«Ceuta, Melilla, España y Marruecos» o…¿Por qué podemos afirmar tajantemente que Ceuta y Melilla son ESPAÑOLAS?

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 3 de agosto


Yo creo que es hora, dadas las circunstancias que estamos viviendo en nuestra QUERIDA ESPAÑA y de la cantidad de incógnitas que NADIE nos despeja y para contrarrestar los BULOS que puedan lanzarse, sobre todo por parte del Gobierno del sátrapa Sánchez, com o digo, creo que es hora de hablar de esta parte tan importante de nuestra ESPAÑA, las ciudades autónomas de CEUTA y MELILLA. Y me considero con autoridad para hacerlo, sobre todo porque mis estudios universitarios fueron de Geografia e HISTORIA y creo saber mas de ello que los que n os gobiernan y lanzan proclamas a bombo y platillo…¡muchas veces, casi todas, desinformando! ¡intentando entontecernos y tomándonos por ilusos. Y, además, conozco bien Melilla, es verdad que la de los años 70 del siglo XX, ya que viví allí un año de mi vida, desde el verano de 1973 al verano9 de 1974, aunque de eso hablaré a fondo cuando termine mis capítulos de mi vida ligados a YUNQUERA. ¡Pero es que me enardece cuando oigo a los que defienden al rey de Marruecos en sus aspiraciones de ROBARNOSLAS, y digo bien, porque no es recuperar nada porque nunca han sido suyas, pero de eso habla mi carta de hoy de la que espero que te fíes, porque yo jamás lanzaría ni propagarÍa una MENTIRA …eso se lo dejo al GOBIERNO. ¿Empezamos?

Ceuta y Melilla son dos ciudades españolas muy especiales que se encuentran en el norte de África. Aunque están rodeadas por el territorio de Marruecos y por el mar Mediterráneo, forman parte de España desde hace muchísimos siglos. Por eso, las personas que nacen y viven allí son españolas, tienen nuestros mismos documentos, cumplen nuestras mismas leyes y tambien utilizan el euro como moneda. (lo que no pasa en Gibraltar)

Estas dos ciudades son muy importantes porque funcionan como un puente de unión entre dos continentes: Europa y África. En sus calles conviven desde hace mucho tiempo familias de diferentes culturas y religiones, como cristianos, musulmanes, judíos e hindúes ( y de esa convivencia pacífica puedo dar fe). Todo el mundo vive junto de forma tranquila, compartiendo sus costumbres, sus fiestas y sus comidas tradicionales, lo que hace que ambas ciudades tengan una vida única y muy colorida.

Al estar pegadas a Marruecos, la relación con este país vecino es constante en el día a día. A través de la frontera pasa mucha gente de un lado a otro para trabajar, comprar cosas, hacer negocios o visitar a sus familiares. Por este motivo, lo que ocurre a un lado de la valla fronteriza influye rápidamente en el otro lado.

El tema de las fronteras genera a veces algunas tensiones o desacuerdos entre los gobiernos de España y Marruecos. Sin embargo, para la vida de las personas de a pie, la colaboración y el entendimiento entre ambos países resultan completamente necesarios. Cuando los gobiernos se llevan bien y cooperan, el comercio funciona mejor, las carreteras y puertos están más tranquilos y los vecinos de toda la zona pueden vivir con mayor seguridad y bienestar.

Ambas ciudades pasaron a formar parte de la Corona española mucho antes de la formación de los Estados modernos actuales:

  • Melilla (desde 1497; recordemos que Granada lo hizo en 1492 y Navarra en 1512): Melilla se incorporó a la Corona de Castilla el 17 de septiembre de 1497, cuando una expedición capitaneada por Pedro de Estopiñán tomó la plaza, que se encontraba prácticamente abandonada tras los conflictos locales de la época.
  • Ceuta (desde 1580 / 1668): Fue conquistada inicialmente por el Reino de Portugal en 1415. En 1580, tras la unión dinástica entre España y Portugal bajo Felipe II, Ceuta pasó a formar parte de la Monarquía Hispánica. Tras la separación de ambos reinos, los propios habitantes de Ceuta decidieron mantenerse fieles a España, quedando ratificado oficialmente su traspaso por el Tratado de Lisboa de 1668.

Ceuta y Melilla jamás han pertenecido al Estado soberano de Marruecos. La razón principal reside en un hecho cronológico claro: ambas ciudades pasaron a formar parte de la Corona española mucho antes de que el país vecino se constituyera como un Estado soberano e independiente. En concreto, Melilla quedó incorporada a la Corona de Castilla en el año 1497, mientras que Ceuta pasó a la Monarquía Hispánica en 1580 tras la unión dinástica con Portugal, quedando su pertenencia a España ratificada de forma definitiva en el Tratado de Lisboa de 1668. Por el contrario, el Estado moderno de Marruecos nació oficialmente en 1956 tras el fin de los protectorados francés y español, por lo que las dos ciudades llevaban ya más de cuatro siglos integradas en España cuando se constituyó el país actual.

