CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 26 de agosto

Se cuenta que un temido pirata, conocido por su crueldad y por la inmensa fortuna que había acumulado saqueando barcos y pueblos, desembarcó con una pequeña pero audaz partida cerca de la ensenada de Torrenueva. Su objetivo era un depósito de grano y provisiones del interior.
La historia se sitúa a mediados del siglo XVII (alrededor de 1645), cuando la costa de Granada estaba continuamente asolada por los piratas berberiscos que venían del norte de África en busca de botín y cautivos. La torre de Torrenueva, por entonces una defensa crucial, estaba siempre alerta.
El pirata y sus hombres lograron saquear algunas alquerías cercanas, acumulando un tesoro de plata, joyas y mercancías. Sin embargo, antes de que pudieran reembarcar, fueron sorprendidos por una compañía de Tercios Viejos del Reino de Granada, al mando del valiente Capitán Amezcua.
Se desató una feroz batalla en la playa y en los alrededores de la torre. Viéndose acorralado y superado, el pirata decidió que, antes de que su preciado botín cayera en manos cristianas, lo escondería.
Rápidamente, él y sus hombres cavaron una fosa en algún lugar de la playa o en las cuevas cercanas, ocultando el grueso del tesoro. Se dice que el pirata, con rabia, lanzó una terrible maldición sobre el cofre:
«Que este oro solo pueda ser desenterrado por la misma sangre que lo enterró, o que traiga la desgracia y la muerte a quien lo toque con codicia.»
El pirata logró escabullirse con unos pocos hombres hacia el interior, mientras el Capitán Amezcua y sus tropas aseguraban la playa.
El Capitán Amezcua rastreó la zona durante días. Encontró algunas piezas de oro perdidas, pero nunca el cofre principal. Los lugareños, sabedores de la maldición del pirata, temían que el tesoro siguiera escondido, y a pesar de que el Capitán Amezcua y sus sucesores lo buscaron intensamente, nunca apareció.
La leyenda del «Tesoro del Pirata Berberisco» de Torrenueva perduró. Se dice que en las noches de fuerte temporal, cuando la arena de la playa es removida por las olas y el mar ruge, se puede ver la sombra fantasmal del pirata y sus hombres cavando desesperadamente en la orilla, intentando reclamar lo que es suyo.
Quien se atreve a buscar el tesoro hoy en día, corre el riesgo de ser atrapado por la maldición, sufriendo mala suerte o encontrando obstáculos insuperables, pues el espíritu del pirata sigue velando su botín bajo las arenas de Torrenueva.
Feliz tarde y velada de miércoles, otro día muy azul y un poquito mas fresquito tambien que en los últimos dias de calores… dice un refrán que escuchaba en mi pueblo que «en agosto, frio en rostro»… aunque yo ya se por experiencia que en estas tierras de la Costa Tropical, la temperatura cálida permanece hasta octubre e incluso noviembre, pero bueno las noches ya paren ser menos agobiantes… la pasada en tono a los 22º y hace una semana estábamos en los 27º.




















