«La Invasión del Fuego Invisible»… el despertar de los lenguajes del alma.

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 24 de mayo de 2026

Pentecostés no es simplemente el cierre de un ciclo litúrgico o un evento confinado a las páginas de la historia sagrada, sino la irrupción de una energía renovadora que fractura el miedo y la parálisis. Representa ese instante crítico en el que la timidez se transforma en audacia y el silencio se rompe para dar paso a una palabra que todos pueden comprender, independientemente de su origen o cultura. Es el misterio de la unidad en la diversidad, donde el viento y el fuego no llegan para destruir, sino para purificar las intenciones y encender un propósito que trasciende las fronteras geográficas y personales.

Este fenómeno invita a reflexionar sobre la capacidad de la humanidad para ser habitada por algo superior a su propia fragilidad, una fuerza que los antiguos llamaron Espíritu y que actúa como un motor de transformación interna. En un mundo a menudo fragmentado por la incomprensión y el ruido, la esencia de Pentecostés propone la posibilidad de una comunicación auténtica, aquella que nace de la verdad y se dirige al corazón del otro sin necesidad de artificios. Es el recordatorio de que cada individuo posee una chispa capaz de convertirse en incendio cuando se pone al servicio de una causa colectiva basada en la paz y el entendimiento.

Finalmente, la celebración nos confronta con la idea de que no estamos condenados al aislamiento de nuestras propias limitaciones, sino que estamos llamados a ser canales de una creatividad inagotable. El descenso de esa fuerza invisible sugiere que la vida no es un proceso estático, sino un fluir constante que requiere ser refrescado por nuevas inspiraciones y visiones. Al final del día, la vigencia de este suceso radica en su invitación a dejar que el viento sople sobre nuestras propias cenizas, reactivando la esperanza y recordándonos que el lenguaje más poderoso que existe es aquel que se habla a través de los actos de justicia y fraternidad.

Y es que Pentecostés representa uno de los pilares fundamentales de la fe y la liturgia católica, consolidándose como la solemnidad que culmina el tiempo pascual y celebra la bajada del Espíritu Santo sobre los apóstoles y la Virgen María. Cincuenta días después de la Resurrección de Jesucristo, este acontecimiento, narrado en los Hechos de los Apóstoles, transforma el temor y el aislamiento inicial de los discípulos en una valentía renovada y un impulso misionero inquebrantable. Para la Iglesia católica, Pentecostés no es simplemente la conmemoración de un hecho histórico lejano, sino el nacimiento formal de la Iglesia misma como cuerpo místico de Cristo, marcando el inicio de su expansión y su misión evangelizadora universal.

Pentecostés invita a la comunidad católica a una constante renovación interior, recordando que la Iglesia es guiada y sostenida no por estrategias humanas, sino por el soplo divino que infunde vida y esperanza. En la actualidad, esta solemnidad impulsa a los fieles a salir de sus propias seguridades para salir al encuentro de los demás, promoviendo la justicia, la paz y la reconciliación… ¿puede haber un mensaje MAS SOCIAL quie el de la IGLESIA?. Pentecostés es, en definitiva, la celebración de la presencia permanente de Dios en medio de su pueblo, asegurando que la gracia divina continúe actuando en el corazón de cada creyente y sosteniendo la misión salvadora de la Iglesia hasta el fin de los tiempos.

Y si… ya hemos llegado a Pentecostés, y ya se anuncia la llegada del verano cada día mas seriamente. Esta pasada noche ha sido mas difícil conciliar el sueño por el calor y la ausencia de la mas mínima brisa. El amanecer, como ves, «de oro» y el día azul impecable, pero con ese curioso efecto óptico de la cámara de un arco iris invertido ¿lo ves? Feliz domingo.

El arte de los aspavientos… entre la exageración y la expresión.

CARTAS A DULCINEA
Sábado, 23 de mayo de 2026

La expresión popular «hacer aspavientos» es una de esas joyas del lenguaje que retrata con precisión un comportamiento humano tan común como llamativo. Proviene del término «aspaviento», que hace referencia a gestos o movimientos exagerados, generalmente acompañados de una actitud teatral o afectada. Quien hace aspavientos no pasa desapercibido: suele levantar las manos, poner los ojos en blanco, exhalar suspiros profundos o incluso elevar el tono de voz para enfatizar su descontento, sorpresa o indignación. Es una forma de comunicación que, aunque puede resultar efectiva en el corto plazo, a menudo despierta más risas que empatía.

El origen de esta expresión se remonta al siglo XVII, cuando el término «aspaviento» comenzó a utilizarse para describir gestos exagerados, especialmente aquellos relacionados con la afectación o la falsedad. En aquella época, el teatro era un espacio donde la gesticulación desmesurada era parte esencial de la actuación, y de ahí se trasladó al lenguaje cotidiano para describir a quienes actuaban de manera similar en la vida real. Hoy, hacer aspavientos sigue siendo una forma de llamar la atención, aunque no siempre con la elegancia que uno podría desear.

