar a quien piensa de manera diferente. No tenemos que estar de acuerdo con todo el mundo, pero sí podemos respetar a quienes tienen otras ideas. Una sociedad en la que nadie puede expresar lo que piensa termina siendo una sociedad pobre y triste.
La libertad de pensamiento necesita también libertad para hablar, preguntar, aprender y equivocarse. Nadie debería tener miedo de hacer una pregunta o de cambiar de opinión cuando descubre que estaba equivocado. Cambiar de opinión no es una debilidad. A veces es una señal de que hemos aprendido algo nuevo.
El librepensamiento nos recuerda, en definitiva, algo muy sencillo: nuestra cabeza también es nuestra. Debemos utilizarla, cuidarla y no dejar que otros piensen siempre por nosotros.

Pensar libremente no significa tener siempre la razón. Significa tener la libertad de buscarla.

Y ya sólo desearte una feliz velada de domingo, del último domingo del verano astronómico, que el meteorológico se acabó el 1 de septiembre…¡aunque no lo parezca!.

«La Casa de Tócame Roque»… el caos que se volvió refrán

CARTAS A DULCINEA
Sábado, 19 de septiembre

En España usamos muchas expresiones curiosas para explicar situaciones de la vida diaria. Una de las más conocidas es decir que un lugar es “la casa de Tócame Roque”. Cuando alguien pronuncia esa frase, todos imaginamos lo mismo: mucho ruido, personas entrando y saliendo, conversaciones cruzadas, discusiones, risas y un desorden que parece no tener fin.

La expresión nació hace muchos años en Madrid. Allí existía una casa muy famosa donde vivían numerosas familias. El edificio era viejo y estaba siempre lleno de movimiento. Los vecinos discutían con frecuencia, los niños jugaban en los patios y nunca faltaban los problemas ni los alborotos. Con el paso del tiempo, aquella casa se hizo tan conocida que su nombre terminó formando parte del habla popular.

Cuenta una vieja historia que el curioso nombre de la casa estaba relacionado con dos hermanos que discutían por una herencia. Entre una discusión y otra surgió la frase que dio origen al nombre. Sea cierta o no la historia, lo que sí sabemos es que aquella vivienda llegó a ser famosa por el continuo jaleo que había en ella.

Hoy seguimos utilizando esta expresión cuando vemos mucho desorden o confusión. Por ejemplo, cuando llegamos a una casa donde los niños corren de un lado para otro, la televisión está encendida, alguien habla por teléfono, otro busca unas llaves que no aparecen y todos hablan al mismo tiempo. Entonces es fácil escuchar: “¡Esto parece la casa de Tócame Roque!”.

También se puede aplicar a otros lugares. Una oficina donde nadie se organiza, una reunión familiar muy animada, un bar lleno de gente o cualquier situación donde parece que cada uno va por su lado puede recibir ese nombre.

Aunque la expresión habla de desorden, no siempre se dice con mala intención. Muchas veces se utiliza con cariño y hasta con una sonrisa. Porque detrás de ese aparente caos suele haber algo muy bonito: una casa llena de vida, de conversación y de compañía.

Es verdad que el orden es importante, pero también lo es la alegría de una familia reunida, las visitas inesperadas o las risas que llenan una habitación. A veces, un poco de jaleo significa simplemente que hay personas compartiendo momentos y disfrutando juntas.

Por eso, la próxima vez que entres en un lugar donde reine el bullicio y parezca imposible poner orden, recuerda esta vieja expresión española. Quizá alguien diga: “Esto es la casa de Tócame Roque”. Y seguramente todos entenderán que allí hay mucho movimiento, mucho ruido y, sobre todo, mucha vida.

Feliz tarde y velada de sábado, ya el último del verano astronómico, que termina el próximo miércoles a las 2 de la madrugada…¡pero que no significa que se acabe el calor! Todavia nos queda el llamado «veranillo de los membrillos» o «verano de San Miguel», ademas de que en nuestra Costa el calor nos acompaña hasta el mes de noviembre habitualmente.

«¡Que si quieres arroz, Catalina!… la frase perfecta para quien no escucha»

CARTAS A DULCINEA
Viernes, 18 de septiembre

En España tenemos muchas frases curiosas que, con pocas palabras, dicen mucho. Una de ellas es: «¡Que si quieres arroz, Catalina!». Seguro que la has oído alguna vez. Se suele decir cuando alguien no hace caso a lo que le estamos diciendo. Le hablas, le explicas algo una y otra vez, pero parece que no escucha. Es como si estuvieras hablando con una pared.