Si se analiza la época medieval y antigua, tampoco existían los Estados-nación tal y como los entendemos hoy. Durante esos siglos, el territorio del norte de África experimentó constantes cambios de dominio político entre imperios, califatos y dinastías regionales. De este modo, antes de la llegada de castellanos y portugueses, Ceuta y Melilla estuvieron bajo el control del Imperio romano, del Imperio bizantino y, más adelante, del Califato de Córdoba, además de ser gobernadas por diversas dinastías beréberes y emiratos locales. Aunque algunas de esas familias dominantes tuvieron su sede en ciudades pertenecientes a la geografía marroquí, como Fez o Marrakech, no constituían el Estado soberano marroquí.

Esta trayectoria explica las diferentes posturas que existen en la actualidad. Desde su independencia en 1956, Marruecos reclama la soberanía sobre ambas plazas argumentando proximidad geográfica y vínculos con el antiguo Sultanato Cherifiano (El Cherifiano o jerifiano es el nombre que recibió al actual Reino de Marruecos hasta 1957 entre los siglos XVI y XX, bajo los regímenes de las dinastías de los Saadíes y luego de los alauíes (que todavía gobierna hoy), que reivindican un origen jerifiano (en el sentido de descendientes del profeta Mahoma). En cambio, la postura de España y del derecho internacional se apoya en la continuidad histórica ininterrumpida de la soberanía española sobre ambas ciudades desde hace más de quinientos años. De hecho, cuando se estableció el Protectorado español en el norte de África a principios del siglo XX, Ceuta y Melilla no formaron parte de él porque ya eran territorio nacional de pleno derecho, razón por la que tampoco fueron objeto de traspaso cuando Marruecos logró su independencia.

En resumen, Ceuta y Melilla son pedacitos de España en la costa africana. Son lugares de encuentro donde la historia, la mezcla de culturas y la vecindad con Marruecos demuestran lo valioso que es aprender a vivir juntos y respetarse todos los días.

Lo que no logro comprender es … ¿Por qué Sánchez y su Gobierno exoneran totalmente, a Mohamed VI, rey de Marruecos, de todo lo que sucedió escasos dias atrás, cuando hemos visto en TV que hasta la policia marroquí abría las puertas de su parte de la verja para que entrasen sin dificultad los joven inmigrantes ilegales, mas de 60.000? ¿Qué sabrá el rey de Marruecos de Sánchez para que actúen asi? ¿Qué esconden?
Feliz tarde y velada de este lunes, ya 3 de agosto, hoy con estas dos fotos que, sin mas remedio tenían que tener que ver algo con Ceuta o Melilla y como yo donde he vivido es en Melilla, las he elegido de Melilla… y en una de ellas hasta está el marinero que fue y conocí.

El noble y el granjero

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 2 de agosto

Su nombre era Fleming, y era un granjero escocés pobre. Un día, mientras intentaba ganarse la vida para su familia, oyó un lamento pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano. Dejó caer sus herramientas y corrió al pantano. Allí, entró hasta la cintura en el estiércol húmedo negro. Se trataba de un muchacho aterrado, gritando y esforzándose por liberarse. El granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría ser una lenta y espantosa muerte. Al día siguiente, llegó un carruaje elegante a la granja. Un noble elegantemente vestido salió y se le presentó como el padre del muchacho que el granjero Fleming había ayudado.

-«Yo le quiero recompensarle», dijo el noble. «Usted salvó la vida de mi hijo.»
-«No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice,» contestó el granjero escocés . En ese momento, el hijo del granjero vino a la puerta de la familia de la cabaña. «¿Es su hijo?» el noble preguntó.
-«Sí,» el granjero contestó orgullosamente.

  • «Le propongo un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el mismo nivel de educación que mi hijo disfrutará. Si el muchacho se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta convertirse en el hombre del que nosotros dos estaremos orgullosos».

Y el granjero aceptó. El hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas y con el tiempo, se graduó en la Escuela Médica del St. Mary’s Hospital en Londres, y siguió hasta darse a conocer en el mundo como el renombrado Dr. Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.
Años después, el hijo del mismo noble que fue salvado del pantano estaba enfermo de pulmonía. ¿Qué salvó su vida esta vez? La penicilina.

¿El nombre del noble? Sir Randolph Churchill.
¿El nombre de su hijo? Sir Winston Churchill.

Alguien dijo una vez:
Lo que va, regresa.
Trabaja como si no necesitaras el dinero.
Ama como si nunca hubieses sido herido.

Baila como si nadie estuviera mirando.
Canta como si nadie escuchara.
Vive como si fuera el Cielo en la Tierra.

Nada pasará si no lo haces. Pero si lo haces, alguien sonreirá gracias a ti.
Haz el bien y no mires a quién.
(Web católico de Javier)

O… «haz bien y no mires a quien», que dice el refrán popular. ¿Conocías esta historia real, con nombres reales? ¿Conocías a Fleming? ¿Y a Churchill? ¡Quien se lo iba a decir, ¿verdad? Pero mira qué caprichosa es la vida. Feliz dia de Nuestra Señora de los Angeles, mi felicitacion para todas las que llevan su nombre y feliz velada de domingo.