Lo curioso de esta expresión es que, aunque suele usarse con un matiz crítico, también encierra una verdad universal: todos, en algún momento, hemos recurrido a los aspavientos para expresar algo que sentimos con intensidad. Ya sea ante una injusticia, un disgusto o incluso una alegría desbordante, los gestos exagerados son una forma de liberar emociones que no caben en palabras. Sin embargo, el problema surge cuando los aspavientos se convierten en una herramienta manipuladora, utilizada para exagerar una situación con el fin de obtener compasión, admiración o simplemente para desviar la atención.

En el fondo, hacer aspavientos es un reflejo de nuestra necesidad de ser vistos y escuchados. En un mundo donde la información y las emociones compiten por captar nuestra atención, no es extraño que algunos recurran a la exageración para destacar. Sin embargo, como en todo, el equilibrio es clave. Un gesto exagerado puede ser efectivo en el momento adecuado, pero cuando se convierte en la norma, pierde su impacto y puede llegar a ser contraproducente. Después de todo, como dice el refrán, «quien mucho grita, poco convence».

Así, la próxima vez que alguien haga aspavientos a nuestro alrededor, tal vez valga la pena observar más allá de los gestos y preguntarnos qué hay detrás de tanta exageración. Quizás, en el fondo, solo sea una llamada de atención que merece ser escuchada, aunque no necesariamente con la misma intensidad con la que fue expresada.

Feliz velada de sábado, un sábado en el que el calor ha ido apretando…¡pero es que ya estamos a poco mas de 20 dias del verano oficial!

«No seas fullero»… o el arte de vivir con honestidad,

CARTAS A DULCINEA
Viernes, 22 de mayo de 2026

En el rico y variado conjunto de las expresiones populares, hay una que resuena con especial fuerza en el ámbito de la convivencia y las relaciones humanas: «No seas fullero». Esta frase, aparentemente sencilla, encierra una profunda sabiduría que trasciende generaciones y culturas. Ser «fullero» es actuar con astucia, engaño o falta de honestidad, y la advertencia que implica esta expresión es una llamada a mantener la integridad en nuestras acciones y palabras.

La honestidad es un valor fundamental en cualquier sociedad, y la expresión «No seas fullero» funciona como un recordatorio cotidiano de su importancia. En un mundo donde a veces parece que el éxito se mide más por los resultados que por los medios utilizados para alcanzarlos, esta frase nos invita a reflexionar sobre cómo queremos vivir y cómo deseamos ser recordados. No se trata solo de evitar engañar a los demás, sino también de no engañarnos a nosotros mismos, de ser coherentes con nuestros principios y valores.

El término «fullero» tiene sus raíces en el lenguaje coloquial y suele asociarse con comportamientos tramposos o poco éticos, especialmente en situaciones donde se busca obtener una ventaja injusta. Sin embargo, su uso va más allá de lo literal. Cuando alguien nos dice «No seas fullero», no solo nos está advirtiendo sobre un posible engaño, sino que también nos está pidiendo que seamos auténticos, que no juguemos con las expectativas o los sentimientos de los demás. Es una llamada a la transparencia y a la responsabilidad.

En el ámbito personal, esta expresión adquiere un matiz aún más profundo. Vivir con honestidad implica reconocer nuestras limitaciones, aceptar nuestros errores y aprender de ellos. Ser «fullero» con uno mismo es caer en la tentación de justificar nuestras faltas o de culpar a otros por nuestras decisiones. Por eso, «No seas fullero» es también una invitación a la autocrítica y al crecimiento personal.

En las relaciones interpersonales, la honestidad es el cimiento sobre el que se construye la confianza. Cuando alguien actúa con engaños o medias verdades, no solo daña a los demás, sino que también erosiona su propia credibilidad. «No seas fullero» nos recuerda que, aunque la verdad a veces pueda ser incómoda, siempre es preferible a la falsedad. La sinceridad, aunque duela en el momento, fortalece los lazos y construye relaciones más sólidas y duraderas.

Resumiendo, «No seas fullero» es mucho más que una frase hecha; es un principio de vida, un recordatorio de que la honestidad, aunque no siempre sea el camino más fácil, es siempre el más digno. En un mundo lleno de complejidades y tentaciones, esta expresión nos invita a elegir la autenticidad, a vivir con integridad y a construir un legado basado en la verdad y el respeto.

