Los libros y quienes les dan vida… un homenaje al Día del Lector

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 24 de agosto

Cada 24 de agosto se celebra el Día del Lector, una fecha dedicada a todas las personas que disfrutan leyendo. Este día coincide con el nacimiento del escritor argentino Jorge Luis Borges, uno de los autores más importantes de la literatura en español. Pero más allá de recordar a un gran escritor, esta jornada sirve para reconocer el valor de quienes abren un libro y se dejan llevar por sus páginas.

Leer es mucho más que pasar la vista por unas palabras. Cada lector imagina personajes, lugares, paisajes y emociones de una manera única. Por eso, un mismo libro puede despertar sentimientos diferentes en cada persona. Cuando leemos, no solo seguimos una historia; también la completamos con nuestra imaginación, nuestros recuerdos y nuestras experiencias.

Jorge Luis Borges amaba profundamente los libros. Decía que la lectura era una de las mayores alegrías de la vida. Aunque perdió la vista con el paso de los años, nunca dejó de sentir pasión por la literatura. Su ejemplo nos recuerda que los libros pueden acompañarnos siempre, enseñarnos cosas nuevas y abrir ventanas hacia otros tiempos, otros lugares y otras formas de pensar.

En una época en la que todo parece ir muy deprisa, la lectura nos invita a detenernos un momento. Un libro nos ofrece un espacio de calma en medio del ruido diario. Nos permite reflexionar, aprender, emocionarnos y descubrir ideas que quizás nunca habíamos considerado. Leer es una forma de viajar sin salir de casa y de conocer personas y mundos que de otro modo jamás encontraríamos.

Los libros también tienen la capacidad de cambiar vidas. Hay historias que nos hacen reír, otras que nos conmueven y algunas que nos ayudan a comprender mejor a los demás. Muchas personas recuerdan un libro que marcó una etapa importante de su vida o que les hizo ver las cosas de una manera diferente. Esa es una de las grandes fuerzas de la lectura: nos ayuda a crecer como personas.

El Día del Lector es también una invitación a compartir este hábito. Podemos recomendar un libro a un amigo, regalar una novela, leer un cuento a nuestros hijos o nietos, o simplemente dedicar unos minutos a disfrutar de una buena lectura. No hacen falta grandes celebraciones. A veces, basta con sentarse tranquilamente y abrir un libro.

Gracias a los lectores, las historias siguen vivas generación tras generación. Cada vez que alguien lee una página, un poema o una novela, las palabras vuelven a cobrar vida. Los libros permanecen, pero son los lectores quienes les dan sentido y hacen que continúen acompañando a nuevas personas.

Por eso, el Día del Lector es una ocasión para celebrar el placer de leer y para recordar la importancia de los libros en nuestra vida. Que este 24 de agosto sirva para acercarnos un poco más a la lectura y para valorar a todos aquellos que encuentran en los libros una fuente de conocimiento, compañía, emoción y esperanza.

Porque mientras haya lectores, habrá historias que contar, ideas que descubrir y sueños que imaginar. Y mientras existan libros abiertos, siempre habrá una puerta hacia nuevos horizontes.

Y hoy, con un nuevo día veraniego de agosto, pero parece que con menos calor y si viento de poniente, te deseo una feliz velada de lunes, con mis dos fotos de esta noche que espero sean de tu agrado

Pedro y la misión de guiar a la Iglesia.

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 23 de agosto

Según la fe cristiana, fue el propio Jesús quien confió a Pedro una misión muy especial dentro de la Iglesia. Después de que Pedro reconociera públicamente que Jesús era el Hijo de Dios, el Señor le anunció que tendría una responsabilidad importante en la primera comunidad cristiana. Para explicarlo, utilizó tres imágenes muy sencillas: la piedra, las llaves y el poder de atar y desatar. Los católicos creen que los Papas son los sucesores de Pedro y continúan esa misión a lo largo de la historia.

Jesús llamó a Pedro “piedra” porque quería que fuera un punto de apoyo visible para los creyentes. Esto no significa que Pedro fuera perfecto. De hecho, cometió errores y llegó incluso a negar a Jesús en los momentos más difíciles. La verdadera roca sobre la que se apoya la Iglesia es Cristo. Sin embargo, Pedro fue elegido para representar esa firmeza y para ayudar a mantener unida a la comunidad cristiana. Su tarea consistía en fortalecer la fe de los creyentes y servir como signo de unidad entre todos ellos.