Hay una historia muy conocida sobre el origen de esta expresión. Cuenta la leyenda que, hace muchos siglos, vivía una mujer llamada Catalina a la que le gustaba mucho el arroz. Decían que lo recomendaba para todo. Cuando llegó el final de su vida, las personas que estaban a su alrededor le preguntaban una y otra vez:

—¿Quieres arroz, Catalina?

Pero Catalina ya estaba muy débil y no podía responder. Por mucho que insistían, ella seguía en silencio. Según la leyenda, de ahí nació la famosa frase.

Sin embargo, los expertos creen que esta historia probablemente se inventó después para explicar el dicho. Lo más seguro es que la expresión fuera apareciendo poco a poco en el habla popular hasta convertirse en la frase que conocemos hoy.

Sea cual sea su verdadero origen, lo cierto es que sigue utilizándose mucho. Por ejemplo, cuando le dices varias veces a un niño que recoja sus juguetes y sigue jugando como si nada. O cuando una persona evita responder a una pregunta y cambia de tema. También cuando alguien promete cambiar, pero continúa haciendo exactamente lo mismo de siempre.

Entonces solemos decir con una sonrisa:

—¡Que si quieres arroz, Catalina!

Y todo el mundo entiende lo que significa.

Lo curioso de esta expresión es que mezcla humor y reproche. No es un insulto ni una discusión. Es una forma simpática de decir que la otra persona no escucha, no quiere escuchar o simplemente va a seguir haciendo lo que le parece.

Hoy vivimos rodeados de prisas, móviles, mensajes y distracciones. Muchas veces oímos, pero no escuchamos de verdad. Por eso esta vieja frase sigue teniendo sentido. Nos recuerda que prestar atención a los demás es algo muy importante.

La próxima vez que repitas algo varias veces y no obtengas ninguna respuesta, quizá te salga decir: «¡Que si quieres arroz, Catalina!». Y seguramente más de uno sonreirá, porque todos hemos vivido alguna situación parecida.

Las palabras cambian con el tiempo, pero algunas expresiones populares siguen vivas porque hablan de cosas que nunca cambian. Y una de ellas es esa sensación tan conocida de intentar hacerse entender… y no conseguirlo.

¿Conocías esta expresión? Pues si no la conocías, no olvides el dicho,,,,¡nunca te acuestes sin aprender algo nuevo! Feliz velada de viernes, un viernes en el que han vuelto a aparecer las nubes, pero nubes que no traen agua, son muchas nubes bajas (cúmulos), junto a algunas altas (cirrus, esas formaciones tenues y blanquecinas que cruzan la parte media y superior del cielo en forma de filamentos, estelas o velos deshilachados. Están compuestas por cristales de hielo debido a la gran altitud a la que se forman…. y asi se veían esta mañana, como aparecen en mi primera foto de hoy.

“Melilla: la pequeña ciudad que guarda un gran capítulo de la historia de España”

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 17 de septiembre
MELILLA… o el despertar de mi espíritu militar
(Las raíces y las ramas de mi vida, Prólogo) En el dia nacional de la ciudad española de Melilla.

Curiosamente, por el azar de mis escritos, hoy, dia de la Ciudad de Melilla, me ha tocado comenzar mis jueves dedicados a Melilla, por lo que en primer lugar mi FELICITACION a todos los melillenses, de origen y de corazón (entre lo que me quiero incluir por mi inolvidable año alli sirviendo a nuestra Patria). Y tambien curiosamente es fruto del azar, que sea ahora, precisamente cuando la situación es tan convulsa en la zona por el reciente «asalto marroquí» a Ceuta, por o que quiero en segundo lugar mostrar mi mas total SOLIDARIDAD con este trozo de ESPAÑA en el norte de Africa, tan español como Granada, que fue recuperada de manos musulmanas en 1492… Melilla lo fue sólo cinco años después, en 1497. Y hoy, a modo de prólogo te dejo esta reflexión sobre el origen de Melilla como ciudad plenamente española

«Cuando pensamos en la historia de España, solemos imaginar castillos, reyes, conquistas o grandes ciudades de la península. Sin embargo, hay un lugar situado al otro lado del mar Mediterráneo que lleva más de cinco siglos unido a nuestro país y que guarda una historia tan interesante como poco conocida. Ese lugar es Melilla.

La ciudad se encuentra en la costa norte de África, frente a las costas andaluzas. Su situación la convirtió desde tiempos muy antiguos en un punto importante para el comercio y la comunicación entre distintos pueblos. Fenicios, cartagineses, romanos y árabes dejaron allí su huella a lo largo de los siglos. Por eso, hablar de Melilla es también hablar del encuentro de muchas culturas.