Y hoy ha sido un día con su toque de «especial» para los que tenemos relación con la Guardería de Calahonda, y es que, como cada mes de mayo, han celebrado el día de su patrona, «La Niña María», con una procesión de los niños y un acto en la Iglesia… y allí estaba yo y capturaba mi primera foto, siempre con el cuidado de no coger la cara de ningún niño, sino el lienzo sobre el cual se iba a desarrollar el acto. Y en la calle, mientras, un día totalmente veraniego, como muestra mi segunda foto que hacia en la playa una vez terminada la fiesta. Feliz velada de viernes.

Torrenueva: desarrollo urbano, diversificación económica y participación ciudadana.

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 21 de mayo de 2026
«Torrenueva, el despertar de mis inquietudes sociales»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Torrenueva, parte séptima y penúltima)

La recomendación más urgente y estratégica para el futuro de Torrenueva Costa es la redacción y aprobación de un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) propio. Esta fue una de las motivaciones originales del movimiento por la independencia y sigue siendo una necesidad imperiosa. Un PGOU es la herramienta fundamental para que el municipio tome el control de su desarrollo físico, permitiendo guiar el crecimiento de manera ordenada, proteger sus valiosos paisajes costeros de la especulación, definir un modelo residencial equilibrado (combinando viviendas unifamiliares con edificios de altura controlada) y reservar el suelo necesario para futuras infraestructuras y equipamientos públicos. Sin un PGOU, el crecimiento corre el riesgo de ser caótico e insostenible.  
Paralelamente, es crucial ejecutar el proyecto de transformación de la travesía de la N-340 en un bulevar cívico (un espacio urbano diseñado para priorizar el tránsito peatonal y fomentar la convivencia ciudadana). Esta actuación, ya proyectada , trasciende la mera mejora de la movilidad. Su objetivo es crear un verdadero eje vertebrador para el municipio, un espacio público de calidad que conecte los diferentes espacios torreños, fomente el comercio local y se convierta en el corazón de la vida social de Torrenueva. Este bulevar simbolizaría la transformación de un lugar de paso en un destino con una identidad urbana definida.  

Para superar su principal debilidad —la estacionalidad—, Torrenueva debe consolidar su apuesta por un turismo de experiencias y naturaleza que funcione durante todo el año. La clave es impulsar decididamente proyectos de alto valor añadido como el Mirador de los Acantilados. Este proyecto, concebido como una experiencia de vértigo y un punto de observación paisajística único, debe integrarse en una red de senderos que incluya la Senda Litoral y la Pasarela Colgante de Jolúcar. La combinación de estos tres elementos crearía un producto turístico singular en la costa mediterránea, capaz de atraer visitantes fuera de la temporada estival.  
En segundo lugar, el municipio debe fomentar activamente la llegada de nómadas digitales y teletrabajadores. La pandemia demostró que Torrenueva es un lugar atractivo para vivir y trabajar a distancia. Para consolidar esta tendencia, el ayuntamiento debe colaborar con operadores de telecomunicaciones para garantizar una conectividad a internet de alta velocidad y fibra óptica en todo el núcleo urbano. Además, debe promocionar activamente su calidad de vida, seguridad y oferta de ocio como un destino ideal para profesionales que buscan un equilibrio entre trabajo y bienestar.  
Finalmente, es necesario potenciar la marca «La Despensa de la Costa Tropical» como eje de una estrategia de diversificación hacia el turismo gastronómico. Esto implica crear un calendario de eventos gastronómicos a lo largo del año (jornadas temáticas, rutas de la tapa, catas de productos locales como vinos, ron o frutas subtropicales) que atraigan a un perfil de turista de mayor poder adquisitivo e interesado en la cultura local.  

La autonomía política debe traducirse progresivamente en una autonomía funcional plena. Por ello, se recomienda desarrollar un plan a medio plazo para la creación de un cuerpo de Policía Local propio. Aunque el convenio actual con Motril es una solución pragmática y eficiente , disponer de un servicio propio permitiría una gestión de la seguridad totalmente adaptada a las necesidades específicas de Torrenueva, especialmente durante los picos de población estival, y reforzaría la percepción de un municipio plenamente soberano.  
En el ámbito sanitario, el crecimiento demográfico justifica la reivindicación ante las autoridades competentes de la Junta de Andalucía para la conversión del actual consultorio en un Centro de Salud. Un centro con una cartera de servicios más amplia, mayor dotación de personal y horarios extendidos es una necesidad para atender adecuadamente a una población residente que ya supera los 3,000 habitantes y que se multiplica en verano.  