A lo largo de más de dos mil años, la Iglesia ha pasado por tiempos muy complicados. Ha sufrido persecuciones, divisiones internas, guerras y muchas dificultades. Sin embargo, ha continuado existiendo generación tras generación. Para los cristianos, esto ha sido posible porque Cristo sigue siendo su fundamento y porque el Espíritu Santo continúa guiando a la Iglesia en su camino.

Jesús también entregó a Pedro las llaves de la comunidad que estaba formando. Desde tiempos antiguos, las llaves simbolizan la responsabilidad de cuidar algo valioso. Quien tiene las llaves puede abrir o cerrar una puerta y tiene la misión de proteger aquello que se le ha confiado. En este sentido, las llaves representan la tarea de custodiar el mensaje de Jesús y transmitirlo fielmente a los demás.

La misión de Pedro no era la de un jefe que manda por encima de todos, sino la de un servidor que cuida de la comunidad. Su responsabilidad consistía en ayudar a que la fe se mantuviera viva, anunciar el Evangelio y velar por la unidad de los creyentes. Los católicos consideran que esta misma responsabilidad ha pasado de Pedro a los Papas que le han sucedido a lo largo de los siglos.

Otra expresión utilizada por Jesús fue la de “atar y desatar”. En el lenguaje de aquella época significaba tener autoridad para orientar, tomar decisiones y ayudar a las personas a distinguir el bien del mal. También estaba relacionada con el perdón y la reconciliación. Por eso, la Iglesia entiende que Pedro y los demás apóstoles recibieron la misión de acompañar al pueblo de Dios, aconsejar, corregir cuando fuera necesario, consolar a quienes sufren y anunciar el perdón de Dios.

Esta tarea no quedó reservada únicamente a Pedro. También la comparten los obispos y sacerdotes en la medida de sus responsabilidades. Su misión principal es servir a los demás, ayudar a crecer en la fe y mantener viva la enseñanza recibida de Cristo.

Cuando los católicos participan en la misa, suelen rezar por el Papa y por los obispos para que sean fieles a la misión que han recibido. Con esa oración expresan su deseo de que quienes tienen responsabilidades en la Iglesia actúen siempre con fe, amor, humildad y espíritu de servicio.

La llamada “potestad de las llaves” es entendida por la Iglesia como una responsabilidad espiritual muy profunda. No se trata de un poder para dominar a las personas, sino de una misión para servirlas. Su objetivo es proteger la verdad del Evangelio, favorecer la unidad de los creyentes y abrir siempre el camino de la misericordia y el perdón. Desde esta perspectiva, Pedro aparece como un símbolo de la continuidad de la Iglesia y de la promesa de Cristo de acompañar a su pueblo a lo largo de toda la historia.

El toro sin bravura… cuando ser un abanto te deja clavado en el sitio.

CARTAS A DULCINEA
Sábado, 22 de agosto

En los pueblos de Castilla, Extremadura y buena parte de Andalucía, llamar a alguien “abanto” es una forma elegante y antigua de señalar su torpeza vital. No es el bruto ni el malvado. Es el que se asusta de su propia sombra, el que tropieza con el aire, el que vive aturdido como si le hubieran dado un capotazo sin saber hacia dónde correr. La palabra viene directa del mundo taurino: un toro abanto es ese animal temeroso, espantadizo, que huye del engaño en lugar de embestir con nobleza. De ahí saltó al terreno humano para describir al que carece de temple, al que se azora con facilidad y avanza por la vida con pasos torpes y desconcertados.

Ser un abanto es moverse por el mundo como ese toro que no encuentra su sitio en la plaza. Todo le sorprende, todo le altera. Es el que se para en seco ante una decisión sencilla, el que responde con balbuceos cuando le piden claridad, el que organiza un estropicio al intentar algo tan simple como cambiar una bombilla. No es vago por elección, sino por esa especie de parálisis mental que le hace tropezar consigo mismo. En algunos rincones se usa para el desordenado crónico, el que deja todo a medias, el que vive entre papeles y cachivaches como si una tormenta hubiera pasado por su casa. En otros, apunta al atolondrado que actúa con prisas y aspavientos, armando más ruido que provecho.

La expresión tiene esa sorna castellana que no grita, pero duele con precisión. “Eres un abanto, hijo” se dice al muchacho que se olvida de cerrar la puerta por tercera vez, o al amigo que se asusta cuando le proponen un plan improvisado. No lleva rabia; lleva resignación cariñosa. Porque el abanto no es peligroso, solo es agotador. Te cansa con su indecisión, con sus sustos repentinos, con esa manera de complicar lo sencillo hasta convertir una mañana normal en un sainete. Es el que llega tarde porque se entretuvo mirando una nube, el que rompe dos vasos mientras sirve el vino, el que pregunta lo obvio cuando todos ya han entendido el chiste.

