CARTAS A DULCINEA
Jueves, 5 de marzo de 2026
(Las raíces y las ramas de mi vida… Motril, parte cuarta)

El Siglo XVII y la consolidación urbana… Pese a la amenaza constante de la piratería y las epidemias, el siglo XVII fue una época de expansión para Motril. La población creció de los 4.300 habitantes a principios de siglo hasta los 8.000 hacia 1650, consolidando su posición como el municipio más importante de la costa granadina.
La Concesión del título de Ciudad… Un momento político fundamental ocurrió en 1657, cuando el rey Felipe IV concedió a Motril el título de Ciudad. Este nombramiento no era meramente honorífico; representaba la autonomía administrativa definitiva respecto a la ciudad de Granada y el reconocimiento de su peso económico derivado de la industria del azúcar. La producción azucarera de esta época atraía anualmente a miles de trabajadores temporeros para la «zafra» (cosecha) y la molienda, generando una actividad febril que dinamizaba el comercio marítimo.
Las epidemias y la Ermita de San Antonio… El crecimiento no estuvo libre de tragedias. Como muchas ciudades portuarias, Motril fue vulnerable a las pestes que asolaban el Mediterráneo. La epidemia más grave del siglo diezmó la población, llevándose consigo entre 1.500 y 2.000 vidas. En respuesta a este desastre, los motrileños levantaron la ermita de San Antonio en la zona norte de la villa, en el camino hacia Granada, como un exvoto, como una ofrenda para pedir protección divina contra futuras plagas.
El Siglo XVIII: La Ilustración y el primer ocaso del Azúcar… El inicio del siglo XVIII trajo consigo un cambio de dinastía en España y nuevos reconocimientos para Motril. Felipe V, el primer Borbón, otorgó a la ciudad el título de «Muy Noble y Leal» en agradecimiento por su apoyo durante la Guerra de Sucesión.
La Real Sociedad Económica de Amigos del País. Bajo el espíritu de la Ilustración, Carlos III fomentó la creación de instituciones destinadas a modernizar la economía nacional. En 1786 se fundó la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Motril. Esta institución jugó un papel crucial en el análisis de los problemas que empezaban a aquejar al cultivo de la caña: el agotamiento de los suelos por el monocultivo, la falta de leña para alimentar las calderas de los ingenios y la creciente competencia del azúcar producido en las colonias americanas con mano de obra esclava.
El Colapso de la Industria Preindustrial… Hacia 1800, la que antes fuese la floreciente industria del azúcar de caña en Motril se encontraba al borde de la desaparición. Las heladas excepcionales de finales del siglo XVIII, sumadas a la «degeneración» genética de la planta cultivada durante siglos, provocaron que muchos propietarios abandonaran la caña en favor del algodón y el arroz. Este periodo de transición económica puso a prueba la resiliencia de la burguesía local, que pronto encontraría en la Revolución Industrial la clave para su renacimiento.
¡Ya, seguimos el jueves próximo dando un breve esbozo de los siglos XIX y XX …¿si?
Y, como es habitual los jueves, mi primera foto es una alegoría sobre Motril, compuesta sobre una de mis fotos, de la Iglesia del Cerro entre dos troncos de palmera. Mi segunda foto es de esta misma mañana, una mañana fría en la que la nieve se ha asomado a la Costa Tropical desde la Sierra de Lújar…¡y vaya cómo se notaba! El cielo desconcertaba… mirando a levante cielos muy grises pero mirando a poniente, casi despejados… mi foto está tomada mirando hacia el horizonte del mar de Alborán. Feliz velada de jueves.




