«El Laberinto de la Palabra…el arte de perderse por los Cerros de Úbeda»

CARTAS A DULCINEA
Sábado, 1 de agosto de 2026

Cuando alguien pierde el hilo de una conversación o empieza a hablar de cosas que no tienen mucho que ver con el tema principal, solemos decir que se ha ido por los cerros de Úbeda. Es una expresión muy conocida en España y se utiliza para referirse a esas personas que, en lugar de responder directamente a una pregunta o seguir el asunto que se está tratando, empiezan a dar rodeos y terminan hablando de algo completamente distinto.

El origen de esta frase se encuentra en una antigua leyenda relacionada con la época de la Reconquista. Cuenta la historia que un capitán desapareció justo antes de una batalla importante y, cuando le pidieron explicaciones, dijo que se había perdido por los cerros que rodean la localidad jienense de Úbeda. Desde entonces, la expresión quedó para señalar a quienes buscan una excusa, cambian de tema o evitan responder de manera clara.

Sin embargo, irse por los cerros de Úbeda no siempre tiene un significado negativo. Muchas veces ocurre de forma natural. Una conversación puede empezar hablando del tiempo, pasar después a los recuerdos de la infancia, seguir con las fiestas del pueblo y terminar hablando de viajes o de antiguas amistades. La mente humana funciona así en muchas ocasiones, enlazando unas ideas con otras sin seguir un camino recto.

Hay personas que tienen una gran facilidad para contar historias y, mientras hablan, recuerdan anécdotas, detalles y situaciones que les llevan a apartarse del tema principal. A veces quienes les escuchan pueden impacientarse porque esperan una respuesta rápida y concreta. Sin embargo, otras veces esos rodeos hacen la conversación más entretenida, más humana y mucho más rica. Gracias a ellos aparecen recuerdos, experiencias y pequeños relatos que de otro modo nunca habrían salido a la luz.

También es verdad que algunas personas utilizan esta forma de hablar para evitar preguntas incómodas. Cuando alguien no quiere dar una respuesta clara, puede empezar a hablar de otros asuntos, añadir explicaciones innecesarias y alargar la conversación hasta que el tema inicial quede olvidado. En esos casos, la expresión encaja perfectamente, porque parece que la persona ha emprendido un largo viaje por caminos secundarios para no llegar nunca al destino.

En nuestros días vivimos rodeados de mensajes breves, respuestas rápidas y conversaciones cada vez más cortas. Por eso, detenerse a contar una historia, recordar una anécdota o dejar que la conversación tome caminos inesperados puede tener incluso cierto encanto. No todo tiene que ser inmediato ni directo. A veces los mejores momentos surgen precisamente cuando una charla se desvía y nos lleva a lugares que no esperábamos visitar.

Claro que también conviene mantener un equilibrio. Si una persona se aleja demasiado del tema, quienes la escuchan pueden acabar confundidos y preguntándose qué relación tiene todo aquello con la conversación inicial. El secreto está en saber desviarse un poco sin perder por completo el rumbo. Un pequeño rodeo puede hacer la charla más agradable, pero un rodeo interminable puede hacer que nadie recuerde de qué se estaba hablando al principio.

Lo cierto es que todos, en algún momento de nuestra vida, nos hemos ido por los cerros de Úbeda. Todos hemos empezado contando una cosa y hemos terminado hablando de otra muy distinta. Es algo natural y forma parte de nuestra manera de pensar y de comunicarnos. Quizá por eso esta expresión ha sobrevivido durante siglos, porque refleja una costumbre muy humana: dejar que la imaginación, los recuerdos y las palabras nos lleven por caminos inesperados antes de regresar, finalmente, al punto de partida.

¡Pero como yo no me quiero perder por los Cerros de Úbeda, ya sólo te deseo una feliz tarde y velada de sábado, un primero de agosto que ha vuelto a amanecernos con mucha calima y nieblas! ¡Feliz inicio del mes mas caluroso del año…AGOSTO.

«Ser como el maestro Ciruela»

CARTAS A DULCINEA
Viernes, 31 de Julio de 2026

“Ser como el maestro Ciruela” es una expresión muy conocida que se usa para hablar de las personas que presumen de saber mucho sobre algo cuando, en realidad, saben muy poco o no saben nada. El refrán completo dice: “El maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela”. Con pocas palabras describe a alguien que se cree capaz de enseñar a los demás sin tener los conocimientos necesarios.

La imagen que crea este refrán es muy curiosa. Imaginemos a una persona que ni siquiera sabe leer, pero que abre una escuela y se pone a dar lecciones. Lo importante para él no es saber, sino aparentar que sabe. Por eso este dicho sigue teniendo tanta fuerza hoy en día, porque refleja una actitud que todavía vemos con frecuencia.

Todos conocemos casos parecidos. Está quien habla de economía como si fuera un experto y no sabe organizar sus propias cuentas. También quien da consejos sobre cualquier tema en internet sin tener experiencia ni formación. O quien quiere imponer sus ideas porque cree que siempre tiene razón, aunque nunca se haya preocupado por aprender más. Son personas que hablan con mucha seguridad, pero con pocos conocimientos.