En el fondo, ser abanto es una forma de inocencia torpe. No hay malicia en él, solo falta de ese instinto que guía a los demás con naturalidad. Mientras unos embisten la vida con decisión, el abanto se queda mirando la muleta sin saber si cargar o huir. Y ahí radica su encanto y su condena: nunca llega a ser héroe ni villano, solo un personaje secundario que hace sonreír y suspirar al mismo tiempo.
Curiosamente, la palabra también ha tenido usos para el avaro o el que acapara todo con ansiedad, pero predomina el sentido de torpeza y susto fácil. Es el antónimo perfecto del espabilado, del avispado que huele el peligro o la oportunidad a distancia. El abanto, en cambio, se deja llevar por el viento, se asusta con el eco de sus propios pasos y termina siempre un poco perdido, como ese toro que nunca entendió las reglas de la plaza.

La próxima vez que veas a alguien paralizarse ante lo cotidiano, que tropiece con sus propias palabras o que arme un pequeño caos sin intención, acuérdate de la sentencia antigua: “Qué abanto estás hecho”. No hace falta más. La imagen del toro asustadizo lo dice todo: pesado, desorientado y, en el fondo, inofensivo. Parte del paisaje humano, como esos animales que nunca fueron hechos para la gloria, pero que dan color a la tarde con su torpeza sincera. Y quizás, solo quizás, en esa falta de bravura haya una lección: no todos nacimos para embestir. Algunos solo estamos aquí para recordarnos que, a veces, lo más humano es simplemente asustarse un poco.Abanto: Torpe o tonto, que actúa sin sentido. “Qué abanto eres”.

¿Habías escuchado o utilizado alguna vez esa expresión de «ser un abanto»? Yo en mi pueblo, cuando era pequeño si que la escuché montones de veces…¡pero el lenguaje popular, con toda su riqueza, se está perdiendo, y es una pena!. Feliz velada de sábado.

Sombras que no se apagan: un tributo eterno a las víctimas del terrorismo.

CARTAS A DULCINEA
Viernes, 21 de agosto

Cada 21 de agosto, el mundo detiene por un instante su marcha para recordar que el terror no solo destruye cuerpos, sino que deja cicatrices profundas en el alma colectiva de la humanidad. El Día Internacional de Conmemoración y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo no es una fecha más en el calendario; es un recordatorio solemne de que detrás de cada atentado hay historias truncadas, familias destrozadas y sueños que el odio convirtió en polvo.

Desde su proclamación por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2017, esta jornada busca visibilizar el sufrimiento de quienes han padecido en carne propia la violencia indiscriminada. No se trata solo de números fríos de fallecidos o heridos, sino de vidas que merecen ser honradas: el padre que nunca volvió a casa, la joven cuya risa se apagó entre escombros, el niño que creció con el vacío de una madre ausente. El terrorismo no distingue edades, creencias ni nacionalidades; golpea donde menos se espera, sembrando miedo y división.

Sin embargo, en medio de la oscuridad, emerge también la luz de la resiliencia. Millones de supervivientes han transformado su dolor en una fuerza imparable por la justicia, la paz y la prevención. Sus voces, a menudo silenciadas por el trauma, hoy reclaman ser escuchadas. Exigen no solo reparación, sino también protección de sus derechos humanos fundamentales, apoyo psicológico y reconocimiento social. Porque ser víctima no es un destino final, sino el comienzo de una lucha por un mundo donde el terror no tenga cabida.

Este día nos invita a reflexionar sobre nuestra responsabilidad compartida. Los gobiernos, las sociedades civiles y cada ciudadano tenemos el deber de combatir las ideologías del odio que alimentan el extremismo. La solidaridad internacional no es un gesto vacío; es el arma más poderosa contra quienes pretenden fragmentarnos. Cuando un país llora sus muertos, el mundo entero debería sentir el peso de esa pérdida.

Recordar no significa quedarse anclados en el pasado, sino construir un futuro más seguro. Honrar a las víctimas implica educar a las nuevas generaciones sobre los peligros del fanatismo, promover el diálogo entre culturas y fortalecer las redes de apoyo a quienes hoy cargan con secuelas invisibles. Es mirar a los ojos a un superviviente y prometerle: tu dolor no fue en vano.

