CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 30 de septiembre de 2026
(en el Día Internacional de la Comunicación Interna)

«Querida Dulcinea:
Hay días dedicados a muchas cosas: a los libros, a las flores, a los abuelos, a la música. Y existe también un día que nos invita a recordar algo tan sencillo como importante: la necesidad de comunicarnos… de hablar y, sobre todo, de escuchar.
Vivimos rodeados de palabras, pero no siempre nos entendemos. A veces pasamos horas junto a las personas que queremos sin decirles aquello que realmente sentimos. Compartimos la mesa, el sofá o el camino de cada día, pero dejamos para mañana una conversación que quizá habría hecho mucho bien hoy.
Con los años aprendemos que muchas tristezas nacen de silencios demasiado largos; no porque falte cariño, sino porque las palabras se quedan guardadas; pensamos que los demás ya saben que los queremos, que agradecemos su ayuda o que valoramos su compañía y, sin embargo, escucharlo sigue siendo necesario.
¿Recuerdas aquellas noches de la infancia en las que la familia se reunía alrededor de la mesa?. No había teléfonos, ni prisas, ni pantallas que reclamaran atención. Había conversación. Los mayores contaban historias, los niños escuchábamos y, entre una palabra y otra, se iba tejiendo algo invisible que mantenía unida a la familia.
Hoy todo parece ir más deprisa. Nos enviamos mensajes en segundos, pero a veces tardamos meses en decir lo verdaderamente importante. Nos comunicamos más que nunca, pero no siempre nos escuchamos mejor.
Quizá por eso este día tiene sentido también fuera de las oficinas y de los lugares de trabajo. Nos recuerda que la buena comunicación empieza en casa, con una pregunta sincera, con una escucha paciente o con una frase tan sencilla como: «¿Cómo estás de verdad?».
También entre amigos conviene abrir de vez en cuando las ventanas del corazón. Decir gracias. Pedir perdón si hace falta. Reconocer que alguien nos ayudó cuando más lo necesitábamos. Son palabras pequeñas, pero tienen una fuerza enorme. Son capaces de curar heridas que el tiempo por sí solo no consigue cerrar.
La vida es demasiado breve para dar por supuesto el cariño. A veces esperamos grandes ocasiones para expresar nuestros sentimientos, cuando quizá bastaría una llamada, una conversación tranquila o un abrazo acompañado de unas pocas palabras sinceras.
Por eso, querida Dulcinea, cuando llega este día, no pensemos en reuniones ni en discursos. Pensemos en las personas que forman nuestro pequeño mundo. En quienes se sientan a nuestra mesa, caminan a nuestro lado o aparecen cada vez que los necesitamos.
Y si hay algo bueno que decirles, digámoslo hoy. Porque las palabras guardadas se marchitan. Pero las palabras compartidas tienen la extraña y hermosa capacidad de quedarse para siempre en la memoria de quienes las reciben. ¡Es el momento de recuperar la comunicación, la cercanía, sobre todo con quienes mas cerca tenemos de nosotros. Yo sé que es un poco difícil con las tecnologías actuales, pero… ¿crees que valdría la pena intentarlo? Y no olvidemos que quizá la mejor comunicación no sea la que más habla, sino la que más corazón deja en cada palabra.»
Se nos ha ido el mes pero nos quedamos con el calor aunque los cielos están muy cambiantes; hoy amanecíamos con ellos casi despejados, a todo color y a medida que ha ido avanzando el dia se han ido cubriendo, a ratos mas intensamente y en otros filtrando un poco de sol que deseaba aparecer. Feliz velada de miércoles, y despidiendo a septiembre.




