El refrán nos recuerda que el problema no es no saber. Nadie nace sabiendo. Lo verdaderamente malo es creer que ya se sabe todo y negarse a aprender. Quien actúa como el maestro Ciruela no pregunta, no escucha y no reconoce sus errores. Simplemente habla y enseña como si fuera una autoridad.

Hoy en día esto ocurre más que nunca. Gracias a los teléfonos móviles y las redes sociales, cualquiera puede opinar sobre cualquier asunto y llegar a mucha gente. A veces se confunde la popularidad con el conocimiento, y tener muchos seguidores no significa tener razón ni estar bien informado.

Pero este viejo refrán también nos deja una enseñanza positiva. Todos podemos equivocarnos y todos tenemos cosas que aprender. Reconocer que no sabemos algo es una muestra de inteligencia, no de debilidad. Las personas que realmente saben suelen ser las más humildes, las que siguen aprendiendo y las que no tienen miedo de admitir sus dudas.

Por eso, cuando veamos a alguien hablar con mucha seguridad sobre algo que desconoce, podemos acordarnos del maestro Ciruela. Y también conviene mirarnos a nosotros mismos de vez en cuando. Así evitaremos caer en el error de aparentar saberlo todo y mantendremos siempre las ganas de aprender. Al fin y al cabo, nadie lo sabe todo, pero todos podemos seguir creciendo cada día.

¡Y ya se nos marcha Julio! … y llega agosto, el mes de vacaciones por excelencia, el soñado por tanta gente. Feliz tarde y velada de viernes, del último de julio, ¡que no al calor! porque agosto debe ser mas cálido que julio.

Yunquera… el alma de la Sierra de las Nieves

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 30 de Julio de 2026
«Yunquera… o la ilusión de comenzar mi larga carrera de maestro»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Yunquera, parte primera)
¡Y allí empecé a aprender a ser maestro!

«Mediados de octubre de 1974. Acaba de licenciarme de mi Servicio Militar en Melilla. ¿Mis pensamientos? …pues unos dias de descanso en Huelma y a esperar a que llamen para trabajar en alguno de los lugares en donde lo habia solicitado, pero pasaban los dias y nada…ya iba perdiendo la esperanza e incluso pensaba en trabajar en cualquier cosa que no fuera de maestro. Pero un dia, a primeros de noviembre, una mañana como tantas, pero muy distinta por lo que iba a significar para mi… me llaman del Ayuntamiento de Huelma diciendome que les ha llegado un telegrama para mi ofreciéndome trabajo… ¡Y de golpe todo cambia en mi y vuelven las ilusiones! El telegrama es de Yunquera… un nombre que jamás había oido… ¿dónde estará? ¿Cómo será? ¿será para un Colegio o un Instituto?… y asi, soñador y anhelante paso el fin de semana, esperando la llegada del lunes, a pesar del miedo a la partida porque significaba el alejamiento de mi gente. Ya habia averiguado, investigando, que era Yunquera, donde estaba y ardía en deseos por conocerla. Y el lunes, con mi vieja maleta de cartón (forrada de tela), en la que mi madre me habia puesto de todo, «y mi único traje», azul marino, para ir mas presentable, cojo el autobús de Granada y de allí hasta Málaga, a la Delegacion de Educacion a tomar posesión de mi puesto… alli me entretuvieron dos largos dias, y tas firmarlo, cojo un nuevo autobús en busca de mi primer destino como maestro, «El Colegio Público de Yunquera», en la Sierra de las Nieves… y alli, te lo aseguro, comenzó una importante etapa de mi vida para mi… ¿Vamos a conocer en las seis próximas semanas algo mejor Yunquera?… te espero todos los jueves en mis buenos dias y en mi carta…¿si?

En pleno corazón de la provincia de Málaga se encuentra Yunquera, un pueblo con una personalidad muy especial. Por un lado, es uno de esos hermosos pueblos blancos andaluces, con calles estrechas, casas encaladas y balcones llenos de flores. Por otro, es la principal puerta de entrada a los famosos bosques de pinsapos de la Sierra de las Nieves. Gracias a esta unión entre la vida del pueblo y la naturaleza que lo rodea, muchos lo conocen como el corazón de la Sierra de las Nieves. Durante siglos, sus habitantes han convivido con este impresionante entorno natural, creando una identidad propia que sigue viva hoy en día.

Yunquera está situado en la parte occidental de la provincia de Málaga, dentro de Andalucía. Su territorio ocupa unos 55 kilómetros cuadrados y ofrece paisajes muy variados. Desde las zonas más altas de la sierra, con montañas y peñascos de gran belleza, hasta los lugares donde se unen los ríos Grande y Jorox. Limita con varios municipios, entre ellos El Burgo, Alozaina, Casarabonela, Tolox y Ronda. Su ubicación lo convierte en un lugar de paso natural entre el Valle del Guadalhorce y la Serranía de Ronda.

La historia y la vida de Yunquera están muy unidas a la Sierra de las Nieves. Esa relación se hizo todavía más importante cuando, el 1 de julio de 2021, la Sierra de las Nieves fue declarada Parque Nacional, la máxima figura de protección de la naturaleza en España. Antes ya había recibido otros reconocimientos por su gran valor ambiental, pero esta declaración confirmó su importancia como uno de los espacios naturales más destacados del país. El parque protege una enorme superficie donde se conservan paisajes, plantas y animales de gran valor.