En este 21 de agosto, encendamos una vela virtual o real por cada vida arrebatada. Que su memoria sea faro en la niebla del olvido y que su legado nos impulse a defender la dignidad humana por encima de cualquier diferencia. Porque mientras haya un solo corazón latiendo por la paz, el terrorismo no habrá ganado. Las sombras del terror pueden ser densas, pero la luz del homenaje y la unidad siempre será más poderosa.

Te deseo una muy feliz velada de viernes con este clamor escrito hoy contra esa mancha tan grande que nos invade que es el terrorismo…¡esperemos que algún dia los gobiernos pongan TODO SU EMPEÑO y acaben con ella.

El latido de Yunquera… su gente y el campo.

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 20 de agosto
Yunquera… o la ilusión de comenzar mi larga carrera de maestro»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Yunquera, parte cuarta)

Yunquera es un pueblo que, como muchos otros del interior de Andalucía, vive una realidad muy común: cada vez nacen menos niños y la población va envejeciendo poco a poco. En 2024 cuenta con 2.868 habitantes. La edad media de sus vecinos es de casi 47 años, y hay más personas mayores de 65 años que jóvenes menores de 20. Además, en los últimos diez años la población ha bajado ligeramente.

Aunque esta disminución no es muy grande, refleja una situación que preocupa a muchos pueblos rurales: los jóvenes suelen marcharse para estudiar o trabajar en otros lugares, mientras que las personas mayores permanecen en el municipio.

Pero si hay algo que sigue dando vida a Yunquera es su campo. La agricultura continúa siendo una de las principales fuentes de riqueza y empleo. El olivar ocupa una gran parte de las tierras cultivadas y el aceite de oliva sigue siendo uno de los productos más importantes. También se cultivan cereales, cítricos y otros árboles frutales que forman parte del paisaje tradicional del municipio.

Sin embargo, Yunquera no vive solo de los cultivos de siempre. Gracias a su clima y a las características de su terreno, también prosperan castaños, almendros, cerezos, aguacates y naranjos. Esta variedad hace que el campo sea más rico y atractivo, tanto para quienes viven de él como para quienes visitan la zona.

En los últimos años se está produciendo un cambio importante. Cada vez hay más interés por una agricultura respetuosa con la naturaleza, que cuide la tierra, ahorre agua y produzca alimentos de calidad. El Ayuntamiento ha impulsado actividades y cursos para ayudar a agricultores y vecinos a conocer estas nuevas formas de cultivo.

Esta apuesta por la calidad y el respeto al medio ambiente encaja perfectamente con la imagen de Yunquera como puerta de entrada al Parque Nacional Sierra de las Nieves. Los productos cultivados de forma ecológica o tradicional pueden alcanzar un mayor valor en el mercado y atraer a consumidores que buscan alimentos saludables y de origen conocido.

De esta manera, Yunquera intenta afrontar los retos del futuro apoyándose en sus mejores recursos: su paisaje, su naturaleza y el trabajo de sus agricultores. El objetivo es claro: mantener vivo el pueblo, crear oportunidades para las nuevas generaciones y conservar un entorno natural que es uno de sus mayores tesoros.

Y asi dedico hoy mi cuarto jueves a mi inolvidable y querida Yunquera…¡y aún me faltan tres jueves mas, los tres próximos!. Mi primera foto, una de esas preciosas calles encaladas de las que puede hacer gala y en la segunda, con todo, todo mi cariño, mi primer grupo de alumnos, a los que jamás olvidaré, aquel 4 de febrero de 1975…¡todos ellos ya hombres y mujeres cercanos a los 60 años… los mios son ya 75…¡pero aqui estamos! Un abrazo muy especial y con todo mi cariño para todos ellos. Feliz velada de jueves, 20 de agosto.

Día Mundial de la Fotografía y dia de la Toma de Málaga.

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 19 de agosto

El Día Mundial de la Fotografía se celebra cada 19 de agosto para conmemorar el momento en que la técnica fotográfica comenzó su andadura pública y oficial. La fecha coincide con el día de 1839 en que el Estado francés compró la patente del daguerrotipo, desarrollado por Louis Daguerre, y decidió liberar el invento para que todo el mundo pudiera usarlo «de forma gratuita». Este gesto permitió que la fotografía dejara de ser un experimento de laboratorio para convertirse en una herramienta que transformaría para siempre la comunicación humana y nuestra manera de percibir la realidad.

La fotografía es mucho más que un registro visual; es un lenguaje universal que trasciende las fronteras del idioma y la cultura. A lo largo de casi dos siglos, ha servido como testimonio de la historia, permitiéndonos presenciar eventos lejanos, denunciar injusticias sociales o capturar la belleza de lo cotidiano. Una imagen tiene la capacidad única de detener el tiempo y preservar un instante que, de otro modo, se perdería en la memoria, otorgando una especie de inmortalidad a los rostros, los paisajes y las emociones que decide encuadrar.

