CARTAS A DULCINEA
Martes, 14 de Julio de 2026
(una reflexión sobre la educación)

La leyenda titulada «Algo no anda bien» (a veces conocida como «La escuela de los animales») es una de las fábulas modernas más potentes para cuestionar los sistemas educativos rígidos. Se atribuye frecuentemente al Dr. George Reavis.
Hace mucho tiempo, los animales decidieron que debían hacer algo heroico para solucionar los problemas del «nuevo mundo», así que organizaron una escuela. Adoptaron un currículo de actividades que consistía en: correr, trepar, nadar y volar. Para facilitar la administración, todos los animales cursaban todas las materias.
El pato era excelente en natación; de hecho, mejor que su instructor. Pero obtenía notas apenas suficientes en vuelo y era pésimo en carrera. Como era tan lento corriendo, tenía que quedarse después de clase y abandonar la natación para practicar la carrera. Esto continuó hasta que sus patas terminaron tan lastimadas que pasó a ser solo promedio en natación. Pero en la escuela, el promedio era aceptable, así que a nadie le preocupó… excepto al pato.
El conejo empezó a la cabeza de la clase en carrera, pero tuvo un colapso nervioso debido al inmenso trabajo de recuperación que tenía que hacer en natación, una materia que detestaba y que simplemente no le salía.
La ardilla era una excelente trepadora, pero se frustró muchísimo en la clase de vuelo, porque su maestro la obligaba a despegar desde el suelo hacia arriba, en lugar de permitirle saltar desde la copa del árbol. Desarrolló calambres por el exceso de esfuerzo y acabó sacando bajas notas en trepa y carrera.
El águila era un «estudiante problema» y fue severamente disciplinada. En las clases de trepar, llegaba a la cima del árbol antes que nadie, pero insistía en usar su propio método para llegar allí, ignorando las reglas del profesor.
Y yo te pegunto…. ¿Qué es lo que «no anda bien»? Imagino que ya has sacado tus propias conclusiones. Yo, que he sido, soy y seguiré siendo «maestro» lo tengo clarísimo…la leyenda de esta noche hace una crítica muy clara a la costumbre de tratar a todas las personas de la misma manera, como si todos tuviéramos las mismas capacidades y debiéramos aprender exactamente lo mismo.
La historia nos enseña que intentar que todos sean buenos en todo puede acabar consiguiendo justo lo contrario: que nadie llegue a destacar en aquello para lo que tiene un talento especial. Muchas veces se dedica más esfuerzo a corregir las debilidades que a desarrollar las cualidades que cada persona posee.
También nos recuerda que obligar a alguien a hacer aquello para lo que no está preparado puede hacerle sentir incapaz o fracasado. Un pato puede sentirse inútil si se le exige correr como un conejo, olvidando que su verdadera habilidad está en nadar. Cuando esto ocurre, la confianza en uno mismo y las ganas de aprender pueden verse seriamente afectadas.
La leyenda también destaca la importancia de la diversidad. En la naturaleza, cada animal aporta algo diferente y valioso. El águila vuela, el conejo corre y el pato nada. Precisamente esa variedad es lo que enriquece al grupo. Si todos fueran iguales y hicieran las mismas cosas, se perdería gran parte de esa riqueza.
Una conocida reflexión resume muy bien esta idea: «Si juzgas a un pez por su capacidad para trepar a un árbol, pasará toda su vida creyendo que no sirve para nada».
A lo que en el fondo esta historia nos invita es a preguntarnos si estamos educando a las personas para que encajen en un mismo molde o para ayudarles a descubrir y desarrollar aquello que las hace únicas.
Feliz velada de martes, con mis dos fotos de cada dia, la segunda de esta misma mañana en Carchuna, en ese contraluz y la primera de otro contraluz al amanecer en Calahonda, a los que estamos tan acostumbrados de disfrutar.




