La creación del Parque Nacional ha supuesto una gran oportunidad para Yunquera y para los pueblos cercanos. Gracias a ello, la zona es ahora más conocida dentro y fuera de España y cuenta con más ayudas para proteger la naturaleza y fomentar actividades respetuosas con el entorno. Todo esto está favoreciendo el crecimiento del turismo relacionado con la naturaleza. Muchas personas visitan la zona para disfrutar de sus paisajes, hacer senderismo y conocer sus tradiciones. Sin embargo, también es importante cuidar este valioso entorno para que el aumento de visitantes no dañe un espacio natural tan delicado.

La Sierra de las Nieves destaca también por la variedad de sus paisajes y por la riqueza de su naturaleza. Sus montañas presentan distintos tipos de rocas que dan lugar a colores y formas muy diferentes. Estas características, unidas al clima de montaña, han permitido el desarrollo de una gran variedad de plantas y bosques únicos. Antiguamente, durante el invierno se almacenaba la nieve en pozos especiales para conservarla y venderla después en los meses más calurosos. Esta actividad fue tan importante que terminó dando nombre a toda la sierra.

Hoy, Yunquera sigue siendo un lugar donde la historia, las tradiciones y la naturaleza forman un conjunto inseparable. Sus calles blancas, sus paisajes de montaña y los extraordinarios bosques de pinsapos convierten a este municipio en uno de los rincones más singulares y atractivos de Andalucía.

Feliz velada de mi primer jueves YUNQUERANO, donde la vida me empezó a cambiar, y el lugar donde empecé a aprender a ser maestro, a forjarme como maestro…que eso no te lo enseñan, ¡eso se aprende!

La bruja Leopoldina(Miguel Delibes)

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 29 de Julio de 2026

Es un relato breve, tierno y con ese lenguaje castellano tan puro que caracterizaba a Delibes. Aquí te resumo la esencia de su historia, manteniendo ese tono rústico y entrañable:

«En un rincón del campo, donde el viento silba entre los chopos, vivía la bruja Leopoldina. Pero no te equivoques: Leopoldina no volaba en una escoba de última generación, sino en una escoba vieja de brezo que ya estaba bastante calva de tanto barrer las nubes.

Leopoldina tenía un corazón tan blando como un queso de Burgos, y eso, para ser bruja, era un problema grave. Su gran dilema era que no sabía hacer el mal. Lo intentaba, ¡vaya si lo intentaba!, pero todo le salía al revés:
Si quería preparar una poción para que a alguien le salieran granos, terminaba cocinando un jarabe que curaba el catarro.
Si intentaba maldecir una cosecha, las manzanas crecían más dulces y rojas que nunca.
La Grajilla y la Soledad
Leopoldina vivía sola, acompañada únicamente por su grajilla (un pájaro parecido al cuervo pero más pequeño y listo). La grajilla era su conciencia y, a menudo, su única interlocutora. Juntas observaban el mundo de los humanos, ese mundo que Leopoldina no terminaba de entender porque, aunque era bruja, se sentía terriblemente humana.

Un día, Leopoldina decidió que ya estaba bien de ser una «mala bruja» (es decir, una bruja que solo hacía cosas buenas). Se sentó en su piedra favorita y comprendió que la verdadera magia no estaba en los hechizos de los libros viejos, sino en el respeto por la naturaleza, en el vuelo de los pájaros y en la paz de los campos»

Delibes nos presenta a una Leopoldina que es más una ermitaña sabia que una hechicera de cuento de hadas. Al final, ella acepta su destino: ser una bruja que, en lugar de asustar a los niños, cuida que el ciclo de la vida siga su curso en el campo castellano.

¿Y qué es lo que hace especial este cuento? Pues que Miguel Delibes no buscaba crear un personaje de terror, sino reflexionar sobre la soledad y la bondad natural. Leopoldina es un reflejo de esos seres que viven al margen de la sociedad pero que son esenciales para el equilibrio del mundo. Este relato forma parte de la faceta menos conocida de Delibes: la literatura para niños, donde volcó su amor por la naturaleza y los animales.

El cuentecillo nos enseña varias cosas muy valiosas, pero quizá la más importante es que no debemos intentar ser algo que no somos. Leopoldina era una bruja, pero su naturaleza era buena. Por mucho que trataba de hacer daño, siempre terminaba ayudando a los demás. Cuando finalmente acepta cómo es, encuentra la paz y descubre cuál es su verdadero lugar en el mundo.
También nos habla de que la bondad es una fuerza más poderosa que la maldad. Leopoldina no necesita grandes hechizos ni poderes extraordinarios para hacer el bien. Su simple forma de ser mejora la vida de quienes la rodean, incluso sin proponérselo.
Otra enseñanza importante es el valor de aceptar las diferencias. A menudo pensamos que debemos encajar en lo que otros esperan de nosotros, pero Leopoldina comprende que no tiene sentido luchar contra su propia esencia. Cada persona tiene sus propias cualidades, y no hay nada malo en ser distinto.