En la era contemporánea, la revolución digital y la llegada de los teléfonos inteligentes han democratizado la fotografía de una forma que sus pioneros nunca habrían imaginado. Hoy en día, casi cualquier persona lleva una cámara en el bolsillo, lo que ha generado una producción masiva de imágenes sin precedentes. Sin embargo, el Día Mundial de la Fotografía nos invita a reflexionar sobre la diferencia entre simplemente «tomar fotos» y «hacer fotografía», recordándonos la importancia de la mirada crítica, el encuadre consciente y la intención que hay detrás de cada disparo.

Celebrar este día es también rendir homenaje a los profesionales y aficionados que dedican su vida a capturar la esencia del mundo. Desde el fotoperiodismo de guerra hasta la fotografía artística o de naturaleza, estos narradores visuales nos ayudan a entender mejor quiénes somos y hacia dónde vamos. Es una jornada para apreciar el arte de la luz y la sombra, y para reconocer que, en un mundo saturado de información rápida, una fotografía bien lograda sigue teniendo el poder de hacernos detener, reflexionar y, sobre todo, sentir.

Pero también se celebra hoy El Día de la Toma de Málaga como cada 19 de agosto para conmemorar la entrada de los Reyes Católicos en la ciudad en el año 1487, un acontecimiento que marcó uno de los episodios más prolongados y cruentos de la Reconquista. Tras un asedio que se extendió durante meses, la rendición de la antigua Mālaqa nazarí supuso la incorporación de una de las plazas más estratégicas del Reino de Granada a la Corona de Castilla. Este hecho no solo tuvo una relevancia militar decisiva por el control del Mediterráneo, sino que también transformó radicalmente la estructura social, religiosa y urbana de la ciudad, dando inicio a una nueva etapa histórica.

El asedio de Málaga fue especialmente duro debido a la resistencia numantina de sus defensores, liderados por Hamet el Zegrí desde las alcazabas. A diferencia de otras capitulaciones más pactadas, la caída de Málaga se produjo tras un agotamiento extremo por hambre y bombardeos, lo que llevó a los monarcas cristianos a imponer condiciones muy severas a la población vencida. La entrega de las llaves de la ciudad y la posterior bendición de la mezquita mayor para su conversión en templo cristiano simbolizaron el fin de ocho siglos de presencia musulmana y el nacimiento de la Málaga moderna.

En la actualidad, esta efeméride coincide con la celebración de la Feria de Agosto, convirtiéndose en el epicentro festivo de la capital de la Costa del Sol. Los actos institucionales suelen incluir la procesión cívico-religiosa donde se traslada el Pendón de la ciudad desde el Ayuntamiento hasta el Santuario de la Victoria, patrona de la urbe cuya imagen fue donada por los propios Reyes Católicos tras la victoria. Es un día en el que la ciudad se viste de gala para recordar sus raíces y honrar la figura de la Virgen de la Victoria en un ambiente que mezcla la solemnidad histórica con la alegría desbordante de sus fiestas populares.

Celebrar el Día de la Toma de Málaga invita a reflexionar sobre la compleja herencia cultural que define a la ciudad hoy en día. Si bien es una conmemoración de un triunfo militar castellano, también es una oportunidad para poner en valor el crisol de civilizaciones que han pasado por su suelo. Al recordar aquel 19 de agosto, Málaga no solo mira hacia su pasado medieval, sino que reafirma su identidad actual como una ciudad abierta y cosmopolita que ha sabido integrar su rica historia en un presente vibrante, celebrando su evolución desde aquella fortaleza inexpugnable hasta la metrópolis luminosa que es ahora.

Feliz dia de la fotografia…espero que, si eres aficionado, hayas echado muchas. Mis dos de hoy son estas…a ver si te gustan ¡Y muchas felicidades a los malagueños por su aniversario y por su feria!

¿Cómo vuelves loco a un narcisista?

CARTAS A DULCINEA
Martes, 18 de agosto

Empezaré explicando, para quien no lo sepa, que un narcisista es una persona que piensa casi siempre en sí misma y cree que sus deseos, opiniones y problemas son más importantes que los de los demás.
Suele necesitar que la admiren, le cuesta reconocer sus errores y no muestra mucha preocupación por los sentimientos ajenos. A menudo quiere ser el centro de atención y puede enfadarse si no recibe el reconocimiento que espera.
Dicho de forma mas sencilla… un narcisista ve el mundo como si todo girara alrededor de él. Los demás existen, pero muchas veces los considera solo en función de lo que pueden hacer por él.
Una pregunta mas que interesante, porque muchas personas sufren demasiado a manos de estas personas tóxicas.