El mayor éxito de Torrenueva no será únicamente su crecimiento económico o demográfico, sino su capacidad para mantener viva la llama del compromiso ciudadano que hizo posible su nacimiento, ya que el municipio es el resultado directo de un poderoso movimiento vecinal en los años 80. Olvidar este origen sería perder su alma. Por ello, es fundamental institucionalizar la participación ciudadana más allá de las elecciones periódicas.
Se propone la creación de mecanismos formales como los Consejos Vecinales, donde los residentes puedan debatir los problemas de su entorno y elevar propuestas al consistorio. Asimismo, la implementación de presupuestos participativos, aunque sea para proyectos de menor escala, permitiría a los ciudadanos decidir directamente sobre una parte de la inversión municipal. Estas herramientas asegurarían que el espíritu de colaboración y reivindicación que dio origen al municipio siga siendo una fuerza activa en su gobernabilidad diaria. De esta forma, Torrenueva no solo honraría su propia historia, sino que se consolidaría como un ejemplo de que la verdadera ciudadanía, como aspiraba el movimiento vecinal, se ejerce «más allá del voto».  

Y con estas dos fotos pongo fin a mi penúltimo «jueves torreño», ya que la próxima semana será el último dedicado a mi querida e inolvidable Torrenueva, un último capítulo que, precisamente, estará dedicado a dar mi propia opinión sobre mi paso por Torrenueva, sobre ese año que me cambió y ayudó a despertar en mi mis inquietudes sociales… si no te lo quieres perder, ya sabes que mi última cita para hablar de La Torre será el jueves, 28 de mayo. Y hoy, mi primera foto es una foto (que yo he coloreado para mejorarla) de ese importante 1986, cuando en nuestra luccha por La Torre, nos encerramos en el Ayuntamiento de Motril, en el Salón de Plenos de entonces. Muchos lo recordarán…. allí estuvimos Federico, la Nona, Juan de Dios, Antonio… y muchos mas, aparte de yo mismo, que aparezco en la derecha de la foto con mi gran barba negra. La segunda foto es del día veraniego que hoy hemos tenido, una foto de la mar a media mañana, con 24º de temperatura y sin viento, en la playa, frente al Camping Don Cactus. Feliz velada de «jueves torreño».

El silencio de los campos… crónica de un Planeta sin alas.

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 20 de mayo de 2026

Y en el día internacional de «las abejas», hoy te traigo un comentario que lo que trata es de concienciarnos de la importancia de estos insectos, tan laboriosos y tan altruistamente, de los que depende en mucho la Naturaleza… ¡nuestro mundo!

Si mañana despertáramos en un mundo donde el último zumbido se hubiera extinguido, el primer cambio no sería visual, sino una quietud inquietante que se filtraría por las ventanas. La desaparición de las abejas no representaría simplemente la pérdida de un insecto familiar, sino la fractura definitiva de la columna vertebral que sostiene la vida sobre la Tierra. Lo que comenzaría como una crisis ecológica silenciosa pronto se transformaría en un colapso sistémico que alteraría cada rincón de nuestra civilización, desde la mesa del comedor hasta la estabilidad geopolítica de las naciones.

En este escenario de desolación biológica, los estantes de los supermercados serían los primeros en delatar la tragedia con una metamorfosis cromática hacia el gris. Sin la polinización, desaparecerían de forma inmediata las manzanas, las almendras, los arándanos, las cebollas y el café, dejando una dieta monótona basada casi exclusivamente en granos como el trigo o el arroz, que dependen del viento. La nutrición humana sufriría un golpe devastador, pues la ausencia de micronutrientes esenciales presentes en frutas y verduras desencadenaría crisis sanitarias globales, debilitando el sistema inmunológico de una población ya golpeada por la escasez.

La naturaleza, despojada de sus principales arquitectas, entraría en una fase de degradación acelerada donde la diversidad floral se desvanecería. Al no poder reproducirse, miles de especies de plantas morirían, provocando la desaparición de los animales que se alimentan de ellas y rompiendo las cadenas tróficas de manera irreversible. Los paisajes que hoy consideramos eternos se convertirían en esqueletos de lo que fueron, perdiendo su capacidad para filtrar el aire y regular el ciclo del agua, lo que intensificaría los efectos de un cambio climático que ya no tendría quien lo amortiguara a través de la vegetación.

Finalmente, la economía mundial se enfrentaría a un abismo financiero sin precedentes, ya que el coste de intentar polinizar manualmente los cultivos sería prohibitivo y técnicamente imposible a gran escala. La lucha por los recursos alimentarios restantes exacerbaría las tensiones sociales y los conflictos entre territorios, demostrando que nuestra compleja tecnología es, en realidad, un castillo de naipes comparado con el trabajo gratuito y perfecto de una obrera de apenas unos milímetros. Un mundo sin abejas no sería solo un lugar más pobre y menos sabroso; sería un mundo donde la humanidad tendría que aprender a sobrevivir en un entorno que ha olvidado cómo florecer.

