CARTAS A DULCINEA
Viernes, 20 de febrero de 2026

El lenguaje popular está lleno de expresiones que, con un toque de humor y exageración, sirven para describir situaciones cotidianas. Una de ellas es “no seas esonrrible”, una frase que mezcla advertencia y burla para señalar a alguien que está actuando de manera desmesurada, ridícula o fuera de lugar. No se trata de una crítica severa, sino más bien de una forma jocosa de hacer notar que alguien está siendo demasiado dramático, exagerado o, en algunos casos, un poco molesto.
El término “esonrrible” parece ser una deformación de “horrible”, llevada al extremo para sonar aún más contundente. En muchos lugares, esta expresión se usa para regañar con simpatía a alguien que está haciendo algo inapropiado, diciendo tonterías o comportándose de manera exagerada. Es el tipo de comentario que se suelta entre risas, pero que también deja claro que la actitud de la otra persona está rozando lo inaceptable o lo absurdo.
Imaginemos a alguien que se queja sin parar por un pequeño inconveniente, dramatizando una situación sin demasiada importancia. Un amigo o familiar podría soltar un “¡No seas esonrrible!” para hacerle notar que está exagerando. De la misma forma, si alguien está haciendo una broma pesada o insistiendo demasiado en algo fuera de lugar, esta frase sirve como un freno divertido, una manera de decir “ya está bien” sin recurrir a la seriedad.
Pero “no seas esonrrible” no es solo una forma de frenar exageraciones; también puede utilizarse con un tono de complicidad. En algunos casos, se usa para señalar conductas pícaras o atrevidas, especialmente cuando alguien está cruzando ciertos límites con humor o descaro. En este sentido, la frase puede adoptar un matiz más juguetón, indicando que la persona en cuestión está yendo demasiado lejos, pero sin que haya una verdadera intención de reproche.
Lo interesante de esta expresión es que, pese a su tono cómico, también refleja una característica importante del carácter popular: la tendencia a usar el humor para suavizar las críticas y hacer que las advertencias sean más llevaderas. En lugar de un reproche directo, se utiliza una frase exagerada que transforma el llamado de atención en algo divertido, evitando confrontaciones innecesarias.
En definitiva, “no seas esonrrible” es una muestra más de cómo el lenguaje popular sabe equilibrar la corrección con la simpatía. Es una manera de poner límites sin herir sensibilidades, de señalar exageraciones sin caer en el mal humor. Porque, al final, todos podemos ser un poco esonrribles de vez en cuando, y qué mejor manera de recordarlo que con una sonrisa.
Nuevo dia de cielos totalmente azules, limpios, como muestran mis dos fotografias, una del amanecer y otra que tomaba poco después de las 12 del medio dia… ¡a la playa en bici! y es que «las bicicletas no sólo son para el verano! …¡y es que estamos ya a un mes de la primavera, aunque esta mañana hacia algo mas de fresco que ayer!. Feliz velada de viernes, hoy desde Calahonda.





