La historia de la Melilla española comenzó en el año 1497. Apenas habían pasado cinco años desde la conquista de Granada, que puso fin al reino nazarí y cerró una larga etapa de la historia de España. En aquellos años, los Reyes Católicos buscaban reforzar la seguridad de las costas y proteger las rutas marítimas del Mediterráneo. Fue entonces cuando una expedición castellana tomó posesión de la ciudad.

Aquel hecho marcó el inicio de una relación que ha llegado hasta nuestros días. Desde entonces, Melilla ha permanecido vinculada a España durante más de quinientos años. Pocas ciudades pueden decir que han vivido tantos acontecimientos históricos manteniendo una conexión tan prolongada con un mismo país.

Durante siglos, la ciudad tuvo que enfrentarse a numerosas dificultades. Su posición estratégica la convirtió en un lugar muy valioso y, al mismo tiempo, muy expuesto. Sus murallas fueron reforzadas una y otra vez para proteger a sus habitantes. Muchas de esas fortificaciones todavía pueden contemplarse hoy y constituyen uno de los mayores tesoros históricos de Melilla.

Con el paso del tiempo, la ciudad fue creciendo y transformándose. Llegaron comerciantes, soldados, funcionarios y familias procedentes de distintos lugares. Poco a poco se convirtió en una comunidad abierta donde convivían personas de orígenes diferentes. Esa mezcla ha sido una de sus características más destacadas.

Melilla es conocida también por ser un ejemplo de convivencia entre culturas y tradiciones. En sus calles conviven personas de distintas creencias religiosas y de diferentes raíces familiares. Esa diversidad forma parte de su identidad y de su riqueza humana. Quien pasea por la ciudad descubre una mezcla de costumbres, sabores y formas de entender la vida que la hacen especial.

La relación entre Melilla y España no se limita a los libros de historia. Forma parte de la vida diaria de miles de ciudadanos que se sienten profundamente unidos tanto a su ciudad como al resto del país. A lo largo de generaciones, los melillenses han contribuido al desarrollo de España en muchos ámbitos, desde la educación y la cultura hasta el deporte y las fuerzas armadas.

Hoy, Melilla es una ciudad moderna que mira al futuro sin olvidar su pasado. Sus murallas, sus edificios históricos y sus plazas recuerdan una historia larga y apasionante. Al mismo tiempo, sus colegios, comercios y barrios muestran una ciudad viva, llena de actividad y esperanza.

Conocer el nacimiento de Melilla y su unión con España es comprender mejor una parte importante de nuestra historia. Es recordar que la historia de un país no se construye solamente en sus grandes capitales, sino también en lugares que, aunque parezcan pequeños en el mapa, han desempeñado un papel fundamental a lo largo de los siglos. Melilla es uno de esos lugares: una pequeña ciudad que conserva en sus piedras, en sus calles y en sus gentes un gran capítulo de la historia de España»

Y mis dos primeras fotos de este primer «jueves Melillense» por supuesto que tenían que ser de Melilla… la primera es de una Melilla actual, y la segunda es de la Melilla que yo viví desde finales de 1972 a finales de 1973, y ante cuyo cartel, situado delante de mi «Compañía de Mar», posaba yo mismo. Feliz velada de jueves melillense y FELIZ DIA DE MELILLA.

“Aquellos arcoíris de la niñez”

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 16 de septiembre

Cuando era niño, en mi pueblo había una frase que los mayores repetían cada vez que aparecía un arcoíris. Decían: “Cuando llueve y hace sol, sale el arco del Señor. Cuando llueve y hace frío, sale el arco del judío”.

A nosotros nos parecía algo completamente normal. Lo escuchábamos desde pequeños y lo repetíamos sin preguntarnos de dónde venía ni qué significaba realmente. Lo importante era que el arcoíris aparecía en el cielo y llenaba de color aquellas tardes después de la lluvia.

El llamado “arco del Señor” era el más admirado. Cuando salía el sol entre las nubes, la gente lo veía como una señal de alegría y de buen tiempo. Era un espectáculo que llamaba la atención de todos y que hacía que miráramos al cielo con asombro.

Sin embargo, el llamado “arco del judío” no se mencionaba de la misma manera. Cuando el día era frío o gris, la expresión sonaba menos amable, como si aquel arcoíris tuviera menos valor o fuera menos bonito. Entonces nadie pensaba mucho en ello. Era simplemente una frase heredada de generaciones anteriores.

Con el paso de los años comprendí que muchas expresiones populares nacen en una época distinta y reflejan las ideas y creencias de aquellos tiempos. Algunas conservan una gran sabiduría, pero otras pueden contener prejuicios que hoy vemos de una forma diferente.