¿Tú crees que tenemos realmente conciencia de la importancia de estos insectos invertebrados pertenecientes al orden de los himenópteros (que incluye también avispas y hormigas), unos insectos que habitan en nuestro planeta desde hace más de 30 millones de años. Suelen vivir en colonias, son muy sociables y se organizan en tres rangos sociales: la abeja reina, los zánganos y las abejas obreras?.

Feliz velada de miércoles y … ¿te espero mañana con otro tema diferente?… mi único objetivo es compartir conocimientos… ¿será porque he sido maestro? Hasta mañana… si quieres.

El ritmo del corazón… la rebelión del paso sobre el tiempo.

CARTAS A DULCINEA
Martes, 19 de mayo de 2026

Caminar no es solo una función motriz básica, sino el acto de autonomía más revolucionario que podemos ejercer contra el sedentarismo y el desgaste de los años. Para quienes han acumulado décadas de experiencia, cada paso representa una declaración de vitalidad que mantiene engranada la compleja maquinaria del cuerpo y la mente. No se trata de alcanzar metas atléticas ni de competir contra el reloj, sino de permitir que el movimiento fluido actúe como un bálsamo que lubrica las articulaciones, fortalece el sistema cardiovascular y oxigena cada rincón de nuestra biografía biográfica.

En la etapa de la madurez, la caminata constante se convierte en la mejor medicina preventiva, capaz de regular la presión arterial y mantener a raya la fragilidad ósea que suele amenazar la independencia. Al caminar, el cuerpo libera endorfinas que actúan como un antídoto natural contra la melancolía y el aislamiento, estados que a menudo acechan cuando las obligaciones laborales cesan. Es un ejercicio de presencia donde el ritmo de los pies ayuda a ordenar los pensamientos, reduciendo el estrés y mejorando la calidad del sueño, factores críticos para preservar una memoria lúcida y un ánimo resiliente.

Más allá de los beneficios fisiológicos, caminar es una forma de reconexión con el entorno y con uno mismo, una oportunidad para observar el cambio de las estaciones o entablar una conversación breve con un vecino. Es la herramienta más democrática y accesible para conservar la libertad de movimiento, recordándonos que la vejez no es un estado de quietud obligatoria, sino una fase que se puede transitar con elegancia y fuerza. Al final del día, cada caminata es un triunfo sobre la rigidez, un recordatorio de que mientras seamos capaces de poner un pie delante del otro, seguiremos siendo los dueños de nuestro propio camino.
¿Caminar 1 km lenta o normalmente tiene algún impacto positivo en la salud? Bueno, caminar, aunque sea solo 1 km, es mejor que no caminar en absoluto, y si puedes acelerar, mejor.
Pero esto es fácil de lograr, incluso para alguien mayor, siempre y cuando esté sano. Lo ideal, según la OMS, es dar entre 7000 10.000 pasos diarios, que varían según la altura de la persona, pero sería algo así como 7,5 km en 90 minutos. Una rutina de ejercicios, e incluso la distancia que caminamos para ir al trabajo, a la escuela, a las compras, etc., puede reemplazar parte o la totalidad de esta caminata.

Alguien con una rutina común hasta los 65 años, si camina de 4 a 5 veces por semana, 5 km en 1 hora, ya estará en un mantenimiento de sus condiciones físicas muy por encima de la media. Siempre que sea posible, se debe adaptar el esfuerzo físico con el seguimiento médico. Si tiene un problema de salud, OBVIAMENTE no se deben seguir estas recomendaciones.
Esta es la razón por la que los carteros tienen las mejores condiciones físicas y menos tiempo de baja por enfermedad. Y tú, ¿qué opinas?

Y ya sólo dejarte mis dos fotos de hoy, un día casi veraniego. La primera es de la Playa de la Pelá, en «El Cañón» de Torrenueva hoy a media mañana y la segunda el atardecer hace unos minutos desde el Farillo de Calahonda. Feliz velada de martes.

El pueblo ha hablado en las urnas.

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 18 de mayo de 2026

Cuando el reloj marcaba anoche el cierre de los colegios electorales, Andalucía no solo clausuraba una jornada de votación, sino que abría la puerta a una nueva etapa política definida por el veredicto inapelable de las urnas… ¡hay que negociar y pactar!, lo cual no tiene por qué ser nada malo ni negativo, y mas cuando lo piden los votantes de los partidos mayoritarios.
El pueblo ha hablado y, en ese ejercicio de soberanía, ha depositado sobre el papel una amalgama de esperanzas, críticas y mandatos que ahora las instituciones deben transformar en acción de gobierno. El sonido de los sobres deslizándose por las ranuras de cristal ha cesado, pero su eco resonará durante los próximos cuatro años en cada ley aprobada, en cada presupuesto debatido y en cada rincón de nuestras ocho provincias. Este veredicto es la prueba más fehaciente de que, por encima de las siglas y los intereses partidistas, reside una voluntad colectiva que exige ser escuchada con respeto y humildad por quienes, a partir de hoy, asumen la carga de la representación pública.