¿Y cómo podemos volver loco a un narcisista?
Cuando eres la persona odiada y sobrevives. No solo sobrevives a su estrategia de odio, sino que además vuelves a ser feliz.
Cuando, sin importar lo que el narcisista haga para provocar tu ira, mantienes la calma y eres cortés. ¡Me encanta! Se necesita una disciplina personal enorme.
Cuando no les mostramos emociones. «Aquí no hay suministro, monstruo» es el mensaje real.
Cuando descartamos al narcisista, pero ten cuidado, ya que esto puede provocar una herida narcisista y podrías convertirte fácilmente en el blanco de su odio.
Cuando no respondemos a las llamadas del narcisista.
Cuando actuamos sin emociones frente a los «monos voladores» (personas que sirven como extensiones del narcisista).
Cuando enfrentamos al narcisista de manera inteligente.
Cuando les demostramos que la moralidad tiene recompensas en la vida. Permanece en el camino correcto y el universo te recompensará con abundancia.
Cuando el hijo de un narcisista expone abiertamente las manipulaciones de su padre o madre narcisista. Con parejas no lo recomiendo, pero con los hijos de narcisistas, sí. Después de todo el sufrimiento, demostrará que el hijo tiene carácter para revelar los juegos perversos del progenitor.
Cuando un narcisista tiene que enfrentar a las autoridades. El engaño no siempre los salva de esto.
Cuando un padre alienado se reencuentra con sus hijos!
Por favor, vuelvan locos a todos los narcisistas. Deben aprender su lección. Odiar y destruir seres humanos no es una forma de vivir.

Y no es querer hacer daño a nadie… es intentar dar una lección a quienes lo merecen…. un narcisista es un egoista en grados extremo. Feliz tarde y velada de martes…¡y te espero mañana! ¿vale?

El espejo roto… «cuando el egoísmo nos aísla del mundo»

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 17 de agosto

Hay actitudes que, aunque parezcan pequeñas, pueden hacer mucho daño tanto a las personas como a la sociedad. Una de ellas es el egoísmo. Consiste en pensar siempre en uno mismo, en poner los propios intereses por delante de los demás y en preocuparse únicamente por lo que nos beneficia.

El egoísmo no siempre se ve de forma clara. Muchas veces aparece en cosas sencillas de cada día. Está presente cuando alguien solo piensa en lo que le conviene, cuando nunca comparte, cuando no escucha a los demás o cuando espera recibir ayuda sin estar dispuesto a ayudar. Poco a poco, esa forma de actuar va alejando a las personas.

En la familia, el egoísmo puede romper la convivencia. Un padre o una madre que nunca dedica tiempo a sus hijos, un hermano que siempre quiere salirse con la suya o una persona que solo piensa en sus propias necesidades terminan creando malestar y distancia. Lo mismo ocurre con las amistades. Nadie disfruta estando cerca de quien solo aparece cuando necesita algo y desaparece cuando los demás requieren apoyo.

También en el trabajo el egoísmo causa problemas. Hay personas que quieren quedarse con todos los méritos, aunque el esfuerzo haya sido de varios compañeros. Otras evitan colaborar porque solo les preocupa su propio beneficio. Estas actitudes generan desconfianza y hacen más difícil trabajar juntos.

Muchas veces el egoísmo se intenta justificar diciendo: “Primero tengo que pensar en mí”. Es cierto que todos debemos cuidarnos y atender nuestras necesidades, pero una cosa es cuidarse y otra muy distinta olvidarse de los demás. La vida funciona mejor cuando existe un equilibrio entre lo que necesitamos nosotros y lo que necesitan las personas que nos rodean.

Cuando el egoísmo se extiende en una sociedad, aparecen muchos problemas. La gente deja de ayudar, se vuelve indiferente ante las dificultades ajenas y cada uno mira únicamente por sí mismo. Entonces aumentan las desigualdades, crece la falta de solidaridad y muchas personas quedan abandonadas cuando más apoyo necesitan.

La mejor respuesta frente al egoísmo es la generosidad. Ser generoso no significa dar todo lo que tenemos ni olvidarnos de nosotros mismos. Significa compartir cuando podemos, ayudar cuando alguien lo necesita y ser capaces de pensar también en el bienestar de los demás. Un gesto amable, una palabra de ánimo o una pequeña ayuda pueden cambiar el día de una persona y crear un ambiente mucho más humano.