Por eso, cuando recuerdo aquella frase, ya no la veo solo como una curiosidad de mi infancia. También la considero una oportunidad para reflexionar sobre el valor de las palabras y sobre cómo algunas expresiones pueden transmitir ideas que quizá nunca nos habíamos planteado.

Hoy, cuando aparece un arcoíris, no pienso en diferencias ni en comparaciones. Veo simplemente un hermoso fenómeno de la naturaleza que une lluvia y luz para regalarnos uno de los paisajes más bellos que existen. Sus colores nos recuerdan que la belleza está en la variedad y que cada tono tiene su lugar.

Las viejas palabras forman parte de nuestra historia y de nuestros recuerdos. Conocerlas nos ayuda a entender cómo vivían y pensaban quienes nos precedieron. Pero también nos permite mirar el pasado con ojos nuevos y quedarnos con lo mejor de nuestras tradiciones, dejando atrás aquello que ya no encaja con la forma de entender el mundo en nuestros días.

¿Habías oido alguna vez este «dicho» acerca del arco iris? Si es asi, me ha servido para recordártelo y si no, para que la conozcas. Feliz velada de miércoles… con este arco iris de otro dia de septtiembre de otro año (hoy los cielos vuelven a estar azules y nada mas lejos de esperar que un arco iris), y ese atardecer desde La Torre.

La democracia: una tarea de todos, todos los días.

CARTAS A DULCINEA
Martes, 15 de septiembre
(en el día Internacional de la Democracia)

Que la pervivencia de la democracia de un país es cosa «de todos» es para mi algo clarísimo y que no podemos quedarnos pasivos ante las turbulencias que sufre a menudo, mucho mas. Si no salimos al paso y actuamos nosotros, los ciudadanos, ¿quien lo va a hacer, si a esas autoridades les estorba nuestra «libertad»? Supongo que a mi se me tildará por parte de algunos de pesado con tanto insistir cada día en las noticias mas que preocupantes que nos están avisando de que NUESTRA DEMOCRACIA EN ESPAÑA está en peligro… nos recortan cada vez mas las libertades, se nos descalifica y nos quieren hacer ver como normal COSAS QUE NO LO SON… pero a mi no me van a callar…¡y menos por las buenas!

Y antes que una fecha en el calendario, el 15 de septiembre es una ocasión para recordar algo muy importante: que la democracia necesita el esfuerzo y la participación de todos. Por eso, las Naciones Unidas declararon este día como el Día Internacional de la Democracia, una jornada para reflexionar sobre la libertad, los derechos de las personas y la forma en que elegimos a quienes nos gobiernan.

Muchas veces pensamos que la democracia consiste únicamente en votar cada cierto tiempo, pero es mucho más que eso. Una verdadera democracia existe cuando las personas pueden expresar sus opiniones libremente, cuando se respetan sus derechos y cuando las leyes son iguales para todos. También significa que los gobernantes deben escuchar a los ciudadanos y responder por sus decisiones.

Este día nos recuerda que la libertad no está garantizada para siempre. Hay situaciones que pueden debilitar la convivencia y la confianza entre las personas, como las noticias falsas, los enfrentamientos constantes o la falta de respeto hacia quienes piensan de manera diferente. Por eso es tan importante mantener el diálogo, escuchar otras opiniones y defender siempre la verdad y la convivencia pacífica.

La democracia también necesita que todos tengan la oportunidad de participar. Los jóvenes, las personas mayores y quienes durante mucho tiempo no tuvieron voz deben sentirse parte de las decisiones que afectan a la sociedad. Hoy, gracias a las nuevas tecnologías, existen más formas de expresar opiniones, compartir ideas y colaborar en la búsqueda de soluciones para los problemas comunes.

Pero la democracia es como un jardín: si no se cuida, acaba deteriorándose. Necesita respeto, educación, responsabilidad y compromiso. No basta con exigir derechos; también es importante cumplir con nuestros deberes como ciudadanos, respetar las normas y tratar a los demás con consideración, aunque no pensemos igual.

El Día Internacional de la Democracia nos invita a mirar a nuestro alrededor y preguntarnos qué podemos hacer para mejorar la sociedad en la que vivimos. A veces basta con algo tan sencillo como escuchar, dialogar, participar o respetar a quien tiene una opinión distinta. Porque una sociedad libre y justa no se construye solo desde los gobiernos, sino también desde los pequeños gestos de cada día.

Feliz velada de martes, de este día Internacional de la Democracia y celebrémoslo como mejor se merece, DEFENDIENDOLA, no callando ni mirando a otro lado… eso, para mi, es de COBARDES o, cuando menos, de INSENSIBLES e IRRESPONSABLES.