Y, además, también invita a reflexionar sobre la soledad. Leopoldina vive apartada del mundo, acompañada solo por su grajilla. Sin embargo, esa soledad no la vuelve amarga. Al contrario, le permite observar, pensar y comprender mejor la naturaleza y la vida.

Finalmente, Delibes transmite un profundo amor por el campo y por la naturaleza. La verdadera magia de Leopoldina no está en las pócimas ni en los encantamientos, sino en saber respetar el mundo que la rodea y vivir en armonía con él. El mensaje es claro: quien cuida la naturaleza y actúa con bondad realiza una magia mucho más importante que cualquier hechizo.

Así es que, resumiendo, el cuento nos recuerda que la felicidad llega cuando aceptamos quiénes somos, hacemos el bien sin esperar recompensa y aprendemos a vivir en paz con los demás y con la naturaleza.

Feliz tarde y velada del miércoles en el que el calor sigue siendo el propio del verano….muuuucho. Yo salgo a caminar por las sombras y a los pocos minutos de empezar ya me está chorreando el sudor, pero «chorreando» literalmente. Y es que ese es un tributo que tenemos que pagar los que vivimos cerca de la playa… la humedad, que hace mucho mas intenso el calor, te lo aseguro.

🌄 La Leyenda del Peñón de Picena y el Sol Escondido 🕛

CARTAS A DULCINEA
Martes, 28 de Julio de 2026

Picena, como muchos pueblos de la Alpujarra, se dedicó durante siglos a la agricultura y el trabajo duro en el campo, una faena marcada por la luz del sol. El tiempo no se medía por relojes, sino por las sombras y los hitos naturales. Justo al lado del cementerio del pueblo (según la tradición local), se levanta el Peñón de Picena, una prominente formación rocosa que domina el paisaje.

La leyenda no trata sobre encantamientos o tesoros, sino sobre la profunda sabiduría y la relación mística que los antiguos habitantes establecieron con esta roca. El Peñón no era solo un accidente geográfico; era el reloj natural que regulaba la vida de la comunidad.

La gente de Picena y sus alrededores sabía que, una vez que el sol se ocultaba tras el Peñón, la temperatura descendía bruscamente en la Alpujarra alta, y el frío podía ser intenso y peligroso.

Por ello, la leyenda popularizó una regla de vida: «El trabajo en el campo cesa cuando el sol se quita del Peñón.»

Los jornaleros y campesinos, mientras trabajaban sus parcelas, estaban constantemente atentos a la sombra proyectada por la roca. El momento en que el último rayo de sol desaparecía de la cima del Peñón era la señal definitiva y sagrada para dejar el tajo, guardar las herramientas y regresar al calor del hogar y de la chimenea.
Quien desafiaba esta regla y seguía trabajando más allá del tiempo marcado por el Peñón, no solo arriesgaba su salud (por la llegada del frío y la oscuridad), sino que corría el riesgo de sufrir el castigo de la montaña.

Algunas versiones más antiguas y místicas de la leyenda sugieren que la roca está habitada por un espíritu telúrico (relacionado con la tierra) que vigila a los trabajadores.
Si los campesinos respetaban la señal del Peñón, el espíritu les garantizaba una noche tranquila y buenas cosechas.

Si alguien era codicioso y trabajaba hasta bien entrada la noche, el espíritu del Peñón le jugaba malas pasadas: le hacía perder herramientas, le enredaba las cuerdas del arado o le provocaba pequeñas dolencias para obligarle a descansar.
El Peñón de Picena, por lo tanto, es el símbolo de la armonía entre el trabajo, el descanso y el respeto a la naturaleza en la dura y hermosa Alpujarra granadina.

Especialmente dedicada mi carta de hoy a mi querida gente de Picena, a los que envío un abrazo, muy en especial a mis amigos. Feliz velada de martes, con mis dos fotos de hoy… la primera precisamente del atardecer desde el Peñón de Picena y la segunda del atardecer, de nuevo, con calima, desde las alturas, con Motril al fondo.

«Si un rayo cae en el mar, ¿pueden los bañistas recibir una descarga eléctrica?»

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 27 de Julio de 2026

El agua de mar no es un aislante mágico; es una gigantesca mezcla de sal y minerales, un conductor eléctrico casi perfecto.

Cuando un rayo, una descarga de cientos de millones de voltios y decenas de miles de amperios, impacta la superficie, no desaparece simplemente. La electricidad se propaga radialmente desde el punto de impacto, como las ondas que crea una piedra en un estanque, pero con una diferencia. No son olas de agua; son olas de muerte. El cuerpo humano, al ser una bolsa de agua salada, es un excelente conductor y ofrece a la corriente un camino preferencial para viajar. Encontrarse en el agua durante una tormenta eléctrica no es mala suerte; es un candidato activo al Premio Darwin.[1]

El mecanismo que te mata es brutal e instantáneo. La corriente eléctrica se extiende por la superficie del agua, creando un gradiente de potencial. Esto significa que hay una enorme diferencia de voltaje eléctrico entre la cabeza y los pies, o entre el brazo derecho y el izquierdo. La corriente entra por una parte del cuerpo y sale por la otra, utilizando los órganos internos como un cable eléctrico. El corazón, un músculo que funciona con impulsos eléctricos, entra instantáneamente en fibrilación o paro cardíaco. El sistema nervioso se quema, causando una parálisis inmediata. Incluso si no estás en el punto exacto del impacto, el radio letal puede extenderse decenas, si no cientos, de metros. Si por algún milagro tu corazón no se detiene, la parálisis te ahogará. No hay escapatoria.