Cada día tenemos oportunidades para ser más generosos. Podemos escuchar con atención, ofrecer nuestra ayuda, compartir nuestro tiempo o simplemente mostrar comprensión hacia quienes nos rodean. Son acciones sencillas, pero tienen un enorme valor.

Al final, quien vive pensando solo en sí mismo suele acabar sintiéndose vacío y aislado. En cambio, quien aprende a compartir, a ayudar y a preocuparse por los demás descubre algo muy importante: la felicidad no se encuentra únicamente en recibir, sino también en dar. Por eso, en un mundo donde muchas veces predomina el individualismo, la generosidad sigue siendo una de las mejores cualidades que una persona puede cultivar.

Y no deberíamos olvidar jamás que la mejor respuesta frente al egoísmo es la generosidad; y que ser generoso no significa dar todo lo que tenemos ni olvidarnos de nosotros mismos, sino compartir cuando podemos, ayudar cuando alguien lo necesita y ser capaces de pensar también en el bienestar de los demás.

Feliz tarde y feliz velada de este lunes, 17 de agosto…¡que ya se nos está yendo también! en otro dia que ha sido de cielos a ratos blanquecinos y a ratos menos nublado, pero de muuucho calor, como corresponde a agosto que, según mis cuentas, correspondería al tiempo que va a hacer el próximo mes de marzo.

Una vela a Dios y otra al diablo

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 16 de agosto

Así leemos en el refranero popular, tan acertado siempre en sus aforismos. Josué, presenta al pueblo judío, la radiografía informada de su itinerario espiritual. La experiencia de antaño, la de hoy, la de siempre.

El ser humano lleva inscrito en su ADN la capacidad y necesidad de adoración, alabanza, admiración. La cuestión a dilucidar: ¿A quién y/o qué sirvo? ¿Por quién y/o por qué hinco rodilla?

San Juan en el Apocalipsis, a poco que estemos a tiro nos saca los colores a la cara al denunciar: «No sois ni frío ni caliente» Las medias tintas no valen en ningún escenario, y aún menos en la confesión de fe cristiana. Hay que tomar parte. ¿Cuál es la hoja de ruta? «El pueblo respondió: ¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses! Porque el Señor nuestro Dios es quien nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto» ¿Es ésta la experiencia de mi vida?

Ceñir estrictamente la confesión de fe a un conjunto de normas, dogmas, enseñanzas de manual teológico, puede ser quizá síntoma de cumpli-miento. Es nuclear parirlo desde lo más interior a nosotros mismos. Llegar a afirmar de manera rotunda y convincente que «El Señor es el lote de mi heredad… mi suerte está en tu mano»

Pase lo que pase. Falacia creer que al cristiano todo le ha de rodar bien o todo lo que gestione desde el mundo onírico-emocional va a ser encarnado de facto. ¡Ni muchísimo menos! No es esa la garantía, sino que «hasta de noche seré instruido internamente. Seré saciado de gozo en la presencia del Señor».

Deja que tu niño interior sea tocado por el Señor. El evangelio de hoy nos pone en el brete de confrontar el sufrimiento de nuestro niño interior frente a las prohibiciones que nuestros discípulos interiores y exteriores se impusieron e imponen: castración de espontaneidad, transparencia, creatividad… en aras de lo religiosamente correcto.

Nos urge rescatar a cero coste a nuestro niño interior. Si no lo hacemos, perpetuaremos el amordazarlo en los otros. ¿Cómo hacerlo? Dejándolo ser abrazado por el Señor Jesús. Sólo así el Reino de los Cielos será nuestro aquí y ahora.

Una vela a Dios y otra al diablo. Así reza el refranero popular, con esa crudeza tan certera que suele tener. La expresión describe a quien pretende servir a dos señores al mismo tiempo: ofrece algo al cielo por si acaso, y otro tanto al infierno, por si las cosas se tuercen. Es la estrategia del que no quiere comprometerse del todo, del que guarda una salida trasera por si el camino elegido resulta incómodo.
En el fondo, esta actitud revela una forma de idolatría moderna muy extendida. Vivimos en una cultura que celebra la “espiritualidad a la carta”: un poco de oración cuando hace falta, algo de mindfulness para la ansiedad, una pizca de moral cristiana para quedar bien y, al mismo tiempo, la libertad absoluta para seguir los propios caprichos. Se enciende una vela a Dios los domingos y otra al dios del dinero, del poder, del placer o de la propia imagen durante la semana.