La voz de los andaluces, expresada con claridad en el recuento de papeletas, dibuja un mapa social que los gobernantes tienen la obligación ética de interpretar sin sesgos ni dilaciones. No se trata solo de un reparto de escaños o de una aritmética parlamentaria para alcanzar investiduras; es el reflejo de las prioridades de una tierra que demanda soluciones para sus desafíos históricos, desde la gestión de los recursos naturales hasta la modernización de su tejido industrial. Al decir que el pueblo ha hablado, reconocemos que el poder ha regresado temporalmente a su origen para ser entregado de nuevo con condiciones específicas. Esa confianza depositada por millones de personas en los centros de votación desde Almería hasta Huelva es un préstamo de soberanía que no admite el olvido ni la traición a los programas electorales que hoy han sido validados o rechazados en el escrutinio.

Asimismo, el resultado de estas elecciones subraya la madurez de una sociedad que sabe utilizar las herramientas democráticas para premiar el acierto o castigar el incumplimiento. En los datos que arrojan las urnas se lee la pluralidad de una Andalucía que no es monolítica, sino vibrante y diversa, capaz de combinar distintas visiones del progreso bajo un mismo marco de convivencia. Los representantes electos deben ahora entender que el mensaje del pueblo suele ser más complejo que una simple victoria o derrota; es un mandato de diálogo, de búsqueda de consensos y de construcción de puentes que permitan avanzar sin dejar a nadie atrás. La legitimidad que otorgan los votos este 17 de mayo es el escudo más fuerte contra cualquier forma de autoritarismo o desafección, recordándonos que la democracia se regenera cada vez que el ciudadano corriente se convierte en el máximo juez del destino común.

Finalmente, una vez que el pueblo ha hablado, llega el tiempo de la responsabilidad y del trabajo silencioso pero constante. Las urnas han dictado sentencia y el veredicto debe ser aceptado con la dignidad propia de quienes creen en la libertad como valor supremo. Ahora, la mirada de Andalucía se desplaza desde los colegios electorales hacia las instituciones, esperando que la voz que hoy ha tronado con fuerza se traduzca en una gestión eficaz que responda a las necesidades reales de la gente. El ciclo electoral concluye, pero el compromiso democrático se renueva con más fuerza que nunca, impulsado por la certeza de que en nuestra tierra es el ciudadano quien tiene siempre la última palabra. La voluntad popular ya está escrita y su cumplimiento es, desde este preciso instante, el único camino legítimo para el futuro andaluz.

Y la voz de los andaluces ha dicho que «hay que negociar» el próximo mandato, así es que eso es lo que toca que, sin perder cada cual su propia identidad, se llegue al mejor acuerdo, al que mas pueda beneficiarnos a los andaluces. Feliz velada de lunes post-electoral, con estas dos fotos, la primera de esta misma mañana, con esos cúmulos en los cielos azules…. ¿Sabía que los cúmulos son nubes asociadas al buen tiempo y estabilidad atmosférica y que si las condiciones son adecuadas (mucha humedad y continua inestabilidad), pueden crecer y transformarse en cumulonimbos, que son nubes de tormenta? Pero los cúmulos que se ven en la imagen son de tamaño moderado y no indican una tormenta inminente, sino más bien un día agradable, como el que hemos vivido.

Hoy las urnas recogen nuestra voz…acudamos a su llamada.

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 17 de mayo de 2026

La jornada del 17 de mayo representa mucho más que una cita obligada con el calendario institucional; constituye el momento culminante en el que la soberanía de Andalucía deja de ser un concepto teórico para materializarse en la voluntad directa de sus ciudadanos. Hoy las urnas recogen nuestra voz y es imperativo que acudamos a su llamada con la conciencia de que cada papeleta es un hilo invisible pero resistente que teje el futuro de nuestra sanidad, nuestra educación y nuestro modelo productivo. Tras semanas de exposición a propuestas, debates y confrontación de ideas, el murmullo de la campaña da paso al sonido limpio de la democracia en su estado más puro: el del voto depositado con libertad. Participar en este proceso no es solo un derecho conquistado tras décadas de historia, sino el mecanismo más potente y eficaz que poseemos para influir en las decisiones que afectarán a nuestro día a día y al de las generaciones venideras.