Lo más aterrador es la arrogancia humana. La gente ve una tormenta a lo lejos y piensa: «Tengo tiempo» o «Está muy lejos», como si pudieran sortear las leyes de la física. No entienden que los rayos pueden caer a kilómetros de la célula principal de la tormenta. Estar en el agua durante una tormenta es como jugar a la ruleta rusa con una pistola cargada. No hay «tal vez», ni «depende». Si un rayo cae lo suficientemente cerca, mueres. No es un accidente, es una certeza matemática.

¡Pues mucho ojo en este tiempo de baños si hubiese alguna tormenta! ¡que las consecuencias posibles no son ninguna broma! Y dia de playa perfecto de nuevo hoy, con el calor del verano y sin viento, con lo que el agua es el refrigerante natural. Hoy desde La Torre. Feliz tarde y velada de lunes, del último lunes de julio…¡que vuela!

«Día de los Abuelos»

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 26 de Julio de 2026

Antes que existieran los conocidos Días de la Madre y del Padre, la figura de los abuelos ya tenía también su propia fecha de homenaje. Cada 26 de julio se celebra el Día de los Abuelos, coincidiendo con la festividad de San Joaquín y Santa Ana, que según la tradición cristiana fueron los padres de la Virgen María y los abuelos de Jesús.

Los abuelos ocupamos un lugar muy especial dentro de la familia. Con nosotros, los nietos suelen crear una relación única, llena de cariño, confianza y complicidad. Somos quienes muchas veces tenemos tiempo para escuchar, abrazar, contar historias y ofrecerles consejos nacidos de la experiencia de toda una vida.

Nuestro papel no se basa en imponer normas o ejercer autoridad, sino en transmitir afecto, comprensión y valores. Gracias a nosotros, los abuelos, , muchas generaciones han aprendido la importancia del respeto, la bondad, el esfuerzo y la solidaridad. Nuestras enseñanzas, sencillas pero profundas, suelen acompañar durante toda la vida.

Además, cuando los abuelos compartimos tiempo con nuestros nietos, ambos salimos beneficiados. Los niños reciben cariño, atención y experiencias enriquecedoras, mientras que las personas mayores nos sentimos queridas, útiles y acompañadas. Esa relación ayuda a fortalecer los lazos familiares y aporta felicidad a todos.

Aunque el Día de los Abuelos tiene un origen cristiano, no se celebra el mismo día en todos los países. En algunos lugares existen fechas diferentes para rendir homenaje a los abuelos y a las abuelas. Sin embargo, el 26 de julio se ha ido extendiendo cada vez más y hoy es una fecha ampliamente reconocida en muchos lugares del mundo.

También es importante recordar que el 1 de octubre se celebra el Día Internacional de las Personas Mayores, una jornada promovida por la ONU para reconocer la importancia de nuestros mayores y destacar todo lo que aportan a la sociedad.

Los abuelos hemos inspirado además numerosas películas y relatos llenos de emoción, humor y ternura. Muchas de estas historias muestran cómo nuestro cariño, experiencia y manera de afrontar la vida dejan una huella imborrable en hijos y nietos.

La mejor forma de celebrar este día es dedicar tiempo a los abuelos. Una visita, una llamada, una comida en familia o simplemente una conversación tranquila pueden convertirse en el mejor regalo. Lo que más se valora suele ser sentirse acompañados y saber que seguimos ocupando un lugar importante en sus vidas.

Y para quienes ya no tienen a sus abuelos entre ellos, esta fecha es una buena ocasión para recordarlos con cariño, agradecer todo lo que nos enseñaron y mantener vivos los valores y ejemplos que nos dejaron. Porque los abuelos somos, sin duda, uno de los mayores tesoros de cualquier familia. ¡Feliz Día de los Abuelos!

¡Qué efemérides mas bonita y mas tierna! ¿verdad? ¡Quien no recuerda con todo el cariño an sus abuelos! ¡Eran quienes nos consentían sin chantajearnos! ¡Quienes nos daban todo a cambio de nada! ¡Qué gran alegría haber tenido la suerte de llegar a ser abuelo!

Feliz velada de este domingo, dia de los abuelos y feliz dia tambien para quienes celebran hoy su «santo», todos los Joaquines y Anas…. «los abuelos de Jeucristo».

