CARTAS A DULCINEA
Viernes, 11 de septiembre

En España existe una expresión muy antigua que todavía se escucha de vez en cuando (cada vez menos): “tener buenas aldabas”. Cuando se dice de alguien que tiene buenas aldabas, lo que se quiere decir es que cuenta con personas que le ayudan, le apoyan o le abren puertas cuando lo necesita.
Hace muchos años, las casas importantes solían tener en sus puertas unas aldabas grandes y bonitas. La aldaba era la pieza de metal que servía para llamar golpeando la puerta. Cuanto más grande y elegante era, más rica o influyente parecía la familia que vivía dentro. Por eso nació la idea de relacionar las aldabas con el poder y la importancia.
Con el paso del tiempo, la expresión dejó de referirse a las puertas y empezó a aplicarse a las personas. Así, tener buenas aldabas pasó a significar tener amigos, conocidos o familiares capaces de echar una mano cuando surge algún problema o cuando hace falta conseguir algo.
Todavía hoy usamos esta expresión. Por ejemplo, cuando alguien encuentra un buen trabajo gracias a una recomendación. También cuando un trámite se resuelve mucho más rápido de lo normal o cuando una persona consigue ayuda de alguien bien situado. En esos casos es frecuente escuchar: “Ese tiene buenas aldabas”.
Sin embargo, la frase también tiene una segunda lectura. Muchas veces se utiliza con un poco de ironía, como dando a entender que una persona ha llegado lejos más por sus contactos que por su esfuerzo. Y es que no siempre basta con conocer a la gente adecuada. Las ayudas pueden abrir una puerta, pero después cada uno tiene que demostrar lo que vale.
La realidad es que las relaciones humanas siempre han sido importantes. Todos necesitamos alguna vez el consejo de un amigo, el apoyo de un familiar o la ayuda de alguien que nos aprecia. Eso no tiene nada de malo. Lo importante es no olvidar que los favores y los contactos pueden facilitar el camino, pero no sustituyen al trabajo, la honradez y la constancia.
Hoy las aldabas ya no suelen estar en las puertas de las casas modernas, pero la expresión sigue viva. Las antiguas aldabas de hierro se han convertido en una llamada de teléfono, un mensaje de WhatsApp o una amistad cultivada durante muchos años.
Por eso, cuando oigas decir que alguien tiene buenas aldabas, ya sabrás lo que significa. No se habla de puertas ni de llamadores de metal. Se habla de algo mucho más humano: de las personas que están dispuestas a responder cuando llamamos a su puerta.
Y ayer daba comienzo el nuevo curso escolar… cambian los tiempos y cambian las formas, imagino que con deseos de motivar mas a los alumnos y aquí te dejo una composición con dos comienzos de curso, el de ayer (hice la foto antes de que hubiese niños), con viñetas en un panel, con globos, y con cortina y alfombra roja (que la vi pero que no se ve porque está tras la cortina); la foto de la derecha es del comienzo de curso de 2009, hace ya 17 años… eran otros tiempos y posiblemente hacia falta motivar menos, pero el entusiasmo con el que entraban nuestros alumnos al colegio es evidente en la foto…¡corriendo, con ganas de empezar!, Feliz velada de viernes y feliz nuevo curso a todos los que lo comenzaron ayer durante dos horas y hoy ya de jornada completa y un abrazo fuerte para esos otros alumnos que comenzaban el curso un 15 de septiembre de 2009…¡hace ya 17 años, pero no les olvido ni les olvidaré jamás!…Lucía, Nerea, Alvaro, Darío, Antonio…. y tantos y tantos de ese curso y de otros muchos a quienes llevo en mis mejores recuerdos y que siempre serán mi alegría.
Por cierto, que ayer, mientras caminaba, me crucé con una pareja de jóvenes y nada mas pasar, se vuelve el chico y me pregunta que si yo habia sido maestro en Carchuna…. me sorprendió porque no me sonaba su cara…¡y es que no lo veía desde que dejó la escuela hace ya muchísimos años!…Jose Vicente Clemente… me dio mi pequeña gran alegría porque te aseguro que, para mi, la mejor recompensa que puede tener un maestro es el recuerdo de sus alumnos…¡eso nadie te lo puede quitar y vale un montón! y ayer ese detalle de llamarme la atención de Jose Vicente me hizo feliz el dia. GRACIAS DE CORAZÓN. Y es que para el maestro estos son los pequeños momentos que te cambian el dia y la vida.




