Sin embargo, la fe cristiana no admite medias tintas. Jesús lo dijo con claridad: «Nadie puede servir a dos señores». Y el Apocalipsis lo denuncia con fuerza: «Porque eres tibio, y no eres frío ni caliente, te vomitaré de mi boca». No hay peor engaño que creer que se puede caminar con un pie en cada orilla. Tarde o temprano, la vida pone a cada uno frente a la elección real: ¿a quién sirvo en verdad?

El refrán popular, en su sabiduría antigua, nos advierte contra esa doblez. Quien intenta agradar a todos termina sin pertenecer a nadie. Mejor es elegir con honestidad, aunque cueste. Porque solo quien se decide plenamente por Dios descubre que no necesita velas de reserva: una sola basta cuando el corazón está entero.
Al final, la pregunta que queda resonando es incómoda pero liberadora: ¿cuántas velas estoy encendiendo yo en realidad?

Feliz tarde, muy calurosa y húmeda y velada de este domingo ya 16 de agosto. ¡Y yo creo en eso de «una vela a Dios y otra al diablo!, no, realmente es que es la estrategia del que no quiere comprometerse del todo, del que guarda una salida trasera por si el camino elegido resulta incómodo; y quien intenta agradar a todos termina sin pertenecer a nadie… ¿no crees?…¡las medias tintas no sirven en ningún sitio!

«Asunción»

CARTAS A DULCINEA
Sábado, 15 de agosto

El Día de la Asunción de la Virgen María se celebra cada 15 de agosto y constituye una de las festividades más solemnes y profundamente arraigadas en la tradición católica y en la cultura popular de numerosos países. Esta efeméride conmemora la creencia de que la madre de Jesús, al final de su vida terrenal, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Aunque la devoción se remonta a los primeros siglos del cristianismo bajo el nombre de «Dormición de la Virgen», no fue hasta 1950 cuando el Papa Pío XII proclamó este acontecimiento como un dogma de fe, consolidando así su importancia dentro de la doctrina oficial de la Iglesia.

Desde una perspectiva espiritual, la Asunción simboliza la esperanza en la vida eterna y la promesa de la resurrección para todos los fieles. Se interpreta como el reconocimiento máximo a una figura que, según el relato bíblico y la tradición, aceptó con humildad su misión y acompañó los momentos más cruciales del cristianismo. Por ello, la fiesta no se vive con un tono de duelo o despedida, sino como un triunfo glorioso que celebra la plenitud de la existencia humana unida a la divinidad, convirtiéndose en un puente entre lo terrenal y lo sagrado.

Más allá de su profundo significado religioso, el 15 de agosto es una fecha clave en el calendario social y civil, especialmente en España y Latinoamérica. Al situarse en el ecuador del verano en el hemisferio norte, la festividad coincide con el periodo vacacional por excelencia, lo que ha dado lugar a que cientos de pueblos y ciudades celebren sus fiestas mayores en este día. Es una jornada de reencuentros familiares, verbenas, procesiones y ferias donde lo sagrado y lo profano se entrelazan de forma natural, convirtiendo a la Virgen de la Asunción en la patrona de innumerables localidades que la festejan con alegría y color.

En definitiva, el Día de la Asunción funciona como un punto de unión entre la fe y la identidad cultural de las comunidades. Es un momento de pausa en el año para honrar las raíces y tradiciones que han pasado de generación en generación a través de la devoción mariana. Ya sea desde una convicción religiosa o desde la participación en las celebraciones populares, esta fecha nos invita a reflexionar sobre la trascendencia y la protección, recordándonos la importancia de mantener vivos los vínculos que nos unen a nuestra historia y a nuestros seres queridos.

Feliz tarde y velada del dia de la Asunción, este dia, el mas importante del mes de agosto y uno de los grandes del año, al que yo recuerdo de pequeño que en mi pueblo siempre se le conocía como «el día de la Virgen» y «el dia de la Virgen de Agosto»… un dia en el que media España , pueblos y ciudades, celebran sus fiestas patronales… entre ellas mi mas conocida, las de Motril en honor a la Virgen de la Cabeza.

Mi primera foto es de nuestros cielos, hoy bastante complicados, con amenaza de lluvias, aunque no han caído y muchas alternativas , como se ve en mi primera foto de Carchuna, mi pueblo de adopción y la segunda es una preciosa estampa de mi pueblo natal, de mis orígenes, de Huelma, con su majestuoso castillo presidiéndolo.