Santiago Apóstol… el jinete de luz que forjó España

CARTAS A DULCINEA
Sábado, 25 de Julio de 2026

Entre los símbolos que han moldeado la identidad española, pocos tan potentes y perdurables como Santiago Apóstol, patrón de España. Hijo de Zebedeo y Salomé, hermano de Juan el Evangelista, uno de los doce elegidos por Jesús, este pescador galileo de carácter ardiente —llamado “hijo del trueno”— se convirtió, según la tradición, en el protector celestial de un pueblo entero. Su historia mezcla fe, leyenda y épica nacional en una trama que sigue emocionando siglos después.
Tras la muerte de Cristo, Santiago habría cruzado el Mediterráneo para predicar el Evangelio en Hispania. Recorrió costas y caminos, dejando huella en lo que hoy es Galicia. De regreso a Jerusalén, fue martirizado alrededor del año 44 d.C., decapitado por orden de Herodes Agripa. Pero su historia no termina ahí. Sus discípulos Atanasio y Teodoro recogieron el cuerpo y, guiados por designios divinos, lo embarcaron en una nave sin timón ni vela que milagrosamente arribó a las costas gallegas, cerca de Iria Flavia (actual Padrón). Allí, bajo un “pedrón” romano, fueron sepultados sus restos.
Durante siglos permanecieron ocultos, hasta que en el siglo IX un ermitaño llamado Pelayo, guiado por luces celestiales, descubrió el sepulcro. El rey Alfonso II el Casto mandó construir una pequeña iglesia sobre él, germen de la majestuosa Catedral de Santiago de Compostela. Nacía así uno de los grandes centros de peregrinación de la cristiandad, comparable a Jerusalén o Roma. El Camino de Santiago comenzó a atraer a miles de fieles desde toda Europa, tejiendo una red cultural, espiritual y económica que unió continentes.

Puntos clave de su legado:
-La fe que une a peregrinos de todo el mundo bajo un mismo sendero de estrellas.
-La hospitalidad jacobea que sigue viva en albergues, iglesias y pueblos.
-El símbolo de superación: cada paso del Camino es metáfora de la vida misma.

Pero Santiago no es solo peregrino; es también Santiago Matamoros, el guerrero. La leyenda más famosa lo sitúa en la batalla de Clavijo (844), donde, según la tradición, apareció montado en un caballo blanco, espada en mano, para ayudar al rey Ramiro I contra las tropas musulmanas. “¡Santiago y cierra, España!”, se convirtió en el grito de guerra de la Reconquista. Esta aparición, aunque debatida históricamente, forjó su imagen como defensor de la cristiandad y consolidó su papel como patrón de las Españas.
Hoy, cada 25 de julio, España honra a su patrón con fiestas en todo el territorio. En Santiago de Compostela, la celebración es grandiosa: fuegos artificiales, misas solemnes, el botafumeiro balanceándose en la catedral y miles de peregrinos que culminan su ruta. Es fiesta nacional en varias comunidades y un momento de orgullo colectivo.
Más allá de la devoción religiosa, Santiago representa algo profundo: la capacidad de un pueblo para convertir una tumba lejana en centro del mundo, una predicación antigua en identidad viva. En un tiempo de identidades difusas, su figura recuerda que España se forjó también con sueños, leyendas y fe compartida. El Apóstol sigue caminando con cada peregrino, protegiendo con su manto a quien busca sentido en el camino.
Porque Santiago no es solo historia. Es el espíritu que, desde hace más de mil años, invita a levantarse, a marchar y a creer que, incluso en las batallas más duras, un jinete de luz puede aparecer para guiarnos. ¡Santiago y cierra, España!

A Santiago, el apóstol, tambien se le conoce con el apodo de “Santiago Matamoros” ¿Y eso? te preguntarás, ¿Pero Santiago no fue contemporáneo de Jesús y jamás mató a nadie? Pues porque ese apodo surgió durante la Reconquista, el largo período (siglos VIII al XV) en el que los reinos cristianos de la Península Ibérica combatieron contra los estados musulmanes establecidos en Al-Ándalus.
Según la tradición medieval, en la legendaria batalla de Clavijo (año 844), el apóstol Santiago se apareció milagrosamente al rey Ramiro I montado sobre un caballo blanco y ayudó a los cristianos a vencer a las tropas musulmanas. A partir de entonces comenzó a representarse al santo como un caballero guerrero que luchaba contra los “moros” (nombre con el que se designaba entonces a los musulmanes del norte de África y de Al-Ándalus). De ahí nació la imagen y el sobrenombre de “Santiago Matamoros”
Sin embargo, los historiadores actuales consideran que la batalla de Clavijo y la aparición milagrosa de Santiago pertenecen más al terreno de la leyenda que al de la historia demostrada. La tradición se desarrolló especialmente a partir de los siglos XI y XII para reforzar la figura de Santiago como protector de España y patrono de los ejércitos cristianos. ¡Nada mas lejano a la imagen de Santiago y al evangelio que ayudó a predicar y que practicó.
Como curiosidad, la otra representación más conocida del apóstol es justamente la opuesta: Santiago Peregrino, con bordón, sombrero y vieira, la imagen asociada al Camino de Santiago. Mientras el “Matamoros” simboliza al guerrero de la Reconquista, el “Peregrino” simboliza la fe, el viaje y la hospitalidad cristiana…. ¡y con la que yo me identifico!

Feliz tarde y velada de este sábado que, ¡por fin! ha amanecido azul, sin esa modestísima y sucia calima que nos llevaba acompañando muchos dias. Hoy un dia de playa precioso y diria que perfecto, a no seer por ese viento molesto que está soplando de poniente.