La importancia de acudir a los colegios electorales este domingo radica en que la abstención nunca es un silencio neutral, sino una delegación de poder en manos ajenas. Cuando un ciudadano decide no participar, permite que otros definan el rumbo de la comunidad por él, renunciando a su capacidad de matizar, corregir o impulsar las políticas que considera prioritarias. En una tierra con la complejidad y el potencial de Andalucía, donde los retos de la gestión del agua, el empleo juvenil y el desarrollo rural requieren respuestas valientes y consensuadas, el voto se convierte en el mandato más sagrado que un pueblo puede otorgar a sus representantes. No se trata simplemente de elegir una sigla, sino de validar un contrato social en el que cada andaluz tiene la oportunidad de expresar su visión sobre qué tipo de sociedad quiere construir y bajo qué valores desea ser gobernado.

Acudir a la llamada de las urnas es también un ejercicio de respeto hacia la propia institución del Parlamento de Andalucía, el lugar donde se armonizan las distintas sensibilidades de las ocho provincias. Hoy, la diversidad de opiniones que enriquece nuestras calles debe encontrar su reflejo fiel en el recuento final, transformando las inquietudes individuales en una fuerza colectiva con capacidad de transformación real. El sistema democrático se nutre de la pluralidad y de la movilización, y solo a través de una participación masiva se logra una legitimidad que blinde nuestras instituciones frente a la desafección o el desinterés. Cada voto cuenta igual, sin distinción de origen ni condición, y esa igualdad radical es la que convierte a la jornada electoral en el día más importante para la salud de nuestra convivencia.

Finalmente, debemos entender que el acto de votar hoy es una inversión a largo plazo en la estabilidad y el progreso de nuestra tierra. Al depositar nuestra confianza en las urnas, estamos asumiendo nuestra parte de responsabilidad en la construcción de una Andalucía más próspera y equitativa. La llamada de este 17 de mayo es una invitación a ser protagonistas de nuestra propia historia, a no dejar para mañana la palabra que podemos pronunciar hoy y a recordar que el motor de cualquier cambio reside en el compromiso ciudadano. Por ello, con la serenidad de quien ha reflexionado y la firmeza de quien conoce sus derechos, es el momento de que cada andaluz y andaluza dé un paso al frente, se acerque a su centro de votación y haga que su voz resuene con fuerza en el corazón de nuestra democracia.

Y, en estos momentos, mientras escribo mi carta de esta noche, estoy viviendo los nervios del escrutinio, que en estos momentos es del 33,7%, y que sitúa al PP a 4 diputados de la mayoría absoluta y al PSOE con los mismos diputados que tiene ahora mismo. Vox, por ahora sube 3, hasta los 17; Por Andalucía sube 6, llegando hasta los 8 y Por Andalucia, perdiendo 2, se quedaría en 3…. pero todavía queda mucho escrutinio…. ¡nada menos que el 62% así es que hasta cerca de la media noche no sabremos el resultado definitivo.

Feliz velada de noche electoral…¡y que Dios reparta suerte para Andalucía…en beneficio de los andaluces, y no de sus políticos!

Jornada de reflexión.

CARTAS A DULCINEA
Sábado, 16 de mayo de 2026

La proximidad ya inmediata al día de mañana, 17 de mayo, sitúa a Andalucía en el umbral de una decisión que marcará el pulso social y económico de la región durante los próximos años, pero para que esa elección sea verdaderamente legítima, debe germinar en el terreno fértil de la serenidad que ofrece la jornada de reflexión. Este día previo a la apertura de los colegios electorales no constituye un mero trámite burocrático ni una herencia obsoleta de tiempos analógicos; por el contrario, se erige como una salvaguarda democrática esencial que garantiza el derecho del ciudadano a desconectar del bombardeo mediático para reconectar con sus propias convicciones. En un ecosistema político cada vez más polarizado y acelerado, este paréntesis de silencio institucional actúa como un filtro necesario frente a la retórica inflamada y las estrategias de marketing que, a menudo, buscan apelar más al instinto que a la razón, permitiendo que el votante procese la información recibida sin la interferencia directa de quienes compiten por el poder.

La relevancia de este espacio temporal cobra una dimensión especial en el contexto andaluz, donde la diversidad de intereses y la complejidad de los retos territoriales exigen un análisis pausado que vaya más allá de los eslóganes de campaña. Durante las dos semanas previas, la ciudadanía se ve expuesta a un flujo incesante de datos, promesas de inversión y debates cruzados que pueden saturar la capacidad de discernimiento; es por ello que la ley prohíbe explícitamente la difusión de propaganda y la realización de actos proselitistas en las veinticuatro horas anteriores a la votación. Este blindaje legal busca proteger la autonomía del individuo, asegurando que el acto de depositar la papeleta no sea el resultado de un impulso condicionado por el último mitin o por un titular de última hora, sino el fruto de una deliberación interna sobre qué modelo de servicios públicos, empleo y gestión autonómica prefiere para su entorno más cercano.

Asimismo, la jornada de reflexión desempeña un papel crucial en el mantenimiento de la equidad y el juego limpio entre las distintas formaciones políticas. Al establecer un cese en las hostilidades comunicativas, se evita la aparición de noticias falsas o ataques de carácter personal que, lanzados en el último suspiro de la contienda, no dejarían margen de maniobra para la rectificación o el desmentido. Es un periodo de tregua que beneficia tanto a los candidatos, que ven cerrados sus ciclos de exposición, como a los electores, que recuperan su espacio personal para valorar los programas electorales con una mirada crítica y desapasionada. La democracia no se fortalece solo mediante la movilización constante, sino también mediante el respeto a los tiempos del pensamiento, entendiendo que el voto es una expresión de soberanía que merece ser ejercida con la mayor claridad mental posible.

Y es que lo que ocurre en los hogares andaluces este día de pausa, es el verdadero motor de una sociedad participativa y madura. No se trata solo de un descanso en la actividad de los partidos, sino de una invitación colectiva a la responsabilidad civil donde cada persona pesa sus prioridades y evalúa el cumplimiento de las expectativas generadas en legislaturas anteriores. La jornada del 16 de mayo es, en esencia, un tributo a la libertad individual, un recordatorio de que, antes de que se abran las urnas, el protagonismo absoluto le pertenece al ciudadano y a su capacidad para decidir, en la intimidad de su reflexión, cuál es el mejor camino para el progreso de Andalucía. Sin este respiro ético, el proceso electoral correría el riesgo de convertirse en una simple inercia de consignas, perdiendo la profundidad humana y racional que dota de sentido a la voluntad popular.

Y la jornada de reflexión ha transcurrido con toda tranquilidad, habiendo atardecido de esta forma tan limpia, foto que he tomado hace pocos minutos desde La Perla. Mi primera foto es un fotomontaje, basado en una gran obra de arte del escultor francés, Auguste Rodin, que concibió esta pieza entre 1881 y 1882 para decorar el tímpano del conjunto escultórico «La puerta del Infierno», encargado en 1880 por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de Francia. Esto serviría como entrada para el que sería el Museo de Artes Decorativas de París.
Pues bien, basado en ese pensador de Rodin he querido homenajearle con esta imitación, dedicada a esta «Jornada de Reflexión» que, esperemos, sea preludio de los mejor para mañana. Feliz velada de «reflexión» y mañana…»que Dios reparta suerte», como se dice ¿no?

El surco de lo Sagrado… el por qué de un Labrador en los altares»

CARTAS A DULCINEA

Viernes, 15 de mayo de 2026

La elevación de San Isidro a la categoría de patrono universal de los labradores no responde a una estrategia de poder eclesiástico, sino al reconocimiento de una santidad que brotó directamente de la tierra húmeda y el sudor cotidiano. A diferencia de otros santos de linaje noble o formación académica, Isidro Labrador fue un hombre de manos callosas y pies hundidos en el barro, cuya vida en el Madrid del siglo XII demostró que la conexión con lo divino no requiere de grandes catedrales, sino de una voluntad alineada con los ciclos de la naturaleza. Su patronazgo se cimienta en la idea de que el trabajo en el campo es, en sí mismo, una forma de oración continua, donde cada semilla plantada es un acto de fe en la providencia y cada cosecha un milagro compartido.

La razón fundamental de su distinción radica en la leyenda de los ángeles que araban mientras él se entregaba a la oración, una imagen poderosa que simboliza la armonía perfecta entre la labor humana y el auxilio espiritual. Este relato no sugiere una invitación a la desidia, sino una profunda enseñanza sobre la prioridad de los valores: cuando el labrador pone su intención en lo trascendente, el trabajo deja de ser una carga esclava para convertirse en una misión bendecida. San Isidro representa la dignidad del campesino que, a pesar de las inclemencias del tiempo y la dureza del suelo, mantiene una confianza inquebrantable en que la tierra siempre responde con generosidad a quien la trata con respeto y devoción.

Además, su figura encarna la solidaridad del mundo rural, pues se dice que nunca negó un bocado de su escasa ración a los más necesitados ni a las aves del cielo, convirtiendo su modesta despensa en una fuente inagotable de caridad. Por ello, los agricultores de todo el mundo ven en él a un igual que comprendió como nadie la incertidumbre de la siembra y la alegría de la recolección, alguien que supo ver en el surco no solo una forma de sustento, sino un camino de redención. Al final, San Isidro es el patrono de los labradores porque les recuerda que su oficio es el más antiguo y vital de la humanidad, y que en la sencillez de un campo bien labrado reside la misma grandeza que en el más alto de los cielos.

Feliz velada del viernes de San Isidro y… ¡hasta mañana que nos veremos de nuevo, si tu quieres!